domingo, 15 de mayo de 2016

No existe el bien (y 2)

Les considero enterados del comentario anterior sobre un caso paradigmático de desalojo en Badalona (1). Pues bien, continúo con ello puesto que a instancias de La PAH de Badalona y Catalunya Sí que Es Pot, se ha visto este miércoles una moción parlamentaria sobre esa cruel problemática.

No voy a exponerles el debate entre Lluís Rabell y la consejera del ramo, doña Meritxell Borrás. Ahí están las actas y las filmaciones para los curiosos recalcitrantes, son en total unos treinta minutos de exposición y réplicas (2). Lo que considero importante para su conocimiento y efectos oportunos es el análisis de las actitudes frente a un problema, obviamente político, pero de trascendencia humana impactante.

La moción presentada se vio acompañada por la presencia en la tribuna de invitados del Parlament de la familia afectada en pleno, padre, madre y los dos hijos de 5 y 4 años, acompañados por tres miembros de la PAH badalonesa. Añado que, en el exterior, de acuerdo con los usos y costumbres habituales, estaban un buen grupo de afectados de Badalona dando ánimos presenciales. Que es lo que corresponde.

Esa presencia testimonial se consideró necesaria a los efectos de resaltar que el debate parlamentario, que la discusión política, que el tratamiento jurídico y presupuestario tienen otra cara en la calle. Una cara compuesta por personas que sufren y a las que el tiempo de respuesta les supone un coste elevadísimo en términos psicológicos y de relación familiar y social. Una forma de ver la política con gafas de aproximación.

Pues bien, el diputado Rabell resaltó esa presencia como elemento imprescindible para dar al problema una visión de emergencia y evitar la retórica al uso en el debate parlamentario.

La respuesta de la consejera fue demoledora: no miró ni una sola vez a los afectados sentados frente a ella en la tribuna y eso que hizo dos largas intervenciones. No citó el caso concreto que llevó a Rabell a proponer la moción y no lo hizo, no por mor de ser particularista, sino simplemente porque la víctima concreta no le interesa. Su escasa empatía, ya sabida en el Parlament, quedó demostrada y en evidencia. Una persona que tiene bajo su responsabilidad la vivienda y el tremendo problema de familias expulsadas de casa y miles de casas sin familia, demostró que se maneja más o menos bien con números y letras, pero con realidades y personas no da la talla de ninguna manera. Mientras la Borrás escupía, el consejero Comín, se supone, reflexionaba, arendtianamente sobre la condición humana.

Comentando la sesión después razonamos que no era una cuestión de defensa gubernativa la actitud de la consejera. El parlamentario Rabell no usó agresividad alguna con el gobierno para la independencia, ni siquiera fue excesivamente crítico con las políticas al efecto. Hizo propuestas, cito problemas, falta de coordinación, insuficiencia de medios, enumeró medidas de bajo coste como ponerse de acuerdo con jueces, abogados, policías, administraciones, etc. para rebajar rápidamente el coste familiar de esos asuntos. En fin, daba pie a que la consejera aceptase que la situación era mejorable desde muchos puntos de vista y se remangase a ello, sin necesidad de sentirse acusada de magnicidio.

Explicado eso, les cito a reflexionar sobre las cualidades que demandamos a los políticos representantes de la ciudadanía. Queremos que no haya corruptos, pero nunca se habla de su humanidad, de su capacidad para entender las cuestiones más allá de la abstracción de las categorías sociológicas o económicas. Pienso, puesto que dejé de creer hace ya muchos años, que la solidez de carácter, las convicciones personales y la capacidad de generar actos buenos son mucho más importantes.

Si los gobiernos y los parlamentos tuviesen filtros, ese el de la empatía, el de la comprensión humana y personalizada de los problemas debería ser el primero y, tal vez, el principal. No por ello, lo reconozco, evitaríamos el gobierno en la sombra de los mercados y la aplicación de la mayoría parlamentaria a leyes en beneficio de los más poderosos. Eso es otra cuestión. Pero rebajaríamos el dolor existente.

Es lo que pedimos a la UE sobre la migración. ¿O no? Ustedes dirán.

Lluís Casas en un bajón. 




sábado, 14 de mayo de 2016

NO EXISTE EL BIEN, SOLO LA BONDAD: Valeri Grossman




Les adjunto a continuación un “resumen de gestión” del desahucio que se produjo en Badalona hace dos días. El informe lo realiza un miembro de la PAH para su utilización como testimonio de los hechos y para repensar las actuaciones en defensa del derecho a la vivienda.

Como verán la actuación de la PAH badalonesa no solo es como agitadora social, sino como constatadora de la realidad y de apoyo personal.

Me he permitido ciertos cambios en relación a los nombres de los afectados y otros detalles que no son necesarios para divulgar el estado de las cosas reales. Tampoco añadiré muchos comentarios, solo, al final, aquellos que creo imprescindibles.
Dejo a la consideración de los lectores la reflexión profunda y la extensión del testimonio, que insisto tiene el valor presencial y la autoría de quien día a día negocia caso a caso (hasta ahora con éxito) una solución que incluya el mantenimiento de la vivienda familiar. Un derecho, que dicen, está en la Constitución. Esa cosa inamovible (dicen unos), pero inaplicable por falta de voluntad gubernativa.



“BREVE RESUMEN DEL DESHACIO DE AYER DE M. P. Y FAMILIA

Desahucio en calle XXXX de Badalona M., su esposa y dos hijos de 5 y 4 años.

Este desahucio ya se paró una vez con acción en la calle a primeros de abril, impidiendo la entrada de la comisión judicial, que tenía orden de efectuarlo por solicitud de IMP3 Fondo de Titulación hipotecaria.

Ya ese día (en Abril), las formas de la comisión judicial fueron las peores que yo he visto en todos estos años, con saña manifiesta. No quisieron dar el acta como es habitual, marcando una nueva fecha que diese oportunidad a negociar un arreglo y, sobre todo, a localizar una vivienda alternativa.
Al día siguiente J.A.A. y el afectado M. fueron al juzgado a pedir el acta, que no les fue entregada. El mismo día acompañamos a M. a Serveis Socials de Sant Roc y pasamos su caso al Ayuntamiento, para incluirlo entre las necesidades urgentes de vivienda, al tener claro que el desahucio se acabaría produciendo por la voluntad del banco Popular. También pasamos el caso a Ofideute(Generalitat) facilitando tanto el teléfono del afectado, como el del contacto en Banco Popular.

Durante este tiempo no nos consta que se haya producido comunicación alguna por parte de procurador y abogado, ni de Ofideute.
La comisión judicial, afirma tener todas las comunicaciones realizadas en forma, lo que hace pensar que se comunicó al procurador. Del abogado (correspondiente al procedimiento de justicia gratuita) no nos consta comunicación ya que no responde al teléfono, ni al correo electrónico desde ayer. El banco Popular afirma que realizó la mediación a través de J.P., mediador de Ofideute en la Agencia Catalana de Habitatge (Generalitat).

Anteayer a las 13,15 estando en el Local de la PAH de Badalona, recibimos llamada de M. avisándonos que los Mossos de Escuadra estaban en su casa y les iban a desalojar. Los que estábamos todavía en el local nos dirigimos a la calle XXXX, donde presenciamos probablemente el momento más desagradable desde que estamos en la PAH.

Intentamos mediar, pero la comisión judicial se negó en redondo a dar ningún margen de tiempo y obligó a la familia a marcharse con lo que pudimos ayudar a sacar de la vivienda.
El trato de la comisión y de uno de los mossos fue denigrante y claramente racista con expresiones del tipo “¿Qué nos dices que en tu país te hubieran tratado mejor?”, “¡Si no me hablas en español no te entiendo!”, comentario policial ante las evidentes dificultades de Mohammed de expresarse y el miedo a que se llevaran a sus niños.

Todos los vecinos salieron en su apoyo, sin distinción de razas, manifestando, que eran una buena familia, y que el piso sería ocupado de forma inmediata e ilegal.

La familia regenta una pequeña tienda en el barrio, está enraizada y con evidente buena sintonía con el vecindario. La regidora de Serveis Socials de Badalona también se personó intentando  mediar, diciendo que el caso estaba en la mesa de emergencia municipal y que en pocos días tendría una solución, pero la comisión judicial se mostró totalmente inflexible, dejando claro que ellos no tienen ninguna obligación de ponerse en contacto con los servicios sociales para comunicar los desahucios. Se le ofreció a la familia una alternativa en el hostal por unos días, cosa que declinaron, diciendo que iban a instalarse provisionalmente en casa de familiares.

Un desahucio es siempre un drama social, pero el vivido el martes, con la presencia de los menores, que ante la falta de información de la familia no pudieron ser preservados de ser protagonistas fue de una crueldad difícil de olvidar.

Actuaciones a realizar de forma inmediata
1-      Presentar escrito en el juzgado para que deje entrar a la familia a recoger el resto de sus pertenencias, suponiendo que el piso no esté ocupado, lo que es mucho suponer.
2-      Exigir explicaciones al intendente de los Mossos por la actuación claramente xenófoba, racista y totalmente vejatoria de alguno de los mismos.
3-      Verificar que las comunicaciones judiciales fueron realmente realizadas en tiempo y forma.
4-      Exigir explicaciones sobre la actuación del mediador de Ofideute de la Generalitat en este caso. Me consta que mañana el Ayuntamiento tendrá una reunión con la Agencia Catalana de Habitatge.
5-      Ver al juez decano, para intentar que no se vuelvan a producir hechos como estos.
6-      Presentar una queja al juzgado 3 por el tono y modales de la intervención de la comisión judicial.
7-      Exigir al fondo IMP3 como gran tenedor el cumplimiento de la ley 24/2015.
8-      Instar al Ayuntamiento de Badalona, así como a todas sus empresas vinculadas a que rompa cualquier vínculo comercial, con el grupo de Banco Popular, en caso de que existan.
9-      Exigir responsabilidades al abogado de oficio, vía responsable del turno de oficio.
10-  Priorizar la concesión de un piso de alquiler social para la familia. Lo planteamos en la reunión semanal con el Ayuntamiento.
Todas estas actuaciones tendríamos que poderlas realizar de forma coordinada con el ayuntamiento de Badalona, con quien debemos estudiar de forma conjunta las medidas a tomar para que no sea posible la repetición de un caso como este.
Aparte de esto mañana a las 16,30 acompañamos a M. a Serveis Socials de Sant Roc y luego hablaremos del caso en la Asamblea semanal de la PAH.
Propongo realizar una acción de urgencia mañana mismo en el Popular, con eslóganes adaptados al caso y planificar una campaña continuada con el banco, que debería realizarse no solo a nivel local.
Esto es solo un resumen y un documento de trabajo para compartir lo vivido  Nos vemos en la asamblea.”

Aclaraciones para los lectores:

-       Esta situación no hubiera sido posible sin la acción del PP respecto a la ley catalana de protección a la vivienda de hace una semana. En la ley se impide un desahucio sin disponer de vivienda alternativa para los afectados.

-       La vivienda una vez desalojada queda a disposición del Banco Popular o de su instrumento ejecutor. No se conocen utilidades reales con esas viviendas. La mayoría son ocupadas inmediatamente y gestionadas por mafias locales. El Banco no saca ningún provecho de la acción.

-       El Banco Popular es la entidad financiera que dificulta más cualquier acuerdo extra judicial, prefiere con mucho, la ejecución y el desalojo sin piedad para los afectados, sea cual sea su situación. Recordemos, a efectos de balance, la raíz cristiana del banco y su íntima relación con el Opus.

-       La acción judicial está pautada legalmente, pero nada impide que el juez asignado intervenga con criterios humanos (no digo ya humanitarios) y emplace a encontrar soluciones menos salvajes.

-       El turno de oficio de la abogacía no es una asistencia jurídica de bajo coste y poca dedicación. Se le exige al abogado la aplicación de la misma ética que para cualquier otro cliente.

-       La policía se cita en los desalojos como prevención, no como asesino a sueldo.

-       Los instrumentos públicos para la asistencia y la vivienda, de la Generalitat y los Ayuntamientos, están muy lejos de disponer de los medios adecuados y suficientes para cumplimentar con cierta eficiencia sus compromisos. Hay más medios para tapar un bache que para evitar los sufrimientos de un desalojo.

Lluís Casas cabreado, asqueado y en nombre de la mayoría


viernes, 29 de abril de 2016

VOLVEMOS (O NOS LLEVAN) MUY ATRÁS EN EL TIEMPO



Me permitirán una cierta licencia para expresar un pesimismo personal que va y vuelve cual Guadiana. Aunque debo admitir que de vez en cuando no viene mal ponerse en lo peor. Es una manera, si está bien manejada y adornada con copa y puro, de remontes posteriores eficaces.

Desde hace unos años asistimos a la consolidación de una tendencia hacia la crueldad por parte de estados, administraciones internacionales, etc. que coinciden con la impresión (reforzada por análisis cuantitativos) que las clases muy acomodadas han decidido abandonar cualquier veleidad igualitaria, desprenderse de la democracia real y social, impulsar o tolerar con alegría las derivas populistas parafascistas, mirar hacia otro lado cuando surge una necesidad urgente de aplicación de los derechos humanos, de los derechos constitucionalmente aceptados. Además parece que ni la crítica, ni la fotografía indignante del abandono, ni la reflexión desde la religión o desde los sentimientos más elementales hacen mella ni en los tenedores del poder económico, ni en sus delegados en la política. No hace falta recordarles la inmensa crueldad frente a los migrantes de la guerra. Ni la inacción frente a la situación de desespero familiar con el paro, los desahucios y las lacras crueles instaladas en nuestro país. No cabe dejar de lado otro tipo de crueldad más cercana, la que se desprende de la intervención personal que nos ofrecen a menudo los medios: personas concretas que muestran su indignidad con el maltrato a otras personas en clara situación de desventaja. Si quieren un comentario ilustrado y eficiente, lean a Joaquim Sempere en Mientras Tanto.  

Como con lo anterior me parece suficiente para hacerme entender por los lectores, paso a hacer las siguientes preguntas que me parecen de interés, aunque no resuelvan nada:

1.   ¿Se les ocurre que en otras ocasiones históricas ese abismo entre los pudientes y el resto ya se ha producido y ha derivado (con tiempo) hacia cambios de gran radicalidad?
2.   ¿No les sorprende que este momento histórico, lleno de posibilidades organizativas, de comunicación inmediata, de líneas de influencia y delegación políticas, sigamos con una debilidad de cambio tan acentuada?
3.   ¿No les extraña esa paciente espera (no se sabe de qué) de los afectados por las derivas sociales y sus entornos, mientras pasan años, cambian legislaturas, se hunden bancos y se malgastan oportunidades de mejora?
4.   ¿No resulta extraño que la filiación política y la sindical que son ejes de agrupación para el cambio estén en cifras ridículas?
5.   ¿Cómo es posible que la multitud de mareas existentes, salud, educación, vivienda, etc. no se haya transformado en una gran palanca de cambio y se hayan establecido en reivindicaciones sectoriales cada vez menos atendidas por la prensa y la ciudadanía?
6.   ¿Qué hay bajo la actitud juvenil de aceptar jornales medianos por jornadas completas, sin agitación social y rebelión?
7.   ¿Cómo es que se acepta la emigración económica a la ventura cuando se ha recibido una previa formación elevada, tal como la aceptaban nuestros abuelos y bisabuelos?
8.   ¿No les sorprende la inocencia de propuestas políticas y sociales en torno al bien común o cosas parecidas, cuando hace casi dos siglos que se empezaron a ensamblar metodologías sociales y políticas mucho más aceradas en la crítica y el análisis?
9.   ¿Resulta tan lamentable el estado de reflexión sobre las experiencias pasadas que despreciamos lo que costó tanto construir: organización política y social para el cambio e ideología de soporte?
10.          Dejo el espacio para que ustedes añadan a voluntad lo que quieran.

              SANT JORDI O EL DRAC ES MENJA EL CAVALLER

Siento añadir a lo dicho un comentario entre irónico y crítico a la jornada de Sant Jordi reciente. En otros tiempos me resultaba imposible no producirme una hernia con el peso de los libros adquiridos en la jornada del 23 de Abril. Incluso no evitaba el acarreo del bulto por la paradas callejeras y por la visita arriesgada al interior de las librerías. Todavía recuerdo la emoción del día y la elaborada lista de preferencias literarias que cuidadosamente preparaba durante semanas para no caer en tentaciones ingobernables el día de autos. Tampoco olvido los años juveniles en que estuve detrás del tenderete, ya como asesor de compras o como acarreador de paquetería ilustrada.

Hoy, en cambio, no me atrevo a salir de casa. La aglomeración manifiesta que provoca un día soleado me impulsa a recogerme en el sofá y leer, en vez de comprar (si uno tiene la suerte de alcanzar la zona de venta). Tampoco es que la oferta sea digna de reconocimiento, salvo algunas excepciones de garantía y honorabilidad comprobadas este año ha sido insulso de cojones (¿Cómo es que Juan Marsé no es el autor ganador del día, por poner un ejemplo garantizado?). La lectura al final de la operación tampoco ayuda a celebrar la jornada: los premios de venta señalan cosas irreconocibles desde el punto de vista literario o del interés por las cosas reales de este mundo. Claro está que después de los líderes de ventas, siempre hay otros  (escritores de valía) que consiguen colocar un digno número de ejemplares. Una cosa por la otra, nos consolamos. Reformistas recalcitrantes que somos.

En fin, la alegría que desprende el comentario del Boss sobre el asunto no es compartida por el que firma. Tal vez vista desde Pineda de Marx la cosa cambia, pero desde la plaza Lesseps resulta invivible.


Lluís Casas, como ven, necesitado de unas elecciones

viernes, 8 de abril de 2016

SIGUIENDO HACIA DAMASCO (otra vez y las que hagan falta)

Escribe Lluis Casas


Nadie puede asegurar que Pablo (el de Tarso o el de ahora) cayese una sola vez del caballo en su ruta hacia Damasco. Las fuentes citan una ocasión, la que interesa a los efectos objetivos del recopilador, pero no dicen nada sobre si antes o después hubo más caídas con menos trascendencia. Por ello puede presumirse que en un recorrido tan largo y con los caminos en el estado en que estaban en la época, no sería raro que un jinete diera de bruces contra el suelo en reiteradas ocasiones y más después del deslumbramiento ocasionado por la caída mediáticamente reconocida.

En fin, dado que racionalmente podemos considerar la posibilidad de diversas caídas en la ruta damasquina, también hemos de valorar que la nueva política va a caer del caballo en más de una o de dos ocasiones y que por su apego a las cosas terrenales ninguna de ellas va a destacar como la del Pablo bíblico, aunque juntas van a ser todo un manual del aterrizaje forzoso.

Durante estas fechas vacacionales, tan plenas de actos cercanos al paganismo más descarado, El País nos anticipó ciertos contenidos de un libro en el que doña Ada Colau expresa sus opiniones urbi et orbi y que probablemente va a ver la luz en el próximo Sant Jordi en una acertada estrategia mercantil. La lectura reposada de sus opiniones respecto al resto de los humanos que El País pone al descubierto deja un raro sabor de boca y genera una pregunta solemne: ¿esa señora quiere aliados, o piensa que ella sola puede con todo?

Resulta muy elocuente la petición expresada por la alcaldesa al periodista recopilador respecto a ICV para que esta se comporte con generosidad en sus planteamientos unitarios de izquierda. Nada hay que decir a esta petición, pero  dado el enorme aval bancario y organizativo con que ICV asume sus acuerdos electorales conjuntos, no entiendo bien la petición. ¿Es, tal vez, una solicitud de harakiri total?

Habitualmente, el personal entiende que la generosidad es una virtud que fluye en todas las direcciones, por lo que quien pide generosidad debe estar dispuesto a aportarla. No creo que doña Ada discuta este principio. Por ello me pregunto: ¿Esas censuras que los acuerdos de izquierda en Comú se han planteado respecto a nombres relevantes de ICV, nada recriminados de corrupción o de dejadez de responsabilidad, deben contabilizarse antes o después de la generosidad (que pretendo) recíproca?

No deja tampoco de ser sorprendente que en unas fechas en donde Podemos pasa su personal vía crucis, una aliada se inmiscuya en la descripción psicológica de sus líderes en valoraciones de orden subjetivo. Dejar a un periodista estos elementos (y los que permanecen a la expectativa del 23 de abril) no me parece el resultado de una pensada estrategia política. Por el contrario, da que rumiar en que sea un fruto espurio de una sed de protagonismo arriesgado. De cualquier manera, es acreditativo de una caída de caballo.

Ya puestos en el análisis de la nueva política y con una gran apertura de miras, podemos averiguar qué hay de nuevo en esa implantación de centro derecha de Ciudadanos/Ciutadans. Sin ser excesivamente detallistas con el concepto no hay duda que ellos se incluyen en las nuevas alternativas políticas.

A la vista de los modos que la negociación sobre el gobierno que se desarrolla en la plaza pública se exponen, no me es muy difícil dudar de la novedad de tácticas y estrategias, a parte, claro está, de sus aciertos o torpezas con el presunto objetivo. No solo estos Ciudadanos que se quieren ejemplares hurgan en la finta y en el giro “in situ”, al estilo de Xavi el qatarí  o el divino Iniesta, sino que desplazan la pelota desde una esquina a otra del cuadrilátero político, ora en el reclamo al partido Popular, ora exigiendo transparencia y honestidad, ora materializándose en plena guerra fría.

Como ya tengo leídos unos 50.000 periódicos, revistas y comunicados de prensa radiados o televistos no creo errar en que nada nuevo veo en los Ciudadanos, al menos en sus prácticas conocidas y dejo en estado de interrogación mi opinión sobre sus prácticas financieras, cuando (y sí) se sepa quiénes son y a cuánto asciende la factura y como son las propuestas de pago. Otra caída del caballo a contabilizar, sin duda alguna.

Para no dejar la nota incompleta y considerando que sería una desfachatez añadir al PP y al PSOE a la lista de la nueva política, añado que Podemos también nos deja este mes de Marzo tan pascual con unos ejemplos evidentes de novedad. Me refiero a sus problemas de organización interna. Es decir, a sus íntimas convivencias entre discrepantes. Debo reconocer que es la primera vez que veo a un responsable de organización ser destituido en público por su (según la autoridad competente) incapacidad. Hasta ahora la antigua política cortaba la cabeza a la vez que alagaba el eximio trabajo del cercenado. La nueva política, por lo visto, corta la cabeza e impide la pensión consecuente. Eso sí es nuevo, pero me permito añadirlo a la lista de caídas.

Lluís Casas con el contador Geiger en la mano. 


viernes, 26 de junio de 2015

Todo o nada

Recién llegado el verano se inicia la cuenta atrás. Me explico: quedan, en principio, tres meses casi exactos hasta el 27 de septiembre, cuando deberían celebrarse unas peculiares elecciones a la Generalitat de Catalunya.
El asunto, planteado desde la cúpula partidista de CDC (excluyo ya UDC) y en términos plebiscitarios al respecto de la independencia de Catalunya, tiene no solo un montón de aristas peligrosas, sino que las interrogantes sobre el sí son todavía de consideración. Unas “simples” elecciones estatales pueden detener la convocatoria catalana, y esta es una posibilidad por la que grupos de presión e intereses políticos trabajan a destajo.
No entro a comentar las innumerables aristas que comporta que unas elecciones políticas, de representatividad política, puedan devenir con cierta normalidad en un referéndum por la independencia. Eso está ya muy trabajado.
Mi interés radica en poner de manifiesto mi perplejidad sobre lo que me demandan los partidos y entidades que quieren que esas elecciones (convocadas por segunda vez prematuramente respecto al periodo normal de legislatura) definan el futuro del país entre dos extremos: uno la independencia,  si existe una mayoría parlamentaria partidaria de ello. El otro, una indefinición profunda, una especie de agujero negro, si los resultados no dan con claridad el triunfo de la primera opción.
Ha habido un proceso mágico que cambió las claves en que se situaba la mayoría de catalanes: el llamado “dret a decidir”, procedimiento a través del cual el personal se definía entre varias opciones que permitían una cierta lógica de situación: desde el no hay que tocar nada, hasta la independencia. En medio dos o más opciones que basculaban entre el federalismo asimétrico y el confederalismo. En síntesis, te preguntaban quien eras con una cierta facilidad de respuesta.
Hoy el asunto ha dado un vuelco simplificatorio solo en apariencia. Si votas a los partidos, coaliciones o listas del President en las cuales la independencia es el núcleo vital, se sitúas a un lado. Si votas cualquier otra posibilidad, estas en el otro. A eso yo le llamo división en dos, cuando en el país los divisores son más abundantes y los sumandos y multiplicadores también.
He hecho una especie de valoración sobre los dos posibles resultados de cómo me afectaría en mis relaciones familiares, amistosas, políticas, vecinales, etc. Doy como dato que esas relaciones están en su inmensa mayoría en el campo de la democracia, del catalanismo integrador, del respeto al vecino, de la defensa de la cultura y de la lengua catalanas, de una mejor financiación de los sistemas de bienestar social, de una mejora en la capacidad de decisión sobre les estrategias inversoras públicas, etc. No les canso, puesto que doy por certificado que entienden bien lo que les digo. Les informo también que muchos de ellos son claramente independentistas y algunos con algo más que fervor patrio.
Mi pregunta es la siguiente: ¿en el estado actual de las cosas, pendiente de saber con cierto detalle tanto el estado global de la opinión en Catalunya al respecto, como sus múltiples variedades, mis amigos y conocidos han de tensar sus relaciones al límite de romperse en dos grandes grupos, que en realidad tienen gran cantidad de puentes entre ellos?
No estoy diciendo un no a la independencia: estoy afirmando que, para mí, no vale la pena perder amistades, conocimientos y trato cercano por un asunto que, en general, se resuelve despacio y con mucho tiempo de tolerancia y confluencia. Tener razones no implica imponerlas sin dar el tiempo, los argumentos y el modelo de sociedad para confluir en porcentajes que no generen la más mínima duda. La experiencia escocesa está bien cercana en el tiempo y un no se ha transformado en una mayoría significativa solo meses después, cuando el elector ha comprobado la manipulación del no.
Lógicamente, tengo que reconocer que la operación Escocia aquí está falta de la primera instancia: la convocatoria del referéndum, del “dret a decidir”, por lo que debo aceptar que la impaciencia no es solo producto sentimental, sino el resultado de los oídos sordos al voto.
Pero aunque ello es así, sigo interrogándome sobre ese riesgo de ruptura social que me parece advertir con claridad en unas elecciones plebiscitarias. Si además, las elecciones estatales están al caer, ¿por qué no dar oportunidades a alternativas con las que se podría hablar con cierta confianza en que escuchen y reflexionen? Se trata de pocos meses, tres a lo sumo, con los que el panorama del estado puede haber cambiado mucho.
Todo ello me lleva a una reflexión que afecta solo a una parte del componente independentista “ahora ya”. Y es que el plebiscito no solo es para resolver la cuestión de la independencia, sino el problema de la hegemonía política en Catalunya, cuando los anteriores detentadores se sienten claramente superados por la enormidad de los pecados cometidos.
Insisto en lo dicho, no veo porqué he de distanciarme de mis compañías habituales si no son independentistas. Hasta hoy, entre nosotros la cosa ha funcionado mejor de lo imaginado.

Lluís Casas repasando la agenda.


viernes, 1 de mayo de 2015

La corrupción en el sistema de salud de Cataluña

Asistimos estos días a un lamentable espectáculo en torno a la chapucería corrupta en distintos centros sanitarios de Catalunya. La ciudad de Reus con su casi nuevo hospital tiene las cabeceras de los periódicos ocupadas, así como algunas celdas preventivas. No es el único caso, hay muchos otros que arrastran más o menos lánguidamente su existencia judicial desde hace años, en el Maresme y en otras comarcas.

El asunto de la corrupción en la sanidad tiene larga trayectoria y ha producido ejemplos de clarificación, de difusión de las oscuras maniobras de políticos y de gestores que se han plasmado incluso en revistas ad hoc (Café amb llet, por ejemplo), así como en movimientos de sanitarios por la honradez en sus centros de trabajo, el Sant Pau, sin ir más lejos.

Al problema de la corrupción, que tiene múltiples formas y consecuencias, hay que añadir una faceta colateral, o mejor dos. La primera es la paulatina privatización de los servicios mediante variadas formas más o menos discretas, en las que el actual conceller, como eficiente representante de la sanidad privada, se aplica con dedicación, tozudez y no sé si con eficacia, dados los escándalos que protagoniza. Otra forma, más o menos parecida es la transformación de centros públicos en una especie de sanidad mixta con dos colas: la pública con listas de espera y la privada, pagando, y con rapidez inmediata en las actuaciones. El caso del Clínic como paradigma.

Según mi punto de vista, y encantado de incorporar otros, el asunto hunde sus raíces en la más remota lejanía: en el momento en que se crean sistemas de salud públicos merecedores de tal nombre y no únicamente como sistemas de beneficencia. La doble actuación profesional, privada y pública, de muchos profesionales era uno de sus puntales, la acción de las farmacéuticas sobre la decisión terapéutica para colocar sus productos otra, la inversión en tecnología una más y finalmente el simple hecho constructivo, factor de reparto de beneficios en base a costes no previstos la final.

De hecho, todo ello se reduce a entender que el sistema de salud mueve inevitablemente un altísimo presupuesto público, en el que intervienen sectores enormemente variados. Un pastel muy substancioso que mantiene alerta a los buitres existentes en todas partes. No es pues de extrañar la aparición de casos de corrupción, lo que no debe generar conformidad en absoluto, sino, al contrario, métodos de control y sistemas de organización que eviten tentaciones, así como mecanismos “de castigo” lo suficientemente inhibidores de las acciones auto benefactoras.

Eso ocurre en casi todas partes, la corrupción no es una característica catalana exclusiva, ni tampoco lo es la corrupción en la sanidad. Ocurre, sin embargo, que el sistema catalán de salud tiene sus especificadas que tanto han tendido a lograr un sistema de calidad asistencial reconocida, como a derivar hacia los subproductos de la corruptela o del negocio privado.

La peculiaridad catalana es la convivencia (y ahora connivencia) entre centros públicos de diversa procedencia (municipales, de entidades sin ánimo de lucro, del sistema estatal transferido, etc.) y centros privados que obtienen calificaciones técnicas que les abren la puerta a los conciertos u a otras formas de relación con el sistema público. Esa amalgama generó en su momento una oferta sanitaria pública amplia en términos relativos e históricos. Fue más rápido en su día la incorporación del concierto que la creación de centros estrictamente públicos. El problema surgió en cuanto un sistema montado sobre la buena idea de aprovechar lo existente se consolida como un mecanismo en el cual lo público y lo privado se mezclan sin apenas distinción. Añadamos una crisis de financiación del sistema que tiende a provocar presiones y tensiones sobre el presupuesto público y la evidente desviación de una parte de este hacia los centros de propiedad privada a costa del cierre total o parcial de los centros exclusivamente públicos.

Ese sistema mixto ha dado en crear una población profesional de gestores que son expertos en eso que damos en llamar puertas giratorias, un día en un centro público y al siguiente en uno privado, ambos financiados por el presupuesto público y con una clientela parecida en parte. Esos gestores (trasmutados a menudo en políticos, como es el caso extremo del consejero actual) o en asesores eminentes tiene intereses propios, distintos de los objetivos sanitarios, como sueldos y prebendas, influencia y la deriva a obtener ingresos como proveedores del sistema. Los casos en los que la limpieza, la tecnología, etc. son dirigidos por empresas con propietarios, directivos o accionistas eminentes e íntimamente vinculados al sistema público de salud o a los mecanismos políticos relacionados, son legión.

El monstruo actual sanitario catalán ha tenido patrocinadores de dos ámbitos políticos que están a la greña en casi todo, excepto en eso. Han aplicado el “ahora yo, pero tú, tranquilo, que tendrás permanencia”, “ahora al revés, me devuelves el favor”. Miren sino la lista de consejeros o consejeras de los distintos gobiernos y, sobretodo, el elenco de altos gestores. Ahí está una buena parte de la explicación del problema.

Observen también el confuso sistema organizativo, tanto técnico, como territorial de la sanidad catalana. Es una maraña de entidades, consorcios, coordinaciones territoriales, sistemas de participación local y un etcétera que podría necesitar una enciclopedia británica para describirlo. El gasto en nómina orgánica es de aúpa, el rendimiento obtenido es, ahora, más bien discreto. Pero hay sitio para todos, los que entran y los que salen de forma periódica y sistemática.

A pesar de todo, gracias al excelente nivel profesional de los sanitarios, el sistema es aún salvable y relativamente eficiente. Con una sola condición, que el sistema político, el profesional y la ciudadanía en general consigan una recomposición total de la sanidad, eliminando las dobles vías privadas, consolidando el sistema público único y simplificando el maremágnum organizativo.

Lo dejo momentáneamente aquí y espero que otros aporten más y mejores consideraciones.



Lluís Casas con la pata quebrada, camino de la manifestación del Primero de Mayo.