jueves, 3 de julio de 2014

VERANO: recomendación de lecturas

Habitualmente con la proximidad de las vacaciones les ofrezco, con el permiso del auditor literario de Parapanda, unas recomendaciones por si son de utilidad de cara a pasar las semanas de duro estío en posición supina, mirando al pino, y leyendo con calma.


Les aconsejo también, para mejorar su propia tranquilidad y facilitar el alejamiento de propuestas de desplazamiento, de paseos sudorosos por el monte o de simple de  “arrellanamiento” entre las arenas colapsadas de la playa, mantener a todas horas, justo al lado de la tumbona o cualquier otra alternativa de relax, un buen montón de libros. Es como una señal de stop para aquellos que pretendan llenarnos con actividades no deseadas y que generan grandes gastos energéticos.

 Al albur de la onomástica, junio-agosto del 1914, me he decidido en hacerles una lista, incompleta, en base a mi propio fichero de existencias de obras sobre ese periodo. Unas noveladas, testimoniales o no. Otras históricas. Incluso poéticas, puesto que en la Gran Guerra cuajó todo tipo de testimonio.

 Obviamente, en estos meses la oferta editorial se ha llenado de publicaciones antiguas o recientes sobre el asunto. En la lista, hay opciones recientes y lejanas en el tiempo. Las hay muy conocidas, otras no tanto y algunas realmente escondidas hasta ahora.

 Dentro de los estudios históricos y militares encontraran obras contradictorias al respecto de las responsabilidades nacionales sobre el cataclismo. La visión ha ido matizándose con el paso del tiempo y el acceso a archivos y memorias ha facilitado el reparto de culpas reales. Pero de lo que no cabe duda a nadie es que en el verano del 1914, las élites políticas, aristocráticas y militares que dirigían las grandes y pequeñas potencias europeas no estaban a la altura de los acontecimientos que ellos mismos fueron construyendo inconsciente o conscientemente durante casi diez años. Finalmente, lo que podría considerarse una anécdota histórica, el famoso asesinato de los herederos del trono austro-húngaro en Sarajevo, se transformó en una excusa para algunos y en una inevitable torpeza para otros. Los resultados fueron explícitos en tres meses, la  incapacidad negociadora, la incomprensión sobre las consecuencias de la guerra tecnológica, la brutal inconsistencia humana y la incapacidad de reconducir algo que prácticamente terminó en un empate a costa de millones de víctimas y del emplazamiento para una segunda parte, fueron constantes a un nivel incomprensible des de la lejanía temporal.

Resulta sorprendente que la Primera guerra mundial, la gran guerra, haya producido mucho más material literario de calidad que la Segunda, tal vez por la falta de un fascismo y un nazismo que sorprendieron menos que unas democracias con variadas consolidaciones. Recuerden que la socialdemocracia votó los créditos de guerra en un giro político de 360 grados en horas.

Otra consideración de aniversario es que podemos considerar muchas semejanzas políticas internas nacionales y otras externas entre el periodo inicial del siglo XX y el ahora mismo. No voy a extenderme, ni a exagerar las coincidencias, pero me resulta obvio que existen y que vale la pena su análisis.


Me he permitido subrayar, en negrita, algunas obras que considero especialmente aconsejables. Incluso alguna, como “Cañones de Agosto” que pueden considerarse algo pasadas des del punto de vista histórico, pero que a todas luces y teniendo en cuenta la fecha de la obra son magníficas, si ese adjetivo puede aplicarse a un holocausto.

 Aparte, la primera, “14” de Echenoz, un especialista en novelas cortas y un extraordinario exprimidor de las esencias. Busquen sus otros títulos, me lo agradecerán.

La otra, “Nos vemos allá arriba” de Lemaitre, es otra cosa con aspectos que le dan un regusto a la novela francesa del XIX, extensa, variada, como si fuera a editarse como en esa época lejana por capítulos.

 La tercera es “Senderos de gloria” de Cobb, no publicada hasta ahora, aunque se remonta a los años treinta. Cobb, un inglés americano que fue un voluntario con las fuerzas canadienses a una guerra europea, rememora el miserable arte de la guerra en base a unos hechos ciertos. El título ya les advierte que como pueden adivinar dio en ser la materia prima del film de Stanley Kubrich y de Kird Douglas, una maravilla cinematográfica y humana.

Ahí va la lista, añadan o quiten con libertad:


ARTOLA RICARDO,      LA I GUERRA MUNDIAL DE LIEJA A VERSALLES

BALL HUGO,    LA HUIDA DEL TIEMPO

BARKER PAT,  REGENERACION

BARTHAS LOUIS,        CUADERNOS DE GUERRA. PRIMERA GUERRA MUNDIAL

BELL DAVID A.,           LA PRIMERA GUERRA TOTAL

BLASCO IBAÑEZ VICENTE,     CRONICA DE LA GUERRA EUROPEA 1914-1918
BLASCO IBAÑEZ VICENTE,     CUENTOS DE LA GRAN GUERRA
BLASCO IBAÑEZ VICENTE,     LOS SIETE CABALLOS DEL APOCALIPSIS

BLOND GEORGE,        LA BATALLA DE VERDUN

BOYNE JOHN, QUEDAOS EN LA TRICHERA Y LUEGO CORRED

BURLEIGH MICHAEL,  PEQUEÑAS GUERRAS LUGARES REMOTOS

CAAMAÑO J. EDUARDO,         EL BARON ROJO

CANAL HISTORIA,       LA GRAN GUERRA. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL AL DESCUBIERTO

CANALES CARLOS,     LA GRAN GUERRA GRENDEZA Y DOLOR EN LAS TRINCHERAS

CASTELLO JOSE EMILIO,       LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

CATHER VILLA,           UNO DE LOS NUESTROS

CELINE LOUIS FERDINAND,    VIAJE AL FIN DE LA NOCHE. PRIMERA GUERRA MUNDIAL

CHEVALIER GABRIEL, LA POR

CHURCHILL WINSTON,            LA CRISIS MUNDIAL 1911-1918

CLARK CHRISTOPHER,           SONANBULOS. COMO EUROPA FUE A LA GUERRA 1914

COBB HUMPHREY,      SENDEROS DE GLORIA

COCTEAU JEAN,         THOMAS EL IMPOSTOR

DE MAZERY BENEDICTE,       VIDAS ROTAS

DE ROBERTO FEDERICO,       EL MIEDO

DIAZ JORGE,   CARTAS A PALACIO

DÖBLIN ALFRED,         1. BURGUESES Y SOLDADOS
DÖBLIN ALFRED,         2. EL PUEBLO TRAICIONADO
DÖBLIN ALFRED,         3. EL REGRESO DE LAS TROPAS DEL FRENTE

DOS PASSOS JOHN,   INICIACION DE UN HOMBRE 1917

ECHENOZ JEAN,         "14" LA GUERRA

ESLAVA GALAN JUAN,            LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL CONTADA PARA ESCEPTICOS

FEDORCHENKO SOFIA,          EL PUEBLO EN LA GUERRA

FERRO MARC, LA GRAN GUERRA 1914-1918

FUSSELL PAUL,          LA GRAN GUERRA Y LA MEMORIA MODERNA

GARCIA SANZ FERNANDO,     ESPAÑA EN LA GRAN GUERRA

GARRIDO GONZALO,   LAS FLORES DE BAUDELAIRE

GARTH JOHN,  TOLKIEN Y LA GRAN GUERRA EL ORIGEN DE LA TIERRA MEDIA

GAZIEL,           DE PARIS A MONASTIR
GAZIEL,           DIARIO DE UN ESTUDIANTE PARIS 1914

GILBERT MARTIN,       ATLAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
GILBERT MARTIN,       LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

GOMEZ CARRILLO ENRIQUE, CAMPOS DE BATALLA Y CAMPOS DE RUINAS

GONZALEZ CALLEJA EDUARDO,        NIDOS DE ESPIAS

GROMERO EMILIO,     LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL EN EL CINE

HART PETER , LA GRAN GUERRA

HASEK JAROSLAV,     LAS AVENTURAS DEL BUEN SOLDADO SVEJK

HASTINGS MAX,         1914 AÑO DE LA CATASTROFE

HEMINGWAY ERNEST,           ADIOS A LAS ARMAS

HERR MICHAEL,          DESPACHOS DE GUERRA

HOSCHSCHILD ADAM, PARA ACABAR CON TODAS LAS GUERRAS. 1º GUERRA MUNDIAL

HOWARD MICHAEL,    LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

ILLIES FLORIAN,         1913 UN AÑO HACE CIEN AÑOS

JUNGER ERNEST,       DIARIO DE GUERRA 1914-1918
JUNGER ERNEST,       TEMPESTADES DE ACERO
JUNGER ERNST,         EL TENIENTE STURM

KEYSERLING EDUARD VON,   EN UN RINCON TRANQUILO

KOPPEN EDIEF,          PARTE DE GUERRA. PRIMERA GUERRA MUNDIAL

KOVACSIS ADAN,       GUERRA Y LENGUAJE

LEMAITRE, PIERRE,   NOS VEMOS ALLA ARRIBA

LEWIS WYNDLHAM,    ESTALLIDOS Y BOMBARDEOS

LOPEZ GUIX JUAN GABRIEL,  CUENTOS DE LA GRAN GUERRA

LOZANO ALVARO,       BREVE Hª DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

MACMILLAN MARGARET,        1914 DE LA PAZ A LA GUERRA

MAILOER NORMAN,    LOS DESNUDOS Y LOS MUERTOS

MAUGHAM WILLIAM SOMERSET,       ASHENDEN O EL AGENTE SECRETO

MAZERY BENEDICTE DES,     VIDAS ROTAS

MOOREHEAD ALAN,    GALLIPOLI

MORROW JOHN H. JUNIOR,    LA GRAN GUERRA

NAVARRO JULIA,        DIME QUIEN SOY

NICHOLSON VIRGINIA,            ELLAS SOLAS

O'BRIEN TIM,   LAS COSAS QUE LLEVABAN LOS HOMBRES QUE LUCHARON

QUERO RODILES FELIPE,       Hª MILITAR DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

RENN LUDWIG,           GUERRA UN SOLDADO ALEMAN EN LA GRAN GUERRA 1914-1918

ROUAUD JEAN,           LOS CAMPOS DEL HONOR

RUSSELL BERTRAND, IDEALES POLITICOS

SACCO JOE,    LA GRAN GUERRA

STEVENSON DAVID,   1914-1918 HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

STONE NORMAN,        BREVE HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

STRACHAN HEW,        HISTORIA DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

STUPARICH GIANI,      GUERRA DEL 15

TUCHMAN BARBARA,  LOS CAÑONES DE AGOSTO

VARGAS ALEJANDRO,            LOS NOVELISTAS DE LA GRAN GUERRA 1914-1918

VEIGA FRANCISCO,    LAS GUERRAS DE LA GRAN GUERRA 1914-1923

WEBER THOMAS,       LA PRIMERA GUERRA DE HITLER

WERNER HERBERT,   ATAUDES DE ACERO

WESSELING HENRI L.,            DIVIDE Y VENCERAS

WHARTON EDITH,       FRANCIA COMBATIENTE

WOOLF VIRGINIA,       LA SAÑORA DALLOWAY

ZWEIG ARNOLD,         LA DISPUTA POR EL SARGENTO GRISCHA

ZWEIG STEPHAN,       EL MUNDO DE AYER


Lluís Casas en las trincheras


martes, 24 de junio de 2014

MANIFIESTO, FASE 2

Tras dos semanas particularmente agitadas tanto en el mundo político e institucional, como en el deportivo, se hace difícil reemprender la marcha como si nada hubiera pasado. Pero como si ha pasado, será necesario incorporar a la reflexión que sigue ese estado psicológico nuevo.

Cuando incumplí mi promesa de hacerles llegar la segunda parte de lo que llamé manifiesto, aduje que ese escaso tiempo demorado pondría sobre la mesa la aparición de acciones políticas de compromiso entre fuerzas de la variada izquierda existente. Tenía mis informaciones, claro, no es que sea un sacerdote que prevé el futuro con los hígados de unos pollos.

Simplemente que ahora dispongo ya de una colección de iniciativas locales que pretenden ser un movimiento muy amplio y respetable respecto al futuro poder local. Son ya proposiciones escritas y publicadas o al menos puestas al alcance de la ciudadanía y de los grupos y partidos que puedan considerarlas de interés.

Esas acciones locales, dejando a parte la que se cuece en Barcelona, de la que luego hablaré puesto que por su trascendencia tiene caracteres muy amplios, aparecen con rapidez en razón a la convocatoria de elecciones locales del mayo del 2015. Es decir, si nos atenemos al calendario juliano y descontamos vacaciones, fiestas i festejos varios, estarán aquí en un santiamén.

Eso les da esa urgencia objetiva, a parte de la subjetiva que muchos hemos sentido con los resultados electorales recientes. También incorporan elementos que podrían considerarse como una desviación de lo principal. Me explico: la acción municipal por su fragmentación en unidades tan diversas y tan cercanas a los problemas de la cotidianidad posee una cualidad insigne, es una acción muy próxima al vecino, muy participada, muy pegada al terreno, según expresaría un teniente a la tropa. No son grandes finanzas lo que se cuece, probablemente tampoco infraestructuras de millones de euros (salvo en las grandes capitales), ni programas de asistencia sanitaria con hospitales, centros de salud, etc. Tampoco se trata de modificar profundamente los programas educativos, ni de crear grandes líneas de investigación de partículas atómicas.

Estamos en un mundo de pequeños cambios, pero muy cercanos al ciudadano, muy visibles, perfectamente reconocibles y valorables así que se inaugura un pequeño parque y alguien apunta, se ha hecho bien, tal como queríamos. O incluso mejor.

Si esos manifiestos por una unidad de acción de las izquierdas, con programas tan vinculados al día a día, tienen  éxito (quiero decir que se concretan políticamente en coaliciones o cualquier instrumento adecuado a la unidad de acción), lo que vendrá después para políticas de más altos vuelos resultará más fácil y con menos trampas. Tengo ahora mismo, sin haber hecho un gran esfuerzo en buscar, dos ejemplos uno en el cercano Vallés y otro en el Penedès. Son dos manifiestos distintos, uno amplio, otro escueto, los dos ponen los problemas de la cercanía por delante, así como los de participación, honestidad y compromiso ciudadano. Son ejemplos a los que sumar otros que ya están en marcha. Los dos casos que les surgen de un mundo político dominado por la derecha con solidez y con aciertos variados. No son núcleos izquierdosos sociológicamente, lo cual aporta mayor dimensión a los casos. Aquí los tienen, sin traducir del catalán, cosa inútil por su clara escritura:

A. sant Cugat (el texto pertenece a una descripción del manifiesto)
El manifest:
En la introducció s’assumeix la bona valoració que es fa des de la major part de la població de la ciutat que tenim i la relació que això té amb els successius governs de CiU, juntament amb esments a la “marca Sant Cugat” i que s’han fet moltes coses bé i, per tant, no es pot fer “foc nou”. Però es demana humilitat i voluntat d’aprendre experiències d’èxit d’altres poblacions. També es fa referència a l’espectre polític de la ciutadania, teòricament de centre – esquerra i la “contradicció” que la majoria en el vot sigui de “centre – dreta“, o sigui, CiU i, a més, amb una baixada cada cop més important de les forces d’esquerra. També es fa una crida a la necessitat de l’alternança política per salut democràtica però per això “cal demostrar una nova forma de fer ciutat, no només etiquetes“. La conclusió és que aquest objectiu només es pot aconseguir anant junts, compartint el diagnòstic i elaborant una visió conjunta de futur. Al final proposa un decàleg perquè si no és possible una candidatura conjunta almenys es reculli en els programes electorals per treballar de forma unitària.
El decàleg
Podeu consultar tot el manifest al final de la notícia però, a grans trets, es dona la ciutat per tancada urbanística parlant, per gestionar-la tenint en compte el seu elevat cost i amb especial cura dels seus barris. Posar “en solfa” els plans d’actuació que hi ha als calaixos. De la “smart city” a un veritable pla de promoció empresarial i industrial de la ciutat. Fer efectiu el concepte de la participació ciutadana i la desconcentració administrativa així com millorar la relació amb l’EMD de Valldoreix.
Tirar endavant de forma efectiva i sense por el Pla d’Inclusió Social i dissenyar ja la segona fase seria una altra de les claus del decàleg, donar resposta a la gent jove pel que fa a l’habitatge i el lleure és un objectiu important també a treballar des del consens, prioritzant l’habitatge de lloguer. Els tres darrers punts serien la visió integradora de la cultura, fent una simbiosi positiva entre el Teatre Auditori i les entitats i associacions de la ciutat, encarrilar tots els contenciosos pendents que poden posar en perill la supervivència econòmica de l’ajuntament i, ajustar els equipaments a la pràctica esportiva per acabar amb aquesta deficiència.
B. Penedès
PUNT DE TROBADA (aquí se detalla el contenido básico del manifiesto a elaborar):
Que estigui obert i busqui sumar les persones i grups de l’esquerra que han vingut denunciant les polítiques de retallada de drets socials i d’ofec del món del treball i de l’economia,
MUNICIPALISME i PROGRAMA COMÚ: Que elabori un programa comú per al municipi, tenint present la realitat territorial del Penedès, sobre la base de la defensa dels drets socials i dels serveis públics,
TRANSPARÈNCIA: Que tingui tolerància zero amb la corrupció, i aposti per la transparència, la implicació cívica i la participació,
VOLUNTAT DE GOVERN: Amb voluntat de govern de les institucions per canviar les coses,
DRET A DECIDIR: Compromès amb facilitar des de l’Ajuntament el procés d’exercici del dret a decidir.

Como ven, siendo solo dos los que utilizo, se adivinan lo variada que será la cosa. Son iniciativas primerizas, que aún no tienen consenso, si no que son banderas de agrupación, a la espera de completar la composición del cómo, qué, con quien, etc. Al final, si el resultado es positivo, los documentos serán propuestas de gobierno local y aportaciones sobre el cómo hacer política y como relacionarse con los ciudadanos. Han de explosionar para la primavera próxima. Son distintos, muy concreto el de Sant Cugat, más genérico y tal vez más político el del Penedès.
No quiero comentarlos en concreto, ni vislumbrar sus diferencias. Están claras. No es el momento, eso ya llegará. Son simplemente los testimonios de un comienzo, siguiendo a un político de derechas, como Sir Winston, tal vez no sea el principio del final, pero si el final del principio. A eso vamos.

No les dejo sin citar y explicar lo que se cuece en Barcelona. Eso es ya otra cosa, no solo local, que también, sino de trascendencia mucho mayor. Ahí si habrá, esperemos, un ejemplo a seguir para más altos objetivos, crucemos los dedos y empujemos. Por las noticias disponibles esta semana se presenta en sociedad una iniciativa que pretende ya de entrada la alcaldia de la ciudad: queremos gobernar, dicen. Y para ello la agrupación de fuerzas de izquierda es fundamental, así como la utilización de formas y esencias distintas y sensibles a las preocupaciones ciudadanas. Tiene nombre, impulsores consecuentes y conocidos, web https://guanyembarcelona.cat/ y, como digo, se presenta oficialmente el próximo jueves. Las energías surgen tanto de movimientos ciudadanos, reivindicativos, culturales, etc. como del interior de organizaciones políticas y sociales. Hay nombres propios y siglas. Hay experiencia y reconocimiento ciudadano. Simplemente para los que no estan al caso, ahí están Ada Colau, por ejemplo, auxiliada por una variada muestra de lo que la ciudad produce incansable en su horno de honestidad y honradez. Si eso cuajara razonablemente bien, como el viejo físico, seria el punto de apoyo para levantar la tierra. Me estoy entusiasmando.

Lo que diseñé en dos partes, por esas flores casi de verano que les he descrito, se me convierte en un terceto que musicalmente es mucho más florido.


viernes, 6 de junio de 2014

UN MANIFIESTO PARA EL CAMBIO POSIBLE

En un momento de debilidad o de orgullo mal entendido me comprometí con el boss de la comarca a plantear los puntos de confluencia que las diversas izquierdas deberían aceptar en aras de una oferta electoral para el próximo futuro en forma de manifiesto al que adherirse particularmente y que invitara con el ejemplo a las organizaciones políticas y sociales a hacer lo mismo.

Evidentemente, el asunto ha surgido al realizar ciertas sumas y restas a partir de los últimos resultados electorales que dan un nivel de voto conjunto de un peso considerable a los partidarios de los cambios en profundidad. Tanto es así que los medios, ya no los distingo, están llenando páginas y pantallas de recursos inquisicionales modernos: que si Venezuela, que si Corea del Norte, que si Cuba. En fin, ladran, luego cabalgamos. O al menos habríamos de intentarlo.

No solo la máquina de calcular pone sobre la mesa esa necesidad de programa común o proyecto mínimo o como ustedes quieran llamarlo. También la atenta lectura de las propuestas de unos y otros, así como el genoma común inducen a pensar que ha llegado la hora de dejar en el trastero las diferencias que solo hacen tranquilizar a la derecha y a los poderes fácticos al fraccionar una oferta sólida de izquierdas.

Esas diferencias son en su mayoría matices que el viento y el raciocinio eliminan en pocos instantes, pero, ¡ay!, otras merecen un tratamiento más escrupuloso y delicado, puesto que fácilmente se transforman en el ser íntimo de unos y su diferenciación respecto a otros. Incluso las de esta categoría pueden y deben ponerse encima de la mesa para ser tratadas adecuadamente para evitar que, sin que se eliminen, entorpezcan.

Queda finalmente lo más humano y a menudo lo más difícil: el tratamiento del ego personal o colectivo. Ahí, el llamamiento a la concordia es difícil, dado que nunca se trata abiertamente del aquel “qué pasa conmigo” o “qué pasa con nosotros”, sino que la médula está oculta bajo capas y capas de otros asuntos. 
Pero pese a ello, también hay que afrontarlo.

Solo se me ocurre el llamamiento a la responsabilidad colectiva frente a una oportunidad política que abre horizontes y frente a una crisis que tiene crucificadas a millones de personas por falta de trabajo, por el asalto a sus viviendas y por el tratamiento culpabilizador de la derecha rancia. Por no citar elementos fundamentales de la democracia y de los derechos humanos y sociales bajo la persistente actividad de la tijera quirúrgica del neoliberalismo y el autoritarismo de raíces tan fuertemente franquistas.

¿Puede servir un manifiesto para incentivar una unidad de acción política de las izquierdas? La verdad es que no sé la respuesta, pero pienso que en todo caso molestia no hace ninguna.

Para ello segmentaré el susodicho en dos partes, la presente y la de la semana próxima.

Entonaré primero los principios que no aparecen en los manifiestos programáticos de acción común: el programa, programa, programa. Me refiero a las consideraciones que permitan sentarse, hablar y ponerse de acuerdo.

En primer lugar, el reconocimiento de que la izquierda es diversa es básico. La izquierda, mal que le pese a alguno, siempre lo ha sido y siempre lo será. Está en su esencia que las apreciaciones sobre el qué, el quién, el cómo y el cuándo políticos sean diferentes en grados variados entre unos y otros. Incluso en los momentos de supremacía de una opción que hemos vivido, nunca desapareció la alternativa (o las alternativas), a veces recluida en espacios reducidos, pero siempre presente de un modo u otro y, a menudo, relevante respecto a sectores sociológicos de peso. Esas alternativas suelen anticipar causas que la hegemónico, monopolizada por el poder, no acierta a ver con claridad.

Ese respeto al vecino de al lado no debe eliminar el debate ideológico, histórico o social, pero siempre debe respetarse el matiz, si lo es o la distancia, cuando esta existe. La razón política, sea histórica o simplemente de oportunidad, nunca es única al estilo religioso, por ello cuando va acompañada debería poder interpretar mejor y más acertadamente las estrategias y las tácticas a aplicar. Ya el elector o el activista darán su opinión al respecto sobre la distribución de influencia. Las organizaciones (con mayor o menor estructura) deben entender que, además de mayor o menor influencia, la confluencia de objetivos tiene mayor importancia.

En segundo lugar hay que colocar la aceptación de los mecanismos de participación democráticos para conformar los liderajes, las listas electorales y los programas, tanto para cada uno de los elementos, como para la molécula resultante. Resalto que tampoco se trata de establecer sistemas que se tornan inefectivos políticamente porque se ensimisman en el debate. Se trata de acumular razones, fuerzas y proceder a la acción política, no de crear un club inglés.

En tercer lugar, hay que colocar el reconocimiento de la soberanía popular como eje de cualquier desarrollo político y social, con  los derechos humanos, sociales y políticos como salvaguardas constitucionales y estabilizadores sociales y económicos.

Así las cosas que no alimentan pero que insuflan vida, dejo para una reflexión común lo dicho y me emplazo a entregarles la continuación, al más puro estilo de la novela del diecinueve. Por cierto, en donde empezó todo.

Lluís Casas sin exclusiva. 


jueves, 29 de mayo de 2014

50 mil desahucios: ¿verdad o mentira?



El número cinco parece tener mal augurio estas semanas, recuerden el anterior artículo sobre los 500 euros, el de hoy sobre los 50.000 desahucios del 2013 y podríamos añadir los 500.000 producidos desde el inicio de la crisis. Lo dicho, ese cinco tiene mal fario.

Entiendo que están al caso de esa información que ha aparecido en muchos medios con tratamientos bien distintos, pero que para los lectores de esta institución divulgativa no tiene vuelta de hoja: una ley y unas reformas que tienen la injusticia por principio y un tremendo desprecio por el sufrimiento humano, a la vez que una claudicación total respecto a los poderes de la banca. Es decir hacia los poderes de media docena de banqueros.

Por si es el caso, aquí tienen el vínculo con la PAH, con un artículo arto explicativo y directo:

Lo que les quiero contar es complementario a la información divulgada y al texto de la PAH. Y, según mi parecer, da al asunto un carácter de mayor riesgo social y presupone políticas mucho más radicales. Políticas ya en el orden legislativo y económico, ya en el orden del debate y el combate social.

Esos datos recientemente difundidos se refieren a unas estadísticas que, como bien dicen los compañeros de la PAH, son enormemente deficientes, por lo que es de presumir que la realidad debe ser otra en tanto a cifras contabilizadas. Primer asunto a destacar respecto a un problema vital para las familias afectadas. Ni siquiera les instituciones gubernamentales se conceden esa obligación de saber y de saber bien al respecto. Las lágrimas de cocodrilo de la Vicepresidenta cuando presentó la reforma de la ley, a instancias europeas, no lograron estabilizar un recuento fiable y que permita el diagnóstico y el tratamiento. Presumiblemente de eso se trata, de ocultar la realidad que las cifras pueden poner en evidencia.

En un segundo orden de cosas, hay que resaltar que los procedimientos de embargo y posterior desahucio, así como otras acciones como la dación tienen un alto coste temporal de “tramitación”. Sin llegar a exagerar se podría establecer el término de dos años para su completo proceso. Dos años como promedio, pues los hay rápidos y otros muy lentos, ambos por motivos que exceden a la comprensión de la razón. Con ello estoy diciéndoles que los 50.000 desahucios del 2013 no son tales, sino que corresponden a procedimientos iniciados mucho antes. Ateniéndonos al promedio, serían del 2011. El resultado de esa visión procedimental es que nos faltan datos respecto a lo que ya sucedió en el 2012, en el 2013 y lo que está pasando en el 2014.

Si entendemos la crisis como lo que es, un proceso acumulativo de costes sociales, que exigen a las familias esfuerzos extraordinarios para pagar la hipoteca, podemos entender que el paso del tiempo solo hace que agravar el problema, se agotan los ahorros, las ayudas familiares, etc. Y, lógicamente, aumentan los procedimientos por falta de pago. Eso significa que no sería sorprendente que las cifras posteriores a las conocidas ahora puedan ser mayores.

El siguiente salto lógico es pensar en el inmenso problema de acomodo de tantas familias sin vivienda en el escaso stock público disponible. No dejemos en el tintero, para evitar reclamaciones del diablo, que en algunos casos la pérdida de la propiedad no supone irse a la calle, existe un cierto número de casos en los que se consigue, no sin esfuerzo, un alquiler social por un periodo entre dos o cinco años. Pero son los menos.

En un nivel de tercera complementaria, hay que destacar que una parte del problema no termina momentáneamente en el embargo y el consecuente desahucio. Son los casos en los que el afectado y la entidad bancaria establecen una nueva programación de pagos con carencias (a menudo de dos años o más) o refinanciaciones y alargamientos de los periodos de amortización (no cito otros métodos pues no dispongo de nombre, ni adjetivo publicable). Dejando de lado los casos que cumplen las más estrictas exigencias de la reforma de la ley y que permiten una refinanciación a costes muy bajos (ojo, por un periodo determinado). Me refiero a las familias consideradas de gran riesgo de exclusión social, la mayoría de los casos de refinanciación, carencia, etc. son simplemente la típica jugada del equipo torpe: la patada al balón hacia adelante, a ver si alguien la pilla.

Es decir, cumplidos los periodos de reducción de cuotas, el problema vuelve donde estaba en la mayoría de los casos: la imposibilidad de hacer frente con normalidad al pago mensual, que además absorbe costes de intereses del periodo de acomodo anterior. El significado último es que estamos acumulando futuros procedimientos en el almacén de las entidades bancarias. Procedimientos que explotaran pronto, sumándose a los casos que directamente se procede al embargo.

Como conclusión del artículo y para no trastornar más la moral de los que poseen esa cualidad, simplemente les profetizo que todo el lío hipotecario va a complicarse mucho. Tanto desde el punto de vista económico, financiero, como evidentemente social. Alguien ha aludido a que el sector público necesita imprescindiblemente más de 300.000 viviendas con condiciones de alquiler social (150 euros aproximadamente), cifra que no es una locura, sino claramente una advertencia moderada.

Lo sorprendente es que esa cifra está disponible, ampliamente disponible. Y no solo para el sector de población más desprotegido (totalmente desprotegido en vivienda) sino incluso para otros colectivos con ingresos y capacidad de pago hasta ciertos límites razonables (ese 30% de los ingresos dedicados a la vivienda que recomiendan los expertos). Esas viviendas  incluso están disponibles a precios de risa en manos de los bancos, de la SAREB (pública de hecho) y pronto en manos de fondos especulativos que adquieren inmuebles al 10% de su valor a los bancos.

En fin, les dejo aquí, sedotti (espero) i abbandonati (lo siento, la vida es muy dura a veces).


Lluís Casas usando un ábaco chino.


miércoles, 28 de mayo de 2014

"Lo" del domingo pasado

Es indudable que “lo” del Domingo pasado no es ni simple, ni sencillo. Y que la complejidad puede incrementarse con el paso de los días.
Si algunos piensan que su corral se arregla con una puerta nueva están bien equivocados, puesto que la traducción más elemental de lo acontecido es: fuera puertas y vallas (y no solo en Melilla).
Si otros, dentro de un éxito indudable, piensan que el sillón de la siesta está preparado, se equivocan más todavía.
Si determinados líderes guardan en su esquina cerebral de protagonismo, que ellos solos lo harán todo, también están bien errados.
Si frente a lo que viene: elecciones locales, posible elección parlamentaria en Catalunya y finalmente elecciones al gobierno casi federal, con una crisis que, al margen de posibles crecimientos de orden mano numérico, mantiene y probablemente haga crecer la trituradora social, no hay una propuesta de carácter social, económico, democrático y humanístico que agrupe en torno a lo mucho que une las diversas alternativas de izquierda real que han tenido juntas o por separado un gran éxito, van también por mal camino.
Es nuestra opinión, puesto que lo escrito es a cuatro manos (demostración palpable de la confluencia de opinión), hay para después de la imprescindible reflexión atenta a las opiniones del entorno, un trabajo ineludible para hacer crecer lo imprescindible las alternativas crecientes para influir de verdad en el poder hegemónico de los oligopolios y de las ideologías depredadoras.
Da la impresión que se ha abierto una posibilidad de cambio reformista al estilo de cuando los italianos inventaban la política: el reformismo forte de no hace mucho. Pero esa posibilidad hay que alimentarla, cuidarla y darle compañía. En caso contrario el llamado “sistema” reestructurado en estos últimos años va a recuperar a costa de la exclusión su capacidad de renacer.
Proponemos mi alter ego y yo mismo la creación de un manifiesto unitario por una política de izquierdas que presente un frente unido en las elecciones y, sobre todo, en las acciones diarias de generación de opinión. Acuerdo en lo unitario y respeto a las diferencias, ahí está la clave.
Lo hilos están disponibles, hagamos, pues, de costureras.

Lluís Casas y Enric Oltra



jueves, 15 de mayo de 2014

500 euros

Tengo la impresión que debo advertir al lector que no voy a escribir sobre temas monetarios, tal como aparentemente sugiere el título. Lo que me interesa es la apreciación del cambio histórico producido respecto a los recursos necesarios para desarrollar una vida dignamente desarrollada.

Los quinientos euros son el salario mensual de una muchacha que trabaja de dependienta en un centro comercial de una cadena multinacional de ropa. No desarrolla una jornada completa, pero está supeditada a cambios de horarios diarios y a asistencias extraordinarias a voluntad del empleador. Como la persona afectada utiliza este trabajo como complemento personal, experiencia de vida y no como sustento básico, la cosa no parece especialmente grave. Todos hemos hecho trabajillos de esa índole en etapas de formación.
La diferencia está en que, al revés de antaño, esas son condiciones laborales y retributivas para todos, no solo para esporádicos estudiantes o equivalentes. Ese régimen implica la aceptación de que un trabajador en muchos sectores en donde el sindicalismo o la asociación entre trabajadores se ha hecho (lo han hecho)  imposible o ha sido inexistente, debe mantener su capacidad laboral con un sueldo por debajo del mínimo vital.

¿Es esa una necesidad económica empresarial para salvar sus inversiones, su negocio? Por lo que respecta a la empresa a la que me refiero no lo parece. Sus cuentas cuando se hacen públicas son saneadas, sus propietarios gozan del grado de eminencias patrimoniales y su desarrollo empresarial es continuo y sólido. De ello se deduce que, o bien sin esos sueldos miserables la empresa seria inexistente, o, alternativamente, que los grandes beneficios no desean compartir con sus trabajadores su boyante trayectoria. En concreto, para mí y en este caso (como en muchos otros) hay más de lo segundo que de lo primero.

Si no hace mucho se comentaba como sueldo limitativo para una vida digna el mileurismo, hoy habría que dividir por dos el concepto y aplicarle otro más descriptivo: bangladesianos. Hoy, muchos laborantes pertenecen al submundo empresarial de Bangladesh, pero ubicados en cualquier lugar del país nuestro (posesivo comunitario totalmente fuera de lugar). Sea en un taller de concentración a la china, o en un disperso mundo de trabajadoras en casa. Si vamos al sector servicios, ahí la cosa se incrementa basada en la rotación permanente, la presión generada por el temor a perder lo poco que se ha conseguido y a poner cara simpática con los compradores, muchos de ellos víctimas a su vez del mismo sistema. Como la formación en el comercio personal es cosa escasa y barata, la rotación generalizada es un arma de destrucción masiva de resistencias, derechos y accidentes de la vida. Esas trabajadoras (es eminentemente femenino el problema, aunque no exclusivo) no pueden pasar ni un día de fiebre en casa. En cuanto el contrato de tres meses vence se quedan fuera. En donde esperan ansiosas docenas de legiones de solicitantes. La fiebre debe de ser un elemento activo para la venta, digo yo.

¿Cuál es el valor de vivir ahora y aquí? Pregunta de índole retórica, dado el nivel de paro y la multitud de carritos de supermercado hurtados benevolentemente para hacer acopio de metales preciosos por la mañana y de desechos caducos del mismo supermercado por la noche. Pero aunque retórica, la pregunta puede ser contestada. No hay más que sumar cuentas domésticas para acercarse a la verdad del asunto. Y a ello voy. Para confirmar la bondad de la información disponible no utilizaré los institutos estadísticos y otras aportaciones científicas, me basaré en lo que mi tocayo Enric Oltra, recopila semanalmente en el local de la PAH de Badalona a través de lo que las familias atendidas le explican. Como verán reconozco de entrada un sesgo estadístico e ideológico, pero así me siento más tranquilo con mi propia conciencia.

Pues bien, según los datos de ese observatorio sociológico privilegiado, no hay razón para que una familia, formada por un mínimo de tres miembros y muy a menudo por más, pues existe una tendencia a la concentración familiar en pocas viviendas, de modo que así se liberan otras muchas a beneficio de inventario bancario, no pueda sobrevivir con 400 euros provenientes de algún apoyo público o privado. Las hay que pasan con menos, pero en todo trabajo estadístico hay que contar con la discreción que los humanos tenemos respecto a nuestros ingresos reales, sean estos provenientes de consejos de administración arto aburridos o de actividades calificadas como chapucillas para ir tirando. En todo caso, esa segunda (veces primera o única) línea de financiación no supera los 300 o 400 euros, cuando hay suerte.

De manera que hoy por hoy quien no pueda ir pasando con unos 700 euros como ingresos familiares es un simple despilfarrador que impide el desarrollo de la economía nacional. En esa cantidad hay multitud de truquerias, al más puro estilo del siglo XVI, que podemos enumerar, pero no agotar. Una es la incapacidad de pagar la hipoteca o el alquiler, cosa que tiene algunos riesgos, pero que resta una importante cantidad de euros a la exigencia de gasto mensual. La siguiente es maniobrar con la ayuda desinteresada de algún experto vecino en contadores de abastecimiento, la siguiente es convertirse en un doctorado de los centros de apoyo y de los métodos de conseguir algo. Después está el conseguir que las criaturas en edad escolar lleguen a casa mínimamente alimentadas, a continuación tenemos el asociarse con los jubilados de la familia que, en razón a su impedimentos de movilidad y a que han dejado de fumar, tienen unos ahorrillos mensuales que permiten la compra de algún alimento básico, de recargar el móvil o de adquirir recambios para la ropa ineluctablemente constituida por el stock de hace diez años. La distracción no muy abundante en esas circunstancias se basa en contemplar a Rajoy apalabrar futuros y expectativas con la caja tontísima, que una vez comprada y debidamente aleccionado el contador de la luz, cuesta bien poco.

Lo dejo ahí con el conocimiento que la realidad es tan variada que nunca daríamos por finalizado el inventario de los modos de sobrevivir.

Como sobrevivir no es la única alternativa, debo citar la solución final, que algunos llevan a la práctica cuando tienen la sensación de que hasta aquí han llegado.

Si a algún lector le parece exagerada la crónica, nada le impedirá asistir como testimonio a una sesión de formación para los incrédulos. No se forjen ideas simplemente paseando por la calle Pelayo. Entren y pregunten por los sueldos, los horarios y demás. Después, dotados ya de una formación básica, desplácense a las zonas en donde el paro permanente es la circunstancia principal. Ahí está el doctorado.

Lluís Casas, colaborador de los servicios de empleo.


lunes, 5 de mayo de 2014

LA MESA DE LAS TRES PATAS

La física elemental nos dice que para mantener el equilibrio en objetos inanimados es suficiente con tres patas (también sirve ninguna, el plano). Como la desconfianza en la ciencia es notoria, la mayoría de nosotros disponemos de sillas de cuatro patas que suelen bascular en cuanto las medidas de las patas o el nivel del suelo no son el adecuado. Ellas solas buscan ese equilibrio físico sobre las tres patas susodichas, agitándose bajo nuestro peso y movidas por el desplazamiento de este sobre las nalgas.

Los animales, sean racionales o no, buscan otro tipo de equilibrio, unos tienen dos patas, otros cien, algunos se han buscado la complicidad de ninguna y muchos otros disponen de patas aladas, cosa eficiente y algo turbadora de cara a sostener un libro. Esas soluciones se basan en una necesidad externa al equilibrio estático, que es el equilibrio dinámico. El consumo energético en una palabra. Si te mueves las cosas varían y cómo.

Por otro lado, la sabia planificación de esos adminículos tan raros, los pies, también da garantías de estabilidad a dos patas rígidas haciendo guardia, pero eso es saltarse las normas y no cuenta.

De modo que siempre que tengamos que apoyarnos en algo o alguien el consejo es buscarse al menos tres puntos de apoyo. Es lo que ocurre a la salida de las tabernas, tres individuos debidamente beodos se mantienen en pie, aunque sea complicado lograr una dirección y un sentido con finalidad concreta. En cuanto se reduce el número de componentes la cosa tiende a estabilizarse en el suelo en diversas posiciones, todas ellas estables respecto al momento anterior. La física aplicada es inexorable.

Este tratado, se preguntaran ustedes, a qué viene. Dado que según la prensa Hitler está invadiendo Ucrania y en Cataluña las bofetadas están como norma de comportamiento, ese asunto de las tres patas importa un pimiento. Y no les quito la razón, pero, tal vez, lo que pongo ahora les haga reflexionar un tanto.

La silla de tres patas representa lo que podríamos decir un modelo social y económico alternativo (no me atrevo a decir nuevo, dado que solo hace unas pocas décadas que estoy por aquí y me he perdido mucho). Esas patas serían el límite en el crecimiento como lo entendemos ahora (PIB) como modo de estabilizar el medio, la distribución del trabajo de modo que el paro se aleje de las alternativas sociales y deje de ser un foco de derribo social y la renta básica como insumo familiar como forma de garantía de estabilidad de vida.

Seguro que ahora comprenden la analogía. Está expuesta ex profeso para hacer entender el significado de esos conceptos tan duros para todos: limite su consumo y disfrute de cosas menos materiales y más longevas. Trabaje menos, para que todos puedan hacerlo y para que dispongamos de tiempo para “otras cosas”. Cobre de la sociedad un sueldo básico que le permita una sobrevivencia digna al margen de lo que hagan los banqueros y los asesores empresariales.

La cosa de las tres patas está siendo muy discutida en ciertos barrios políticos, no porque unos se opongan de forma frontal. El problema se halla más en el como conseguir que se entienda y en asegurarse que la máquina funcione tolerantemente bien. Muchos comprenderán las reticencias sindicales (de parte de ellos), otros harán hincapié en como escapar del crecimiento del PIB, sin caer desfallecido. Los menos pensaran que, al fin y al cabo, la tierra es para quien la trabaja y si hay cambio climático, igual es para bien.

Otros  muchos exclamaran, ¡hostia!, como nos ponemos a ello sin ser fusilados, colgados de un árbol y excluidos de primera división. También habrá quien opine que la locura puede ser contagiosa y que la esterilización en masa de las ideas no era tan mala ocurrencia.

En fin, que estamos frente a una situación paradójica. Casi todo el mundo es de la opinión que así no se puede continuar. Y a continuación, casi todo el mundo pone pegas a cambios substanciales. No sea que metamos la pata.

Esas tres patas son políticas de fondo, aplicables mediante cambios profundos en muchos ámbitos, la fiscalidad, la banca y el dinero, el tipo de producción, las relaciones mercantiles internacionales, la obsolescencia programada, el consumo idiota, la democracia real y no simplemente formal. La lista podría ser inacabable, así que simplemente la dejo ahí para que cada uno se la confeccione a su gusto. Para todos hay materia.

A favor existen aliados. El pensamiento que expresan las tres patas viene de lejos y de cerca. Un Berlinguer nos hablaba de la austeridad como forma de vida y producción. Dejemos claro, por si hiciera falta, que Berlinguer no se refería a la austeridad como el recorte a los derechos de los trabajadores y de las clases medias al modo actual. Se refería a una forma de vida y a una estructura económica y social distinta y alternativa. Todos los partidarios de los múltiples comunismos o socialismos, radicales, cristianos, budistas o lo que fueren, son antecedentes. Nunca la sociedad humana ha dejado de pensar en esos términos, incluso cuando el PIB era desconocido y el dinero era contante y sonante, en forma de moneda valor o por intercambio de valores de uso.

¿Es hora ya de aparecer políticamente con una plataforma con esas tres patas? Ahí está la cuestión que más problemas genera. La elección del momento y el miedo a los resultados que pudieran derivarse por un efecto reactivo del electorado. Cosa que también ocurre al otro lado del campo. La derecha, esa sin más soluciones que el desmembramiento social en beneficio de unos pocos, no se atreve a decirlo claro, aunque lo aplica mediante las mistificaciones mediáticas necesarias.

Otro factor relevante  en relación a las tres patas es la respuesta electoral que los movimientos sociales abundantemente vistos en acción van a tener. ¿Votarán o no votarán? ¿Sumarán o restarán? De ello depende en buena parte la posibilidad de apuntalar la silla o seguir con el movimiento de caída hacia la estabilidad completa del suelo plano.

Lluís Casas fabricante de taburetes.