martes, 12 de junio de 2007

¿ALGO QUE DECIR SOBRE EL CRECIMIENTO ECONOMICO?



Lluis Casas

La tormenta mediática en la que los dioses olímpicos nos han situado deja poco margen para la reflexión pausada y el comentario responsable sobre cualquier asunto de público interés. Ni que decir tiene que el mundo de las propuestas posibles y razonables está ahora mismo a años luz y en dirección contraria a la nuestra, sea esta la que fuere. Para la tranquilidad, o no, del lector residente en Marte lo sitúo en las concretas coordenadas espacio-tiempo en las que escribo: Elecciones locales y autonómicas, fin de la tregua de ETA, tensión en los medios acerca de la política de seguridad en Catalunya, inestabilidad de las fuerzas políticas que gobiernan, ahora, en régimen de casi exclusividad en Catalunya, dudas respecto al calendario de las elecciones generales, el PP haciendo de la suyas y un largo etcétera a gusto del lector. La situación podría ser más que angustiante, pero una larga práctica en la tensión política nos la hace, si ello es posible, más llevadera, pero no por ello menos preocupante.

El síncope inicial se debe a un deseo de plasmar una cierta perplejidad causada por una realidad económica confortable y duradera y una coyuntura política permanentemente agitada. La suma de fuerzas, que en física mecánica determinan una resultante, aquí origina perplejidad en el público lector e incongruencia en el menos leído. Por lo tanto, ninguna resultante útil. En cualquier otro momento o en distinto patio de escuela, una situación de crecimiento del PIB como el de ahora debería corresponderse con tensiones políticas y sociales en torno a la distribución de la riqueza existente: más y mejor educación, extensión de los sistemas de protección social, mejora razonable de las infraestructuras, aligeramiento de las tensiones en la vivienda, búsqueda de nuevos modos de desarrollo (cuanta falta hace esta palabra y su significado) e impulso a las medidas medio ambientales. Imagino a los Sindicatos, en mayúsculas, pretendiendo recuperar una parte del PIB hacia los salarios, a los responsables del desarrollo regional exigiendo aportaciones crecientes a infraestructuras locales y regionales, a los actuales e inmediatos pensionistas a lo suyo, ¡qué ya está bien! Y a los empresarios, como no, a desarrollar programas de I+D que hagan mucho más eficaz la empresa, la verdadera productividad y la mejora de los productos. En fin, programas económicos y sociales. El debate en el crecimiento. Ello no se ha dado, o no se ha dado suficientemente. El schoc mediático-político paraliza los esfuerzos sociales que deberían impulsar esa necesaria renovación de prioridades.



Hago aquí un alto y anuncio mi sincera disconformidad con el valor del PIB como sustancia de la realidad económica, pero me atengo a ello ya que no distorsiona lo que vengo a decir a continuación.

El crecimiento económico consistente estos últimos años y con unas tasas cercanas al lujo (al menos en Europa) está generando altos beneficios empresariales (hoy leo que una empresa incrementa el beneficio en un 36%), mucha ocupación (se ha absorbido un impacto inmigratorio inmenso con una elegancia en los modos que reconforta los ánimos humanos), excedente presupuestario público (el efecto de la expansión de los ingresos y de una acentuada torpeza en cumplimentar los gastos, sobre todo en la inversión descarga las tensiones en el déficit y aparecemos como los campeones del superávit presupuestario), los números positivos en la SS son anuales y permiten ir creando un formidable fondo de reserva. Además los tipos de interés, a pesar de los paulatinos aumentos, siguen estando en una zona controlada (los hipotecados disculpen las molestias), la inflación diferencial con Europa parece tender a suavizarse y los fondos europeos aterrizaran en la pista cero controladamente (cosa que podía haber tenido un altísimo riesgo).

Con lo dicho, el tío Solbes ha de estar más que contento. Si la economía va con el viento en popa, la política debería estar tranquilizada. Pocos gobiernos sufren castigos y ametrallamientos cuando el bolsillo está agradecido. Pues parece que no es así. La idiosincrasia hispánica adolece de muchas peculiaridades y estamos en una de las más sangrantes. Razono que una falta de administración de la bonanza económica está en la base de la turbulenta agitación. Unos buenos beneficios adecuadamente distribuidos contentan y satisfacen a los accionistas. Acumular excelentes cuentas de resultados con cargo a reservas y sin proyectos inmediatos hace subir la inquietud del pequeño propietario. Me pregunto de forma forzosamente retórica si seria posible semejante emplaste agitador con la población contenta. Pienso que no.

Veamos lo que pienso que ha faltado. Podemos matizar el éxito económico descrito evidenciando algunos agujeros mal parcheados que intuyo en la base de la escasa solidez gubernamental.

En primer lugar y en honor a la verdad de su importancia cito los salarios. La pérdida de capacidad adquisitiva y de peso en el dichoso PIB es más que constatable y ello en plena incorporación femenina al trabajo y con incrementos de trabajadores inmigrados de dos dígitos. Añadiré además que los trabajadores públicos no compensan la inflación desde principios de los noventa. Probablemente en Catalunya, con una inflación superior a la media, la pérdida se acerca al 18% del salario. Un gobierno socialista no debería haber dado la espalda a substanciales mejoras del salario base, de la contratación laboral (soporte de los salarios menos que mínimos) y de sus funcionarios. Aunque fuese una política tímida, los signos en ese sentido son imprescindibles.

En segundo lugar, la economía permite afrontar mejoras consistentes en la financiación de las CCAA. Catalunya arrancó con el beneplácito presidencial, con previsiones de desarrollo legislativo y reglamentario fluidas y se encuentra en el aparcamiento, planta novena. Con Catalunya, todas las demás. ¡Ojo! La financiación autonómica no solo es cuestión de sentimiento emancipatorio, es ahora mayormente la financiación de los servicios públicos, prácticamente todos transferidos: sanidad, educación, etc. Algo más que fundamental para el bienestar de los ciudadanos.

Tercero, la inversión, planificada a cotas excelentes en cifras en los presupuestos está dormida y no se ejecuta, o se ejecuta con la lentitud del que no le importa. Añádase a esto la crisis de algunos servicios de inversión, como ferrocarriles, aeropuertos, etc. y tendrán ustedes una situación menos que buena. En este sector de las infraestructuras aparece un fantasma que había pasado casi desapercibido hasta ahora: la presión corporativa de los cuerpos de funcionarios (o grupoide ellos más bien) que no han entendido que todo fluye y todo cambia. Filosofía griega que nuestro venerable barbudo –el de Tréveris, naturalmente-- asimiló y doctoró. Incluyo en el apartado la escasa consistencia en algunos objetivos de inversión. No hay la atención necesaria sobre la red de ferrocarriles que nos conecten con Europa, ni la intensidad exigida para convertir en eficaz y en eje el transporte de mercancías. Como ejemplo mayestático cito un problema más que doméstico: el coste en todas las monedas posibles de imaginar de lo que sucede en los servicios ferroviarios en Barcelona es elevadísimo y las respuestas dignas del malogrado dúo Tip y Coll.

Cuarto, la tensión brutal de los precios especulativos de la vivienda. El juego entre riqueza aparente, el valor del piso, y el coste en términos de porcentaje del salario familiar, se torna mortal por momentos. Incluso manteniendo una agresiva expansión inmobiliaria, que soporta una buena parte del PIB, era posible suavizar el coste sobre el ciudadano trabajador o dependiente del salario. Además es una obligación moral y por lo tanto política.

Quinto y último. El sistema fiscal y su honorabilidad. La tendencia suicida a la reducción de la presión fiscal (mucho más leve que en el resto de Europa) hipoteca los programas de equiparación de servicios públicos con nuestros socios europeos. Añadiendo a ello la escasa eficacia de la acción contra la evasión fiscal, un cáncer crónico totalmente innecesario y fácil de combatir que mezclado con el mundo inmobiliario ha creado un monstruo que no nos podemos permitir.

Acabo, de momento.

Lluis Casas, más bien filósofo (desde Parapanda)

domingo, 29 de abril de 2007

¿SON INDEPENDENTISTAS LOS SUIZOS?



Lluis Casas*



¿Qué tendrá que ver, pensaran ustedes, Lluis casas y sus neuras infraestructurales con las ansias cantoneras de los espartanos suizos? Pues bien, mucho a mi parecer.

Recuerdo a quien no es usuario del ferrocarril el estado de las líneas de cercanías en Catalunya. No solo las que afectan a los desplazamientos de lo que se ha dado en llamar región metropolitana de Barcelona, sino también, otras más lejanas del centro del mundo, que a diferencia de Dalí yo sitúo no en la estación de ferrocarril de Perpinyà sino en la de Barcelona, la de Sants concretamente, en donde si quieren pueden ver el caos genético del mundo.

Si ustedes van a Lleida, cosa que aunque les parezca extraño les acontece a muchas personas, deberán eliminar una jornada completa de su agenda y dedicarla a leer, si tienen suerte con el asiento, en un cochambroso vagón de RENFE, total por 130 kilómetros des de Barcelona. No les auguro un viaje hacia el Pirineo, Puigcerdà o Tremp, no les quiero tan mal, a menos que gusten de las aventuras viajeras. Y, siento decirlo, por la ubicación de algunos paparandeses, las líneas del norte van a conseguir nuevos records de incidencias. Lo están anunciando.

El mal, tal como ha quedado probado, no es fruto de la voluntad de los dioses, a menos que dioses signifique políticos y altos funcionarios erradicados en Madrid. Des de principios del siglo pasado, la red de ferrocarril en Catalunya no ha crecido un solo metro (AVE exceptuado y metro también), más bien al contrario se han cerrado líneas, estaciones, apeaderos, etc. El transporte de mercancías, única solución a la debacle circulatoria, es el enano del transporte.

No me discutirán ustedes que el asunto ferroviario es de rabiosa actualidad, tanto por las continuas incidencias que impiden una vida regular a los ciudadanos que lo utilizan, como por el sorprendente contraste con el tesoro de las Indias (fondos europeos) gastado en el lujo asiático del AVE. El contraste, término que utilizo por mi educación barroca, es todo un ejemplo de la priorización política española. Millones de personas ven afectada su vida diaria, laboral y familiar a cambio que los ejecutivos inmobiliarios se desplacen cómodamente a los territorios comanches en donde pueden establecer nuevas perspectivas de especulación. Si señores, me permito unos centavos de demagogia.

¿Quieren que hablemos del transporte aéreo? En donde el escándalo puede ser sublime. ¿O quieren que les recuerde la red de carreteras nacionales o autovías que mal cruzan Catalunya? Para no aburrirles solo les recordaré que dicen las malas lenguas que en algunos pueblos que tienen la desgracia de estar en torno a la nacional BCN- MDR, en los kilómetros de Igualada a Cervera, no hay familia sin victima mortal. Creo que se ha tardado veinte años en disponer de una autovía aceptable. Afortunadamente La Panadella y sus curvas con pendiente contraria han pasado al olvido.

Si esa es la eficacia del estado en algo tan planificable como las infraestructuras, no es de extrañar que el aliento cantonés se expanda. Suiza, con cantones, tiene unas infraestructuras estupendas en donde un ciudadano es un ciudadano, coja el tren que coja. Por ello, los suizos no son proclives al independentismo. Los suizos sienten con la razón y sin ella que la maquinaria estatal está razonablemente a su servicio.

Para confirmar las diferencias entre un estado contra sus ciudadanos y un estado de sus ciudadanos, lean la prensa diaria. Pueden situarse en Cataluña o en otras muchas zonas hispánicas, da lo mismo. La decisión, la planificación, las prioridades, etc. son cosa de expertos en estar en Madrid (nada contra Madrid de la que seré suegro a no más tardar). Y para terminar de aclararse, tomen el número 196 de la revista Cuadernos de Información económica de la FUNCAS (fundación de las cajas de ahorro), editada en Madrid recientemente, en donde se exponen los argumentos de un estado federal: el título de la edición es “Comunidades autónomas: aprendiendo a crecer”. La descripción del impacto sobre los servicios públicos y las infraestructuras de los gobiernos regionales es impactante, si vale la reiteración de tan sonoro término. Y las encuestas sobre el sentido de la vinculación social con comunidades autónomas y estado, es para chuparse los dedos. Por fin tenemos los españoles una base estatal en la que empezamos a confiar: las autonomías. Todo ello por el desplazamiento de las decisiones y las prioridades al servicio del ciudadano, no del imperio.

¿Les parece bien ser suizos? Pues parece ser que no estamos tan lejos, cariño. Que nadie lo estropee. Y recuerden que afortunadamente papa estado les devuelve el valor de su billete si han llegado tarde a su cita de amor, o si no han llegado. Los otros costes, se entiende, van a su cargo. Maravilloso.

Lluis Casas (Polopo's College)

viernes, 13 de abril de 2007

LA ONU Y EL TIEMPO METEOROLOGICO

Lluis Casas

Me permito sumarme al alud de comentarios que el reciente informe de la ONU sobre el cambio climático ha suscitado. Informe que ha sido completado por un análisis más en detalle sobre áreas geográficas continentales. No entraré, faltaría más, a detallarles lo que dicen uno y otro. Son ustedes leídos para encararse con la prensa o con los medios diversos que la tecnología nos ha dado. Sólo me permito un brevísimo resumen de ambos: el asunto está que arde y más en el Mediterráneo. Como indica la canción de Serrat.

A partir de esta apreciación científica, permítanme ustedes dos comentarios de pasada: ¿Cómo es posible que a la prensa en general se le hayan abierto los ojitos tan glaucos que tiene en un abrir y cerrar de ojos, nunca mejor dicho? Y, ¿cómo es posible que el aparato político administrativo doméstico no haya abierto la boca, que para esto está, la boca y el aparato?

En el primer caso, uno llega a pensar que alguien está diciendo, ¿anda, cómo no nos habíamos dado cuenta, con la de portadas que podríamos haber hecho? En el segundo, la expresión es más infantil: yo creía que a mi esas cosas no me pasarían, o que alguien las evitaría y me ahorraría preocupaciones, decisiones y costes.

Y no crean que sea un decir. Hoy mismo, un economista académico (sector neoliberalismo-pijismo) que en Barcelona viste chaquetas en eastmancolor, made in Bob Hope, viene a decir en La Vanguardia, que para qué: total, el mundo se va a hundir igual. Y lo hace en términos del tipo de interés, que posiblemente es el interés de ese tipo. Cosa elocuente e incluso poética, si lo piensan bien. Una demostración de la consciencia del periodismo y de la académica sabiduría del corto plazo.

Ciertamente, el paisaje que se nos deviene no es como para amortizar la hipoteca. La ONU lo ha dicho claro, meditado y con datos suficientes. Ahora bien, no ha dicho nada nuevo, simplemente lo ha expuesto en una vitrina mediática sólida y considerablemente fiable. Eso es todo lo nuevo.

Si el deshielo es o no es, lo sabíamos. Si el nivel de mar subirá, lo sabíamos. Si van a desaparecer un montón de especies, lo sabíamos. Y así un largo etcétera. Incluido en el etcétera que no tenemos tiempo para echar una cabezada, y hay que ponerse a toda velocidad a suavizar los efectos, modificar el rumbo y plantar alternativas.

¿Tenemos lo que hay que tener para la misión que nos compete? Me permito responder, recordando dos detalles recientes: El informe inglés de hace unos meses que ustedes tuvieron a mano en este medio y el asunto Al Gore, a su alcance en forma de libro o película. Los dos son planteamientos realistas y políticos, con una excelente base técnica y científica. Los dos expresan alta preocupación y los dos dicen que es posible rectificar y retomar el mando. Antes de la ONU y por personas vinculadas a la alta decisión política, que es mucho decir.

¿Y por aquí?, es decir Europa, España, Catalunya, Barcelona, Parapanda? Muy bien y ¿ustedes? Yo no he oído nada, aunque es de sobras conocida mi tendencia a la sordera doméstica. Aunque sugiero algunas preguntas de itinerario:

¿Quién es nuestro Al Gore? ¿Dónde está nuestro informe? ¿Qué medidas, que no sea apagar la luz a las diez o poner depresores en los grifos, están preparándose? ¿Hay alguien, político personal o político orgánico, dispuesto al sacrificio o al menos a pagar el coste de cumplir con el deber? ¿Qué hace al respecto esa cosa llamada sociedad civil y económica?

Entretanto nos responden, definamos algunos escenarios:

El primero es que todo sigue igual. Hoy por ETA, mañana por Afganistán, esperaremos que alguien haga lo que deberíamos hacer por nosotros. Como la conocida avestruz australiana, que prefiere no verlo. Puede ir bien, si otros hacen nuestro trabajo y puede ir mal. Muy mal.

El segundo es que se tome como prioridad tanto la acción doméstica (a todos los niveles administrativos) seria y la acción internacional en beneficio de la movilización de recursos económicos, tecnológicos y científicos. Como si se tratara de una tercera guerra mundial, pero sin guerra. Una verdadera sorpresa histórica. Puede ir mejor en cualquier caso y razonablemente bien si coincidimos unos cuantos. Se trata que ponerse delante del carro. Recuerdan la psicología de la lucha por la democracia y contra el fascismo. Pues algo parecido: consciencia social y lucha política en un nuevo territorio.

El tercero es que todo era mentira. Los automóviles son sanos, el CO2 tiene gusto a almejas y la Tierra es plana, mide seis veces más de lo que dicen y el Sol, los planetas y les estrellas giran alrededor suyo. Prefiero no verlo.

A modo de ejemplo de cómo estamos si no nos movemos, les incluyo una noticia digital que aparece hoy en un periódico en catalán y que, para evitar suspicacias con la administración Aguirre, traduzco debidamente:



Titular: EL CAMBIO CLIMÁTICO PUEDE REDUCIR LA TEMPORADA DE ESQUÍ EN CUATRO SEMANAS.

Debajo sin remarcar:

La falta de lluvia acentuará la sequía y reducirá la producción eléctrica.

Lluis Casas angustiado

martes, 3 de abril de 2007

JOSEP PIQUÉ EN LA PENDIENTE



Don Lluis Casas

La ciudad de Parapanda y su medio de prensa principal me han brindado un retorno al pasado con un artilugio editado el 11 de marzo y cuyo título responde a la clave de “¿Es Josep Piqué un personaje de Matrix?”.

No tengo la menor intención de discutir los intrincados diagnósticos que se exponen en el artículo, pero sí, en base a unas antiguas fotografías, repensar las biografías de algunos conocidos.

Algunos pensaran que el 11 de marzo está muy lejos. Es cierto, pero las fotografías que ilustran y justifican el comentario también lo estaban y ha sido necesaria una operación logística compleja y arriesgada para sacarlas del olvido. Les pido perdón por ello.

Les referiré en primer lugar las circunstancias fotográficas. Circunstancias que tienen mucha relevancia respecto a lo que expondré a continuación.

Se trata de la impresión del testimonio de un tiempo pasado: una “matança del porc”, antes de que estas fueran prohibidas o reguladas (como quieran ustedes) por la autoridad competente. El medio físico, un pueblo de l’Alt Empordà, concretamente en una finca relacionada con unos amigos, buen político uno y excelente profesor otro, ya prejubilado el primero y desgraciadamente desaparecido el segundo. El tiempo histórico: eran los años setenta. La localización social: hay en la foto una cierta meritocracia catalana y el PSUC universitario de entonces. Creo identificar en la memoria algún (con perdón) polvo de estrellas, escritor o cantante y pequeñas muestras de la clase obrera organizada, es decir CC.OO. Situación normal en los tiempos y las personas de entonces. Una mezcolanza social en absoluto criticable y que algunos la echamos a faltar. Todo hay que decirlo, en la mesa cuenta el buen conversador y no el socio ideológico.

Entre los asistentes aparece la cabeza y la barba de Piqué y con menos pelo su consorte. Un colega del mentado Pep Piqué (PP), afamado bioquímico y miembro del comité local del Psuc, se pone detrás de la máquina de retratar y deja la foto for ever. Hay niños en los alrededores, algunos creían en el futuro. En la mesa un “platillo ampurdanés” y la promesa de los menudillos cerdiles. Todo bien regado con vino y cava (entonces todavía champán) y lo que hiciera falta. Estamos en el campo y con buen tiempo. Y éramos jóvenes. Yo, por ejemplo, todavía no había visitado las universidades norteamericanas como profesor invitado. De todas formas, una delicia.

Ahí aparece mi teoría explicativa de por qué Josep Piqué no es un personaje de Matrix: en Matrix no existe la ley física; en cambio, Josep Piqué la experimenta con intensidad.

La melancolía que produce el paso del tiempo y la apreciación de que este todo lo cambia me impulsan a exponerla. La teoría está basada en la constatación empírica de que la ley de la gravedad afecta a la materia que conforma el cuerpo de las personas (efecto más que evidente en Sofía Loren) y también a las mismas como entidades con contenido político y moral, el caso de Josep Piqué. A esa teoría la llamo “la pendiente”. Concepto que vinculo con la ley física que explica el fenómeno del incremento de la velocidad en el cuerpo que se desliza por la pendiente. Si no hubiera aire, ni rozamiento llegaría a una velocidad infinita. Nada puede pararlo. Nada, excepto mantener el freno desde el comienzo.

Piqué es una excelente muestra de la falta de freno. En la foto no está solo en el asunto. Pero si tiene, ahora, el record de velocidad. Nuestro ilustrado economista, manager y político ha cursado estudios en todas las universidades, en el PSUC (puedo confirmarlo), en Convergencia (fue público y notorio), en el PP (una realidad evidente) y, esperemos, lo que llegará después.

Una vez iniciado el recorrido por la pendiente, siempre con acelerones basados en retribuciones de prestancia, o en manoseos directos, el futuro no tiene relieve, no hay paisaje que observar. Un Voltaire deviene monárquico sin notarlo. ¡Qué dulzura de argumentos defender lo peor de la historia con la inteligencia del que los había puesto a caldo!

Como condimento a tan excelente plato les explicaré que la teoría tiene un complemento necesario al que ahora he podido darle nombre: el efecto “estasi”, que es cosa diversa de “éxtasis”, ¿no es cierto? La película (yo nunca veo filmes, solo películas). La Vida De Los Otros lo expresa con magnífica claridad: la mayoría de la gente tiene precio y no es muy alto, relativamente. Solo hay que desorientarse un poco, hacerse acreedor de una buena amenaza y la promesa de algún dinerillo o equivalente (triunfo social).

Ambos fenómenos afectan a muchísimas personas, pueden aparecer en cualquier momento de la vida, independientemente de las creencias y del patrimonio no mobiliario. Al principio no tiene coste y si muchos beneficios. Con el paso del tiempo, el individuo como ente complejo tiende a desaparecer, ya no se le puede fotografiar siquiera, el cloruro de plata no se deja impresionar. Fíjense que Josep Piqué ya no sale en las fotos, solo aparece un fantasma borroso que nada dice, que nada sugiere, pero que no calla nunca.

domingo, 11 de marzo de 2007

¿ES PIQUÉ UN PERSONAJE DE MATRIX?


Don Lluis Casas

No se puede descartar que Josep Piqué sea un personaje de Matrix. Todo parece indicar que podría ser Cifra. Por otra parte, ciertos colegas sostienen otra hipótesis. Ambas hipótesis arrancan de un debate que sostuvimos el otro día en torno al siguiente tema: ¿por qué Josep Piqué se desliza hacia el acatamiento global y en posición genuflexa a todo lo que diga su partido, incluido lo más inverosímil? Por pura cortesía empezaré con la otra opinión, distinta a la mía. Mis contertulios afirman que Piqué está secuestrado por el grupo dirigente de su partido porque le tienen pillado con relación a ciertos desbarajustes en su época de alto ejecutivo de una importante empresa. Así, pues, están los términos de nuestra discusión.

Una y otra postura coinciden en que Josep Piqué no es exactamente un personaje homologable a lo más rijoso del Partido Popular. En su biografía no consta que especialmente haya habido contaminación nacionalista ni una particular ingesta de tapas variadas con sabor a sepulcro del Cid o a los viejos duelos y quebrantos. Digamos que tendencialmente iba escorándose hacia el liberalismo económico y político y, hombre versátil, cuando el neoliberalismo era un león rampante pudo decirse, más o menos: “Esto es lo mío hasta que cambie el viento”. En todo caso, esto no cuadra con la reedición del movimiento de los apostólicos. Más tarde, siendo ministro de Exteriores, debió orearse un poco por esos mundos de Dios, y debió caer en la cuenta de por dónde iban los grandes movimientos geopolíticos y geoestratégicos. Poco debió costarle a nuestro hombre, pues al fin y al cabo había sido fichado por el partido popular para contribuir a darle un cierto barniz centrista, moderado y de modernidad neutra.

... Y sin embargo, Piqué mutatis mutandi fue deslizando su aparente envoltorio ideológico hacia otros derroteros a medida que el partido popular se iba echando al monte con capa, chambergo y trabuco por el (imaginario) imperio hacia Dios. Lo que es mucho decir. Mis contertulios y un servidor compartimos esta primera parte del “estado del arte”. A partir de ahí, sin embargo, ellos establecen la hipótesis de que el otrora mánager, tras los desaguisados de la empresa química, no tuvo más remedio que disfrazarse de noviembre y acogerse a sagrado, buscando desesperadamente la inmunidad. Yo pienso que no es descartable esta opinión, pero no la tengo por razonablemente convincente. De ahí que les expusiera mi teoría de Piqué en Matrix.

No es cosa de explicar el relato de esta película. Pero sí parece obligado recordar que los personajes de dicho film creen que están en un mundo real o, lo que es lo mismo, no saben que están manejados por un potente ordenador. Sólo un caballero es consciente de que aquello es un descomunal trampantojo: se llama Cifra. Este hombre es consciente de que no puede estar fuera del programa del ordenador (aquí podría haber un punto de conexión con la hipótesis de mis contertulios) y decide seguir la corriente. Y elevando el bistec, que tiene encima de la mesa, a la categoría de la madalena proustiana, le dice a otro personaje: “Yo sé perfectamente que esto no es un bistec, esto es cosa de Matrix... Pero, amigo mío, la ignorancia es la felicidad”.

El dilema, en todo caso, es el siguiente: ¿en qué escenario Josep Piqué hace menos disparates? ¿Como mánager o como dirigente político? En su tradicional oficio fue aproximadamente inútil; como político, este Cifra se limita a seguir la corriente y comerse de gañote unos trozos de carne imaginaria.

viernes, 9 de marzo de 2007

VIVIENDA Y MACROECONOMIA

Don Lluis Casas




El asunto de marras va madurando con el tiempo, inútilmente por cierto, puesto que es como la fruta en el árbol una vez ha pasado la recolección. Más o menos así.
El título viene a cuento por ciertas investigaciones encargadas por una notable administración pública local catalana que necesitaba orientarse al respecto y que han sido profusamente recogidas por la prensa, sin ninguna anotación crítica o valorativa. Cada día que pasa se acentúa esa tolerancia estúpida respecto a las autoridades, sean académicas o no, de nuestros forzados periodistas. En ese caso, la obnubilación es atribuible a una cátedra económica y a todo el esplendor que conlleva. El material al que hago referencia es muy diverso, con cualidades y defectos notables, pero sin ninguna apreciación nueva. Me llamaron la atención ciertas propuestas en la línea de la derecha: un mal llamado cheque fiscal, sucedáneo de la desgravación tradicional o de la subvención pura y dura. Lo cierto es que creía que ya nadie dudaba de una característica básica del “mercado inmobiliario” (al menos entre precisos economistas), a saber, que el precio se establece en función de la capacidad de pago del demandante (o necesitado, como ustedes prefieran). Es decir, el piso te vale lo que tú puedas aportar, más lo que te ayuda la administración y lo que te permite un tipo de interés razonablemente bajo.

Es una modalidad de formación de precios en la que el ofertante tiene todas las de ganar y además dispone las reglas del juego a su conveniencia y circunstancia. Ya lo he dejado escrito, una vivienda cuesta en la estructura de coses del promotor 100 y la vende a 600. La diferencia corresponde al beneficio bruto normal en los negocios y al control del mercado cuando no hay competencia y muchos incentivos subjetivos y objetivos a endeudarse. Las consideraciones académicas se extienden a las fracciones del mercado, insistiendo en una lamentable y penosa redundancia sobre los pisos sociales y el personal pobre de solemnidad. Vaya, que según mi criterio tenemos un catedrático desorientado en su materia. Lo que no sé es si su desorientación es querida o inducida. Descarto la posibilidad accidental. Cabe, tal vez, atribuirlo a pura ideología. Ahí tenemos el enlace con la macroeconomía, un catedrático ecónomo. Con acceso reiterado a El País, clamando soluciones fuera de plazo y sociologicamente despistadas. Puro academicismo, diría yo. Por ello a continuación les llevaré al terreno de los flujos de renta. Pero no me abandonen, espero poder explicarlo sin ensimismarme. Piensen ustedes en el global de la renta producida en España como un todo que significa abastecer las necesidades, ahorrar un poco para el futuro (invirtiendo y guardando) y aumentar ligeramente el gasto para mejorar las condiciones de vida. Así es de fácil. Vayamos a lo segundo.

Las rentas se distribuyen entre asalariados y los (pocos) demás. La tendencia histórica, rota recientemente, es que los salarios suben su participación, más asalariados (el elemento femenino y los inmigrantes) y mejores salarios en base a incrementos de productividad. Pero hete aquí que al margen del modelo económico estándar alguien puede obligar a derivar rentas dedicadas al consumo, al ahorro o a la inversión hacia un bien básico que tiene un precio y una sicopatología peculiar, la vivienda, y consigue que el 50% de las rentas deriven a lo suyo y por un período de décadas, en lugar del 20 % de los sospechosos habituales. Y todo garantizado mediante hipoteca y con la banca saltando de alegría. El resultado: reducción de la diversidad del consumo, eliminación del ahorro tradicional y captura de rentas futuras. La captura de rentas es también una captura moral y política. Quien no tiene una cierta independencia económica no tiene más remedio que acatar órdenes. ¿Cómo lo llamarían en sentido macroeconómico? Yo, simplemente expoliación. Con ese efecto, los salarios reales han sido sensiblemente reducidos y la parte capturada reintroducida en los flujos económicos con otros fines, consumo suntuario de los “demás y sus adláteres”, movimiento de capitales en la bolsa, bajo cuerda o en la calle, base casi permanente para el negocio crediticio, cambio en las relaciones relativas en el mundo empresarial (donde se ha visto que las empresas energéticas sean devoradas por inmobiliarias?), mediático y político (pronto llegará) y por otro lado estrecheces de final de mes para los próximos treinta años para el común de los mortales. Eso sí, cualquiera podrá vender su propiedad, o el pedazo que ya haya pagado, e irse a vivir de renta debajo de un puente. Calculando que este no se le caiga sobre la cabeza. Situación que, reitero, no afecta solo y exclusivamente a las rentas más bajas, cuando se tienen, sino a amplias capas poblacionales, con titulación universitaria incluida. Nota dirigida a catedrático de referencia: la política de vivienda ahora no es, solamente si se quiera, una política social, sino económica que afecta a una gran parte de la población española, con dureza variable según edad y condición. La alternativa es la de siempre: romper el monopolio mediante oferta pública y privada basada en el alquiler asequible, huyendo de la especulación del suelo. Cosa inconsumible de por sí. Necesitamos un mercado público y regulado que se acerque al 30% del total de la vivienda.

Y así estamos. Lluís Casas, afectado de los nervios. Profesor visitante de The Parapanda Fondation

viernes, 23 de febrero de 2007

USA Y LOS LIBERALES


Don Lluis Casas



En Europa siempre nos hemos tenido como los avanzados sociales respecto a ese otro mundo norteamericano. Esencialmente me refiero a los USA, pues aunque Canadá y Méjico estén en esa parte continental suelen tener su propia idiosincrasia.

Hace unos meses, dimitió de este mundo terrenal, después de una muy larga vida, un agitador social americano, John Kenneth Galbraith, al que Europa y no digamos ese ombligo del mundo que es España, no dedicó ni un parpadeo. Recuerdo una leve y honrada nota necrológica en El País. Solamente. Y eso que medía un metro noventa.

Y eso o ese ¿a qué viene a cuento?, se preguntaran los hipotéticos lectores. La respuesta está en el breve e intenso artículo sobre el salario mínimo en USA y algunos miembros del partido demócrata confrontados con la esencia de la depredación social. Artículo firmado por ese probable descendiente de Joe DiMaggio (en Usa es conocido por el mejor bateador de la historia, en España porque se casó con Marilyn Monroe), Anthony DiMaggio, que ha publicado este blog.

El debate parlamentario y social que nos transcribe suena a música celestial cuando lo comparamos con la intensa preocupación que los problemas de la clase obrera o trabajadora, o simplemente currante, provocan en nuestros apreciados representantes parlamentarios. Antes de seguir, quiero dejar claro que para mí no todos son iguales y que reconozco un buen puñado de diputados de los tres o cuatro sexos que levantarían el ánimo a un muerto en nuestros plenos si de esos asuntos se tratase. Pero es que no se tratan y solo por puro miedo escénico. A lo que iba.

En los USA hay una fuerte y larga tradición de defensa de lo social y colectivo que se ensambla intensamente con una componente libertaria en lo individual. Fue dado en llamarse liberal y a constituirse como eje del partido demócrata a principios del siglo pasado. JKG fue un paradigma de ese componente, que en Europa lo habríamos llamado socialista en algún momento, socialista keynesiano para aclararlo. A JKG lo encontramos en el New Deal con Roosvelt, como creador de una planificación agrícola y del desarrollo local en la fase de recuperación de los años treinta, como planificador de precios y garante de la producción bélica en la segunda guerra mundial, como catedrático económico en las mejores universidades, como propagandista en multitud de excelentes y honrados libros y artículos. Como embajador en la India en tiempos difíciles. Como asesor kennedyano en una época de cambios frustrados. Y así hasta pasado el siglo veinte. Sus reflexiones sobre el capitalismo y los capitalistas pondrían el pelo de punta a más de un leninista, que ni se hubiera atrevido a soñar lo que JKG dejaba escrito. Si a algo se le parece es a los reformistas sajones, rurales del Rhur.

Esa tradición es sólida en la América americana de las dos costas oceánicas y de ahí viene ese debate reciente en el que otro Kennedy sobreviviente por poco sale a la palestra como líder del debate. Creo sinceramente que lo que el artículo nos relata y el tono político y verbal expresa es que, salvadas las distancias, nuestro parlamento es débil mental, con perdón. Igual que nuestras discusiones político-sociales de taberna.

En USA, hoy todavía se oyen términos eclipsados en Europa: intereses, capitalistas, monopolios, grupos de presión, etc. Parece que algunas cosas mantienen su nombre más allá del océano. Me remito aquí al comentario sobre las palabras perdidas en otro artículo más reciente de esa pareja encantadora de López y Bulla. Algunas de esas palabras existen aún en inglés. Alabado sea.

Se imaginan en nuestro congreso o senado afirmaciones con ese tino: “¿Qué precio pedís por los hombres y mujeres trabajadores? ¿Cuánto más tenemos que dar al sector privado y a las empresas? ¿Cuántos miles de millones de dólares más queréis, cuántos más necesitáis? ¿Cuándo termina la codicia?”

Si uno cierra los ojos podría creer que se está debatiendo sobre Endesa, o las inmobiliarias mediterráneas o Telefónica en estado de oligopolio. Pero no es así, es el senado norteamericano en el 2006 y por el salario mínimo. Toma ya. Casualmente, hoy, día 22 de febrero de 2007, el periódico El País publica un artículo excelente de Joan Subirats, catedrático de estatura cercana a la de JKG, sobre pleno empleo, mínimo salario y crítico bienestar. Léanlo. ¡Qué mal estamos cuando dos artículos bien servidos nos levantan la moral!

Lluis Casas, depresivo.