viernes, 13 de abril de 2007

LA ONU Y EL TIEMPO METEOROLOGICO

Lluis Casas

Me permito sumarme al alud de comentarios que el reciente informe de la ONU sobre el cambio climático ha suscitado. Informe que ha sido completado por un análisis más en detalle sobre áreas geográficas continentales. No entraré, faltaría más, a detallarles lo que dicen uno y otro. Son ustedes leídos para encararse con la prensa o con los medios diversos que la tecnología nos ha dado. Sólo me permito un brevísimo resumen de ambos: el asunto está que arde y más en el Mediterráneo. Como indica la canción de Serrat.

A partir de esta apreciación científica, permítanme ustedes dos comentarios de pasada: ¿Cómo es posible que a la prensa en general se le hayan abierto los ojitos tan glaucos que tiene en un abrir y cerrar de ojos, nunca mejor dicho? Y, ¿cómo es posible que el aparato político administrativo doméstico no haya abierto la boca, que para esto está, la boca y el aparato?

En el primer caso, uno llega a pensar que alguien está diciendo, ¿anda, cómo no nos habíamos dado cuenta, con la de portadas que podríamos haber hecho? En el segundo, la expresión es más infantil: yo creía que a mi esas cosas no me pasarían, o que alguien las evitaría y me ahorraría preocupaciones, decisiones y costes.

Y no crean que sea un decir. Hoy mismo, un economista académico (sector neoliberalismo-pijismo) que en Barcelona viste chaquetas en eastmancolor, made in Bob Hope, viene a decir en La Vanguardia, que para qué: total, el mundo se va a hundir igual. Y lo hace en términos del tipo de interés, que posiblemente es el interés de ese tipo. Cosa elocuente e incluso poética, si lo piensan bien. Una demostración de la consciencia del periodismo y de la académica sabiduría del corto plazo.

Ciertamente, el paisaje que se nos deviene no es como para amortizar la hipoteca. La ONU lo ha dicho claro, meditado y con datos suficientes. Ahora bien, no ha dicho nada nuevo, simplemente lo ha expuesto en una vitrina mediática sólida y considerablemente fiable. Eso es todo lo nuevo.

Si el deshielo es o no es, lo sabíamos. Si el nivel de mar subirá, lo sabíamos. Si van a desaparecer un montón de especies, lo sabíamos. Y así un largo etcétera. Incluido en el etcétera que no tenemos tiempo para echar una cabezada, y hay que ponerse a toda velocidad a suavizar los efectos, modificar el rumbo y plantar alternativas.

¿Tenemos lo que hay que tener para la misión que nos compete? Me permito responder, recordando dos detalles recientes: El informe inglés de hace unos meses que ustedes tuvieron a mano en este medio y el asunto Al Gore, a su alcance en forma de libro o película. Los dos son planteamientos realistas y políticos, con una excelente base técnica y científica. Los dos expresan alta preocupación y los dos dicen que es posible rectificar y retomar el mando. Antes de la ONU y por personas vinculadas a la alta decisión política, que es mucho decir.

¿Y por aquí?, es decir Europa, España, Catalunya, Barcelona, Parapanda? Muy bien y ¿ustedes? Yo no he oído nada, aunque es de sobras conocida mi tendencia a la sordera doméstica. Aunque sugiero algunas preguntas de itinerario:

¿Quién es nuestro Al Gore? ¿Dónde está nuestro informe? ¿Qué medidas, que no sea apagar la luz a las diez o poner depresores en los grifos, están preparándose? ¿Hay alguien, político personal o político orgánico, dispuesto al sacrificio o al menos a pagar el coste de cumplir con el deber? ¿Qué hace al respecto esa cosa llamada sociedad civil y económica?

Entretanto nos responden, definamos algunos escenarios:

El primero es que todo sigue igual. Hoy por ETA, mañana por Afganistán, esperaremos que alguien haga lo que deberíamos hacer por nosotros. Como la conocida avestruz australiana, que prefiere no verlo. Puede ir bien, si otros hacen nuestro trabajo y puede ir mal. Muy mal.

El segundo es que se tome como prioridad tanto la acción doméstica (a todos los niveles administrativos) seria y la acción internacional en beneficio de la movilización de recursos económicos, tecnológicos y científicos. Como si se tratara de una tercera guerra mundial, pero sin guerra. Una verdadera sorpresa histórica. Puede ir mejor en cualquier caso y razonablemente bien si coincidimos unos cuantos. Se trata que ponerse delante del carro. Recuerdan la psicología de la lucha por la democracia y contra el fascismo. Pues algo parecido: consciencia social y lucha política en un nuevo territorio.

El tercero es que todo era mentira. Los automóviles son sanos, el CO2 tiene gusto a almejas y la Tierra es plana, mide seis veces más de lo que dicen y el Sol, los planetas y les estrellas giran alrededor suyo. Prefiero no verlo.

A modo de ejemplo de cómo estamos si no nos movemos, les incluyo una noticia digital que aparece hoy en un periódico en catalán y que, para evitar suspicacias con la administración Aguirre, traduzco debidamente:



Titular: EL CAMBIO CLIMÁTICO PUEDE REDUCIR LA TEMPORADA DE ESQUÍ EN CUATRO SEMANAS.

Debajo sin remarcar:

La falta de lluvia acentuará la sequía y reducirá la producción eléctrica.

Lluis Casas angustiado

martes, 3 de abril de 2007

JOSEP PIQUÉ EN LA PENDIENTE



Don Lluis Casas

La ciudad de Parapanda y su medio de prensa principal me han brindado un retorno al pasado con un artilugio editado el 11 de marzo y cuyo título responde a la clave de “¿Es Josep Piqué un personaje de Matrix?”.

No tengo la menor intención de discutir los intrincados diagnósticos que se exponen en el artículo, pero sí, en base a unas antiguas fotografías, repensar las biografías de algunos conocidos.

Algunos pensaran que el 11 de marzo está muy lejos. Es cierto, pero las fotografías que ilustran y justifican el comentario también lo estaban y ha sido necesaria una operación logística compleja y arriesgada para sacarlas del olvido. Les pido perdón por ello.

Les referiré en primer lugar las circunstancias fotográficas. Circunstancias que tienen mucha relevancia respecto a lo que expondré a continuación.

Se trata de la impresión del testimonio de un tiempo pasado: una “matança del porc”, antes de que estas fueran prohibidas o reguladas (como quieran ustedes) por la autoridad competente. El medio físico, un pueblo de l’Alt Empordà, concretamente en una finca relacionada con unos amigos, buen político uno y excelente profesor otro, ya prejubilado el primero y desgraciadamente desaparecido el segundo. El tiempo histórico: eran los años setenta. La localización social: hay en la foto una cierta meritocracia catalana y el PSUC universitario de entonces. Creo identificar en la memoria algún (con perdón) polvo de estrellas, escritor o cantante y pequeñas muestras de la clase obrera organizada, es decir CC.OO. Situación normal en los tiempos y las personas de entonces. Una mezcolanza social en absoluto criticable y que algunos la echamos a faltar. Todo hay que decirlo, en la mesa cuenta el buen conversador y no el socio ideológico.

Entre los asistentes aparece la cabeza y la barba de Piqué y con menos pelo su consorte. Un colega del mentado Pep Piqué (PP), afamado bioquímico y miembro del comité local del Psuc, se pone detrás de la máquina de retratar y deja la foto for ever. Hay niños en los alrededores, algunos creían en el futuro. En la mesa un “platillo ampurdanés” y la promesa de los menudillos cerdiles. Todo bien regado con vino y cava (entonces todavía champán) y lo que hiciera falta. Estamos en el campo y con buen tiempo. Y éramos jóvenes. Yo, por ejemplo, todavía no había visitado las universidades norteamericanas como profesor invitado. De todas formas, una delicia.

Ahí aparece mi teoría explicativa de por qué Josep Piqué no es un personaje de Matrix: en Matrix no existe la ley física; en cambio, Josep Piqué la experimenta con intensidad.

La melancolía que produce el paso del tiempo y la apreciación de que este todo lo cambia me impulsan a exponerla. La teoría está basada en la constatación empírica de que la ley de la gravedad afecta a la materia que conforma el cuerpo de las personas (efecto más que evidente en Sofía Loren) y también a las mismas como entidades con contenido político y moral, el caso de Josep Piqué. A esa teoría la llamo “la pendiente”. Concepto que vinculo con la ley física que explica el fenómeno del incremento de la velocidad en el cuerpo que se desliza por la pendiente. Si no hubiera aire, ni rozamiento llegaría a una velocidad infinita. Nada puede pararlo. Nada, excepto mantener el freno desde el comienzo.

Piqué es una excelente muestra de la falta de freno. En la foto no está solo en el asunto. Pero si tiene, ahora, el record de velocidad. Nuestro ilustrado economista, manager y político ha cursado estudios en todas las universidades, en el PSUC (puedo confirmarlo), en Convergencia (fue público y notorio), en el PP (una realidad evidente) y, esperemos, lo que llegará después.

Una vez iniciado el recorrido por la pendiente, siempre con acelerones basados en retribuciones de prestancia, o en manoseos directos, el futuro no tiene relieve, no hay paisaje que observar. Un Voltaire deviene monárquico sin notarlo. ¡Qué dulzura de argumentos defender lo peor de la historia con la inteligencia del que los había puesto a caldo!

Como condimento a tan excelente plato les explicaré que la teoría tiene un complemento necesario al que ahora he podido darle nombre: el efecto “estasi”, que es cosa diversa de “éxtasis”, ¿no es cierto? La película (yo nunca veo filmes, solo películas). La Vida De Los Otros lo expresa con magnífica claridad: la mayoría de la gente tiene precio y no es muy alto, relativamente. Solo hay que desorientarse un poco, hacerse acreedor de una buena amenaza y la promesa de algún dinerillo o equivalente (triunfo social).

Ambos fenómenos afectan a muchísimas personas, pueden aparecer en cualquier momento de la vida, independientemente de las creencias y del patrimonio no mobiliario. Al principio no tiene coste y si muchos beneficios. Con el paso del tiempo, el individuo como ente complejo tiende a desaparecer, ya no se le puede fotografiar siquiera, el cloruro de plata no se deja impresionar. Fíjense que Josep Piqué ya no sale en las fotos, solo aparece un fantasma borroso que nada dice, que nada sugiere, pero que no calla nunca.

domingo, 11 de marzo de 2007

¿ES PIQUÉ UN PERSONAJE DE MATRIX?


Don Lluis Casas

No se puede descartar que Josep Piqué sea un personaje de Matrix. Todo parece indicar que podría ser Cifra. Por otra parte, ciertos colegas sostienen otra hipótesis. Ambas hipótesis arrancan de un debate que sostuvimos el otro día en torno al siguiente tema: ¿por qué Josep Piqué se desliza hacia el acatamiento global y en posición genuflexa a todo lo que diga su partido, incluido lo más inverosímil? Por pura cortesía empezaré con la otra opinión, distinta a la mía. Mis contertulios afirman que Piqué está secuestrado por el grupo dirigente de su partido porque le tienen pillado con relación a ciertos desbarajustes en su época de alto ejecutivo de una importante empresa. Así, pues, están los términos de nuestra discusión.

Una y otra postura coinciden en que Josep Piqué no es exactamente un personaje homologable a lo más rijoso del Partido Popular. En su biografía no consta que especialmente haya habido contaminación nacionalista ni una particular ingesta de tapas variadas con sabor a sepulcro del Cid o a los viejos duelos y quebrantos. Digamos que tendencialmente iba escorándose hacia el liberalismo económico y político y, hombre versátil, cuando el neoliberalismo era un león rampante pudo decirse, más o menos: “Esto es lo mío hasta que cambie el viento”. En todo caso, esto no cuadra con la reedición del movimiento de los apostólicos. Más tarde, siendo ministro de Exteriores, debió orearse un poco por esos mundos de Dios, y debió caer en la cuenta de por dónde iban los grandes movimientos geopolíticos y geoestratégicos. Poco debió costarle a nuestro hombre, pues al fin y al cabo había sido fichado por el partido popular para contribuir a darle un cierto barniz centrista, moderado y de modernidad neutra.

... Y sin embargo, Piqué mutatis mutandi fue deslizando su aparente envoltorio ideológico hacia otros derroteros a medida que el partido popular se iba echando al monte con capa, chambergo y trabuco por el (imaginario) imperio hacia Dios. Lo que es mucho decir. Mis contertulios y un servidor compartimos esta primera parte del “estado del arte”. A partir de ahí, sin embargo, ellos establecen la hipótesis de que el otrora mánager, tras los desaguisados de la empresa química, no tuvo más remedio que disfrazarse de noviembre y acogerse a sagrado, buscando desesperadamente la inmunidad. Yo pienso que no es descartable esta opinión, pero no la tengo por razonablemente convincente. De ahí que les expusiera mi teoría de Piqué en Matrix.

No es cosa de explicar el relato de esta película. Pero sí parece obligado recordar que los personajes de dicho film creen que están en un mundo real o, lo que es lo mismo, no saben que están manejados por un potente ordenador. Sólo un caballero es consciente de que aquello es un descomunal trampantojo: se llama Cifra. Este hombre es consciente de que no puede estar fuera del programa del ordenador (aquí podría haber un punto de conexión con la hipótesis de mis contertulios) y decide seguir la corriente. Y elevando el bistec, que tiene encima de la mesa, a la categoría de la madalena proustiana, le dice a otro personaje: “Yo sé perfectamente que esto no es un bistec, esto es cosa de Matrix... Pero, amigo mío, la ignorancia es la felicidad”.

El dilema, en todo caso, es el siguiente: ¿en qué escenario Josep Piqué hace menos disparates? ¿Como mánager o como dirigente político? En su tradicional oficio fue aproximadamente inútil; como político, este Cifra se limita a seguir la corriente y comerse de gañote unos trozos de carne imaginaria.

viernes, 9 de marzo de 2007

VIVIENDA Y MACROECONOMIA

Don Lluis Casas




El asunto de marras va madurando con el tiempo, inútilmente por cierto, puesto que es como la fruta en el árbol una vez ha pasado la recolección. Más o menos así.
El título viene a cuento por ciertas investigaciones encargadas por una notable administración pública local catalana que necesitaba orientarse al respecto y que han sido profusamente recogidas por la prensa, sin ninguna anotación crítica o valorativa. Cada día que pasa se acentúa esa tolerancia estúpida respecto a las autoridades, sean académicas o no, de nuestros forzados periodistas. En ese caso, la obnubilación es atribuible a una cátedra económica y a todo el esplendor que conlleva. El material al que hago referencia es muy diverso, con cualidades y defectos notables, pero sin ninguna apreciación nueva. Me llamaron la atención ciertas propuestas en la línea de la derecha: un mal llamado cheque fiscal, sucedáneo de la desgravación tradicional o de la subvención pura y dura. Lo cierto es que creía que ya nadie dudaba de una característica básica del “mercado inmobiliario” (al menos entre precisos economistas), a saber, que el precio se establece en función de la capacidad de pago del demandante (o necesitado, como ustedes prefieran). Es decir, el piso te vale lo que tú puedas aportar, más lo que te ayuda la administración y lo que te permite un tipo de interés razonablemente bajo.

Es una modalidad de formación de precios en la que el ofertante tiene todas las de ganar y además dispone las reglas del juego a su conveniencia y circunstancia. Ya lo he dejado escrito, una vivienda cuesta en la estructura de coses del promotor 100 y la vende a 600. La diferencia corresponde al beneficio bruto normal en los negocios y al control del mercado cuando no hay competencia y muchos incentivos subjetivos y objetivos a endeudarse. Las consideraciones académicas se extienden a las fracciones del mercado, insistiendo en una lamentable y penosa redundancia sobre los pisos sociales y el personal pobre de solemnidad. Vaya, que según mi criterio tenemos un catedrático desorientado en su materia. Lo que no sé es si su desorientación es querida o inducida. Descarto la posibilidad accidental. Cabe, tal vez, atribuirlo a pura ideología. Ahí tenemos el enlace con la macroeconomía, un catedrático ecónomo. Con acceso reiterado a El País, clamando soluciones fuera de plazo y sociologicamente despistadas. Puro academicismo, diría yo. Por ello a continuación les llevaré al terreno de los flujos de renta. Pero no me abandonen, espero poder explicarlo sin ensimismarme. Piensen ustedes en el global de la renta producida en España como un todo que significa abastecer las necesidades, ahorrar un poco para el futuro (invirtiendo y guardando) y aumentar ligeramente el gasto para mejorar las condiciones de vida. Así es de fácil. Vayamos a lo segundo.

Las rentas se distribuyen entre asalariados y los (pocos) demás. La tendencia histórica, rota recientemente, es que los salarios suben su participación, más asalariados (el elemento femenino y los inmigrantes) y mejores salarios en base a incrementos de productividad. Pero hete aquí que al margen del modelo económico estándar alguien puede obligar a derivar rentas dedicadas al consumo, al ahorro o a la inversión hacia un bien básico que tiene un precio y una sicopatología peculiar, la vivienda, y consigue que el 50% de las rentas deriven a lo suyo y por un período de décadas, en lugar del 20 % de los sospechosos habituales. Y todo garantizado mediante hipoteca y con la banca saltando de alegría. El resultado: reducción de la diversidad del consumo, eliminación del ahorro tradicional y captura de rentas futuras. La captura de rentas es también una captura moral y política. Quien no tiene una cierta independencia económica no tiene más remedio que acatar órdenes. ¿Cómo lo llamarían en sentido macroeconómico? Yo, simplemente expoliación. Con ese efecto, los salarios reales han sido sensiblemente reducidos y la parte capturada reintroducida en los flujos económicos con otros fines, consumo suntuario de los “demás y sus adláteres”, movimiento de capitales en la bolsa, bajo cuerda o en la calle, base casi permanente para el negocio crediticio, cambio en las relaciones relativas en el mundo empresarial (donde se ha visto que las empresas energéticas sean devoradas por inmobiliarias?), mediático y político (pronto llegará) y por otro lado estrecheces de final de mes para los próximos treinta años para el común de los mortales. Eso sí, cualquiera podrá vender su propiedad, o el pedazo que ya haya pagado, e irse a vivir de renta debajo de un puente. Calculando que este no se le caiga sobre la cabeza. Situación que, reitero, no afecta solo y exclusivamente a las rentas más bajas, cuando se tienen, sino a amplias capas poblacionales, con titulación universitaria incluida. Nota dirigida a catedrático de referencia: la política de vivienda ahora no es, solamente si se quiera, una política social, sino económica que afecta a una gran parte de la población española, con dureza variable según edad y condición. La alternativa es la de siempre: romper el monopolio mediante oferta pública y privada basada en el alquiler asequible, huyendo de la especulación del suelo. Cosa inconsumible de por sí. Necesitamos un mercado público y regulado que se acerque al 30% del total de la vivienda.

Y así estamos. Lluís Casas, afectado de los nervios. Profesor visitante de The Parapanda Fondation

viernes, 23 de febrero de 2007

USA Y LOS LIBERALES


Don Lluis Casas



En Europa siempre nos hemos tenido como los avanzados sociales respecto a ese otro mundo norteamericano. Esencialmente me refiero a los USA, pues aunque Canadá y Méjico estén en esa parte continental suelen tener su propia idiosincrasia.

Hace unos meses, dimitió de este mundo terrenal, después de una muy larga vida, un agitador social americano, John Kenneth Galbraith, al que Europa y no digamos ese ombligo del mundo que es España, no dedicó ni un parpadeo. Recuerdo una leve y honrada nota necrológica en El País. Solamente. Y eso que medía un metro noventa.

Y eso o ese ¿a qué viene a cuento?, se preguntaran los hipotéticos lectores. La respuesta está en el breve e intenso artículo sobre el salario mínimo en USA y algunos miembros del partido demócrata confrontados con la esencia de la depredación social. Artículo firmado por ese probable descendiente de Joe DiMaggio (en Usa es conocido por el mejor bateador de la historia, en España porque se casó con Marilyn Monroe), Anthony DiMaggio, que ha publicado este blog.

El debate parlamentario y social que nos transcribe suena a música celestial cuando lo comparamos con la intensa preocupación que los problemas de la clase obrera o trabajadora, o simplemente currante, provocan en nuestros apreciados representantes parlamentarios. Antes de seguir, quiero dejar claro que para mí no todos son iguales y que reconozco un buen puñado de diputados de los tres o cuatro sexos que levantarían el ánimo a un muerto en nuestros plenos si de esos asuntos se tratase. Pero es que no se tratan y solo por puro miedo escénico. A lo que iba.

En los USA hay una fuerte y larga tradición de defensa de lo social y colectivo que se ensambla intensamente con una componente libertaria en lo individual. Fue dado en llamarse liberal y a constituirse como eje del partido demócrata a principios del siglo pasado. JKG fue un paradigma de ese componente, que en Europa lo habríamos llamado socialista en algún momento, socialista keynesiano para aclararlo. A JKG lo encontramos en el New Deal con Roosvelt, como creador de una planificación agrícola y del desarrollo local en la fase de recuperación de los años treinta, como planificador de precios y garante de la producción bélica en la segunda guerra mundial, como catedrático económico en las mejores universidades, como propagandista en multitud de excelentes y honrados libros y artículos. Como embajador en la India en tiempos difíciles. Como asesor kennedyano en una época de cambios frustrados. Y así hasta pasado el siglo veinte. Sus reflexiones sobre el capitalismo y los capitalistas pondrían el pelo de punta a más de un leninista, que ni se hubiera atrevido a soñar lo que JKG dejaba escrito. Si a algo se le parece es a los reformistas sajones, rurales del Rhur.

Esa tradición es sólida en la América americana de las dos costas oceánicas y de ahí viene ese debate reciente en el que otro Kennedy sobreviviente por poco sale a la palestra como líder del debate. Creo sinceramente que lo que el artículo nos relata y el tono político y verbal expresa es que, salvadas las distancias, nuestro parlamento es débil mental, con perdón. Igual que nuestras discusiones político-sociales de taberna.

En USA, hoy todavía se oyen términos eclipsados en Europa: intereses, capitalistas, monopolios, grupos de presión, etc. Parece que algunas cosas mantienen su nombre más allá del océano. Me remito aquí al comentario sobre las palabras perdidas en otro artículo más reciente de esa pareja encantadora de López y Bulla. Algunas de esas palabras existen aún en inglés. Alabado sea.

Se imaginan en nuestro congreso o senado afirmaciones con ese tino: “¿Qué precio pedís por los hombres y mujeres trabajadores? ¿Cuánto más tenemos que dar al sector privado y a las empresas? ¿Cuántos miles de millones de dólares más queréis, cuántos más necesitáis? ¿Cuándo termina la codicia?”

Si uno cierra los ojos podría creer que se está debatiendo sobre Endesa, o las inmobiliarias mediterráneas o Telefónica en estado de oligopolio. Pero no es así, es el senado norteamericano en el 2006 y por el salario mínimo. Toma ya. Casualmente, hoy, día 22 de febrero de 2007, el periódico El País publica un artículo excelente de Joan Subirats, catedrático de estatura cercana a la de JKG, sobre pleno empleo, mínimo salario y crítico bienestar. Léanlo. ¡Qué mal estamos cuando dos artículos bien servidos nos levantan la moral!

Lluis Casas, depresivo.

viernes, 10 de noviembre de 2006

EL MODO DE HACER BRITANICO


Lluis Casas


Los británicos, no nos engañemos, son distintos. Frente a los debates domésticos, por fin generalizados sobre el cambio climático, el ministro de economía y futuro primer ministro británico encarga a un político de prestigio un informe independiente. Fantástico. ¿Se imaginan algo así, aquí? Pero es que hay más, además del encargarlo, se publica por todo lo alto, comprometiendo mucho al encargador. Sigo. El análisis y las medidas no son para tomarlas a broma, luego el compromiso es de altura. ¡Quien pudiera!



Resumen de las Conclusiones

Aún queda tiempo para evitar los peores impactos del cambio climático, si emprendemos acciones enérgicas ahora


La evidencia científica en estos momentos es abrumadora: el cambio climático constituye una grave amenaza global, y exige una respuesta global urgente.


Este Informe ha evaluado una extensa serie de pruebas de los impactos del cambio climático y de los costes económicos, y ha utilizado varias técnicas diferentes para evaluar los costes y los riesgos. Desde todas estas perspectivas, la evidencia recopilada en el Informe llega a una sencilla conclusión: los beneficios de acciones enérgicas y tempranas superan con creces los costes económicos de la inacción.


El cambio climático afectará los elementos básicos de la vida de personas de todas partes del mundo - el acceso al agua, la producción de alimentos, la sanidad, y el medio ambiente. Cientos de millones de personas podrían sufrir hambre, escasez de agua e inundaciones costeras a medida que se calienta el planeta.


Utilizando los resultados de modelos económicos anteriores, el Informe estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual, ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del PIB.


Por contra, los costes de acciones pertinentes - reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático - pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.


Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social, a un nivel similar a los riesgos asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios.


Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada. Dado que el cambio climático es un problema global, la respuesta ante el mismo debe ser internacional. Debe basarse en una visión compartida de los objetivos y en acuerdos sobre marcos que aceleren las acciones a lo largo de la próxima década; y debe inspirarse en enfoques que se refuercen mutuamente a nivel nacional, regional e internacional.


El cambio climático podría tener impactos muy graves en el crecimiento y en el desarrollo


Si no se toman medidas para reducir las emisiones, la concentración de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera podría alcanzar el doble de su nivel preindustrial tan pronto como el año 2035, comprometiéndonos prácticamente con un aumento medio global de temperatura de más de 2º C. A más largo plazo, habría más de un 50% de probabilidades de que el aumento de temperatura superara los 5º C. Un aumento de esta índole sería extremadamente peligroso; equivale al cambio producido en las temperaturas medias desde la última edad del hielo hasta hoy. Un cambio tan radical en la geografía física del mundo tiene que dar lugar a importantes cambios en la geografía humana - dónde viven las personas y cómo viven su vida.



Incluso a niveles de calentamiento más moderados, todos los indicios - desde estudios detallados de los impactos regionales y sectoriales de patrones meteorológicos cambiantes hasta modelos económicos de los efectos globales - apuntan a que el cambio climático producirá grandes impactos en la producción mundial, en la vida humana y en el medio ambiente.


Todos los países serán afectados. Los más vulnerables - los países y poblaciones más pobres - sufrirán antes y más intensamente, aun cuando sean los que menos hayan contribuido a las causas del cambio climático. Los costes de las condiciones meteorológicas extremas, incluidas las inundaciones, las sequías y las tormentas, ya están aumentando, incluso para los países ricos.


La adaptación al cambio climático - es decir, la toma de medidas para crear resistencia y minimizar los costes - es imprescindible. Ya no es posible impedir el cambio climático que tendrá lugar a lo largo de las próximas dos o tres décadas, pero aún es posible proteger en cierta medida nuestras sociedades y economías contra sus impactos - por ejemplo, proporcionando mejor información, mejor planificación, así como cultivos e infraestructura más resistentes al clima. La adaptación costará decenas de billones de dólares al año tan sólo en los países en desarrollo, y ejercerá más presiones sobre recursos ya de por sí escasos. Debería acelerarse el trabajo de adaptación, especialmente en los países en desarrollo.

Los costes de la estabilización del clima son considerables pero manejables; una demora sería peligrosa y mucho más costosa


Los riesgos de los peores impactos del cambio climático pueden reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera en el equivalente (CO2e) de entre 450 y 550ppm CO2. El nivel actual es de 430ppm CO2e, y está aumentando a más de 2ppm cada año. Una estabilización en este rango requeriría que las emisiones estuvieran por lo menos un 25% por debajo de los niveles actuales en el año 2050, y tal vez mucho más.


En última instancia, sea cuál sea el nivel de la estabilización, las emisiones anuales deberán reducirse a más de un 80% por debajo de los niveles actuales.


Esto constituye un reto importante, pero una acción sostenida a largo plazo puede lograrlo a unos costes que resulten bajos en comparación con los riesgos de la inacción. Las estimaciones centrales de los costes anuales de lograr una estabilización de entre 500 y 550ppm CO2e se sitúan en un 1% del PIB global, en el supuesto de comenzar a tomar medidas enérgicas ahora.

Los costes podrían ser aún más bajos si hubiera avances significativos en eficiencia, o si se midieran los importantes cobeneficios, por ejemplo, de una menor contaminación del aire. Los costes serán más elevados si la innovación de las tecnologías bajas en carbono se retrasa más de lo previsto, o si los formuladores de políticas no logran aprovechar al máximo aquellos instrumentos económicos que permitan una reducción de emisiones, en el momento, lugar, y modo en que resulta más barato hacerlo.


Ya sería muy difícil y costoso intentar alcanzar una estabilización a 450ppm CO2e. Si nos demoramos, puede que se pierda la oportunidad de lograr una estabilización a 500-550ppm CO2e.


Se requieren medidas sobre cambio climático en todos los países, y estas medidas no tienen por qué frustrar las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres


Los costes de tomar medidas no están distribuidas igualmente en los sectores o en el mundo. Aun si los países ricos asumen la responsabilidad de reducciones absolutas en emisiones de un 60-80% en 2050, los países en desarrollo deben tomar medidas importantes también. Pero no se debería pedir a los países en desarrollo que asuman la totalidad de los costes de estas medidas por sí mismos, y no tendrán que hacerlo. Los mercados de carbono de países ricos ya están empezando a proporcionar flujos financieros para apoyar el desarrollo de tecnologías bajas en carbono, a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, entre otros. Ahora se precisa una transformación de estos flujos para apoyar acciones al nivel requerido.


Las medidas sobre cambio climático también crearán importantes oportunidades empresariales, a medida que se crean nuevos mercados de tecnologías bajas en carbono y de otros bienes y servicios bajos en carbono. Estos mercados podrían llegar a valer cientos de billones de dólares anuales, y el empleo en estos sectores crecerá en consecuencia.


El mundo no está obligado a elegir entre evitar el cambio climático o promover el crecimiento y desarrollo. Los cambios habidos en las tecnologías energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades para desvincular el crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, el hacer caso omiso del cambio climático llegará, con el tiempo, a perjudicar el crecimiento económico.


La lucha contra el cambio climático es una estrategia que favorece el crecimiento a más largo plazo, y se puede hacer de manera que no limite las aspiraciones de crecimiento de países ricos o pobres.


Existe una serie de opciones para reducir las emisiones; se requieren medidas enérgicas y decisivas para estimular su acogida


Las emisiones pueden reducirse mediante una mayor eficiencia energética, modificaciones de la demanda, y la adopción de tecnologías de energía limpia, calor y transporte. El sector energético de todas las regiones del mundo tendría que llegar a una "decarbonización" de un 60% como mínimo en 2050 para que las concentraciones atmosféricas se estabilizaran en 550ppm CO2e, o menos, y también serán necesarias grandes reducciones de emisiones en el sector de transportes.


Aun con una expansión muy fuerte del uso de energías renovables y otras fuentes de energía bajas en carbono, los combustibles fósiles podrían representar más de la mitad del suministro global de energía en 2050. El carbón seguirá desempeñando un papel importante en la mezcla energética de todo el mundo, incluyendo las economías de rápido crecimiento. La captura y almacenamiento de carbono a gran escala será necesario para permitir el uso continuado de combustibles fósiles sin dañar la atmósfera.


También es imprescindible lograr reducciones no energéticas, por ejemplo, por medio de la deforestación y de procesos agrícolas e industriales.


A través de opciones políticas enérgicas y decisivas, será posible reducir las emisiones, tanto en las economías desarrolladas como en las que están en desarrollo, al nivel necesario para la estabilización en el rango requerido, manteniendo a la vez un crecimiento continuado.


El cambio climático constituye el mayor fracaso del mercado jamás visto en el mundo, e interactúa con otras imperfecciones del mercado. Tienen que formularse tres elementos de política para una respuesta global efectiva. El primero es la fijación del precio del carbono, aplicada a través de impuestos, comercio de emisiones o regulación. El segundo se refiere a una política que apoye la innovación y el despliegue de tecnologías bajas en carbono. Y el tercero se refiere a medidas para eliminar las barreras a la eficiencia energética, y para informar, educar y persuadir a las personas acerca de lo que pueden hacer para responder al cambio climático.


El cambio climático exige una respuesta internacional, basada en un entendimiento común de los objetivos a largo plazo y en un acuerdo sobre marcos de acción


Muchos países y regiones ya están tomando medidas: la UE, California y China figuran entre los que tienen las más ambiciosas políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El Convenio de la ONU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kioto ofrecen una base para la cooperación internacional, junto con una serie de asociaciones y otros enfoques. Pero ahora se requieren medidas más ambiciosas en todo el mundo.


Al afrontar diversas circunstancias, los países harán uso de distintos enfoques para hacer su contribución al cambio climático. Pero las acciones emprendidas por los países a título individual no es suficente. Cada país, por muy grande que sea, es sólo parte del problema. Es fundamental crear una visión internacional compartida de los objetivos a largo plazo, y construir marcos internacionales que ayuden a cada país a desempeñar el papel que le corresponde en los esfuerzos por lograr estos objetivos comunes.


Los principales elementos de futuros marcos internacionales deberían incluir:

Comercio de emisiones: La expansión y vinculación del creciente número de sistemas de comercio de emisiones en el mundo es una poderosa manera de fomentar reducciones de emisiones rentables y de promover acciones en países en desarrollo; La fijación de objetivos firmes en países ricos podría generar flujos por valor de decenas de billones anuales para apoyar la transición a alternativas de desarrollo bajas en carbono.


Cooperación tecnológica: La coordinación informal además de acuerdos formales puede aumentar la efectividad de inversiones en innovación en todo el mundo. En el ámbito global, el apoyo a la I+D energética debería doblarse, como mínimo, y el apoyo al despliegue de nuevas tecnologías bajas en carbono debería multiplicarse por cinco. La cooperación internacional sobre normas de producto es una poderosa manera de impulsar la eficiencia energética.


Medidas para reducir la deforestación: La pérdida de bosques naturales en todo el mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector de transportes. La detención de la deforestación sería una manera altamente rentable de reducir las emisiones; podrían ponerse en marcha muy rápidamente programas piloto internacionales a gran escala con el fin de investigar la mejor forma de detener la deforestación.


Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático. Es esencial que el cambio climático se integre plenamente en la política de desarrollo, y que los países ricos honren sus promesas de aumento de apoyo a través de la ayuda al desarrollo internacional. Los fondos internacionales también deberían apoyar una mejor transmisión de datos regionales sobre impactos del cambio climático, así como trabajos investigativos en relación con nuevas variedades de cultivos más resistentes a las sequías y las inundaciones.

domingo, 29 de octubre de 2006

MUNICIPES Y CORRUPTOS



Lluis Casas*


En Parapanda hay honda preocupación por la ola de casos de corrupción urbanística que recorre España. Honrada preocupación, diría yo. Estimulante preocupación, afirmo. Por ello se me pide una tesis doctoral. No habrá tal, aunque sí algunas buenas reflexiones.


A propósito hay, a mi parecer, tres caminos complementarios que recorrer, a saber: primero, conocer los motivos de la corrupción urbanística; segundo, aproximarse a su dimensión real; tercero, entender que no es factible pretender cambiar la psicología humana.


Los tres caminos han sido recorridos parcialmente en artículos anteriores. La experiencia me confirma que la base de la situación actual está lejos en el tiempo. La encontramos en el abandono de la política de vivienda, en la dejadez de la política fiscal sobre las plus valúas urbanísticas, en la trasnochada arca municipal y, claro está, en el excesivo número de municipios y de ello, y para una mayoría, su escasa capacidad política y técnica. Los condimentos están preparados.


Segundo. Las dimensiones no son las que parecen. Ni todo el beneficio inmobiliario es fruto de la corrupción, ni la corrupción es el único problema respecto al exceso de apropiación económica del mundo inmobiliario. La mayor es el negocio inmobiliario y la menor la corrupción. Ello no concuerda con la impresión mediática, en la prensa es más vistoso que aparezcan los palomos y los poceros y el enclave marbellí. Por ello, los ciudadanos terminan por padecer presbicia. Pero, ojo, el verdadero negocio está en la mayor, en donde confluyen empresas de gran dimensión, entidades financieras de elegante nombre y apellidos de rancio abolengo.


Tercero. La corrupción es consustancial a lo humano. Igual que el delito en general y la mentira en particular. Woody Allen dispone de un espléndido arsenal de películas que lo relatan. No hay que buscar presunciones psicológicas para el corrupto, sea corrupto por activa o por pasiva. No hay corruptos, se hacen y los humanos caemos como moscas en cuanto olemos el pastel.


Planteado el problema en sus bases, me acerco a la cuestión municipal. Primera pregunta, ¿por qué los municipios están el la ola del huracán? Respuesta: Por que tienen amplias competencias urbanísticas. Son la base del gran negocio inmobiliario: la recalificación del suelo.

Segunda pregunta. ¿A qué viene ese apetito de dinero? Respuesta: la hacienda local esta hecha una birria, desde los siglos de los siglos y así parece que continuará. Por ello, cuando un regidor consigue entender como funciona la máquina inmobiliaria de hacer dinero, se hace socio y empieza a financiar servicios locales. Y ya no puede apearse, o no le dejan apearse.


Tercera pregunta. ¿Puede evitarse? Respuesta: Sí. Hay que querer hacerlo y utilizar el instrumental existente al efecto. Existe, es amplio y hay donde aconsejarse. Salgan a Europa, señores.


Cuarta pregunta. ¿Los ayuntamientos tienen la culpa? Respuesta: No, solo los que han caído en la tentación. Del mismo modo que la justicia solo envía a prisión al delincuente. No al resto de la humanidad.
Quinta pregunta. ¿Hay que modificar la legislación y las competencias locales? Respuesta: Sí, pero no por la corrupción, sino para dotar a nuestros sufridos municipios de aquello que necesitan, capacidad técnica, leyes fiscales adecuadas y recursos económicos. Del resto se encargan el juez de guardia y los votantes. En cuanto a las competencias urbanísticas hay que quitar presión económica a la recalificación del suelo y establecer medidas planificadoras del territorio y de control que impidan barbaridades. No está prohibido ser alcalde y padecer de locura transitoria.


El resto corresponde a lo que el buen catalán se refiere como mear fuera del tiesto.


*Lluis Casas. Presidente del Centro Musical Parapapandés Georges Brassens