viernes, 26 de junio de 2009

¿ALGUIEN TIENE UN PROYECTO PARA EL PAÍS?




De la lectura de los periódicos y de las crónicas parlamentarias de estos últimos días parece desprenderse que estamos en un momento de enormes dificultades, no solo económicas, sino simplemente de enfoque político. La minoría gobernante hace complicados equilibrios para aprobar normas o simplemente para no perder votaciones en el congreso. Esa es una situación que hay que considerar normal en una democracia parlamentaria. En muchas ocasiones, esa debilidad gubernamental se ha transformado en grandes proyectos al tener que buscar consenso político, social y popular. Esa búsqueda ha dado frutos singulares a menudo. Por ello hay que ser todavía más críticos con esas idas y venidas (en un curioso zascandileo) a que nos tiene acostumbrado el actual gobierno para no ir a ninguna parte.


La última, y tal vez la más espectacular, ha sido el cambio de criterio respecto a una reforma fiscal que iba en beneficio de las clases populares y que recuperaba una parte de lo que en los últimos dos decenios ha ido basculando hacia los afortunados en base a una fiscalidad dócil con el poderoso y, por ende, cicatera con el gasto social que alimenta a los sectores populares. No era una propuesta revolucionaria, en absoluto. Era un cierto incremento fiscal sobre las grandes rentas y un palo para los deportistas de élite extranjeros que han encontrado en España un refugio tal que solo quieren ser traspasados a equipos hispanos. Imaginen la ganancia.


Parece ser que algunos clubes españoles en trance de pagar grandes traspasos por figuras de allende los Pirineos o con salarios consolidadlos que exigen por contrato absorber los cambios fiscales, han exigido que o ellos o el fin del mundo. El gobierno, a través de ese conglomerado de intereses poco claros que es CIU, ha elegido ellos. No era imprescindible.


Ese ejemplo enfatiza la falta de proyecto general de que adolece el gobierno. Nadie, hoy en día, podría explicar cuáles son los grandes objetivos de la legislatura, ni siquiera objetivos simples, sin adjetivos.


Obviamente, la peculiar oposición del PP, que no ofrece nada a cambio, pero que entorpece cualquier cosa, no ayuda a resolver una legislatura. El PP ha optado por el desgaste gubernamental como un absoluto, importándole un pimiento todo lo demás. Ahora bien, en una situación tal, el gobierno ha tenido oportunidades para conjuntar una cierta mayoría estable y no lo ha hecho. Nos explican esas voces que nada saben decir, que hay mayorías flexibles para cada caso. Falso, eso es reducir la acción de gobierno a ir pasando el tiempo evitando el desperfecto absoluto, pero sin construir nada positivo.


Por eso ese titulo, preguntando quién tiene un proyecto para el país. No hace falta que sea muy, muy, muy de izquierdas. Sólo que lo sea substanciosamente un poquito. Si alguien lo tiene que lo exponga.