miércoles, 25 de marzo de 2015

IMPRESIONES PESIMISTAS SOBRE LAS ELECCIONES ANDALUZAS

Me permito una lectura rápida de los resultados andaluces, sin dejar reposar la cosa. Ciertamente es un riesgo, pero creo que en esta ocasión lo hay menos.

En primer lugar señalo que para mí, el probable vuelco del bipartidismo no se ha producido. Tanto el PSOE (sobretodo él), como el PP terminan muy vivos los dos. Obviamente el PP ha sufrido las consecuencias de un gobierno de recorte social y de un autoritarismo muy duro. En cambio el PSOE, asociado a una política muy liberal también y en concierto bancario permanente, ha mantenido el tipo. Pienso que ni a uno, ni a otro le ha afectado el escándalo absoluto de la corrupción, que en Andalucía tiene bien señalado al PSOE.

En segundo lugar, los cambios reales se producen a la izquierda y sobre IU, un elemento sin afectaciones corruptas y con un CV de defensa de los derechos sociales sin discusión. La inmovilidad de IU lo ha relegado a ser el alumno castigado por llegar tarde, cuando el resto, premiados, no habían ni llegado o simplemente no iban a clase. El asunto tiene un doble daño, el primero la reducción parlamentaria a una torre de defensa y el segundo la absorción de voto de un recién llegado sin características claras y que tampoco ha cumplido con sus expectativas de obligar a cambios profundos. Podemos podrá agitar el parlamento andaluz, pero tengo serias dudas de su influencia real sobre los problemas profundos de esa comunidad.

La derecha, el PP, se da un batacazo, cierto. Pero  no es de consecuencias definitivas. Conserva un amplio poder de convocatoria que le permitirá mantener las posiciones tradicionales en Andalucía. Añado que además, Ciudadanos se queda con una parte urbana y joven del electorado de derechas, probablemente expulsada por la extrema derecha popular que ha hecho imposible recoger de nuevo el voto de centro.

El fututo inmediato es un gobierno en solitario del PSOE, al que le han eliminado al adversario matizador (IU), pero al que le han creado una amplia huerta en donde recoger lo necesario para ir tirando con su red clientelar con ayudas puntuales. Ahora este, después aquel, simplemente siguiendo la capacidad infinita de no decir nada, ni de comprometer nada de su presidenta. Muy dada a llenarse la boca de elementos simplemente emocionales. No veo por ningún lado la posibilidad de unas políticas que enfrente realmente la estructura económica y social andaluza y que sirvan en los pocos meses de gestión para hacer demostración de que el PSOE se ha aprendido la lección.

Si algo hay que recoger de esta experiencia aún muy inmediata, es que hay que alcanzar acuerdos hacia la izquierda, sin fragmentación y con posiciones sólidas y claras. En las próximas elecciones locales hay un gran espacio para ello, a pesar de su proximidad. Por ejemplo:

¿A alguien le cabe en la cabeza que en Badalona, la tercera ciudad en habitantes de Catalunya, vayan a presentarse al menos tres alternativas de izquierda con nombre unitario? El resultado de ello es simple, un alcalde de extrema derecha, fascistoide, puede seguir en la alcaldía. Y no es el único caso cercano.

El reflejo sobre las elecciones generales está demasiado lejano en estos días que son tan dados a vuelcos vertiginosos, de apariencia letal, pero de esencia meramente mediática. Esperemos.



sábado, 7 de febrero de 2015

Grecia y la crisis en Europa

El éxito de la izquierda nueva y renovada en Grecia ha ocupado, ocupa y ocupará noticias y titulares durante un buen periodo de tiempo.

Obviamente Syriza ha tomado medidas tan inmediatas (el nombramiento de jefe de Gobierno y de los ministros se ha producido a una velocidad sorprendente para los trámites que existen en estos pagos) que ha generado en parte sorpresa, alivio y sobre todo esperanza a un lado y una enorme presión mediática por el otro. Se cita la falta de reformas serias y estructurales ahora como si la responsabilidad fuera del nuevo ejecutivo y no del aparato político-económico que llevó a Grecia a la quiebra y la ha mantenido en una fase de empobrecimiento crónico, excepto, claro está, para las élites de siempre. Es obvio que el gobierno de Tsipras y de Varoufakis va a cometer errores, va a tener que rectificar decisiones para encontrar la vía posible para la recuperación de su país y para aligerar la carga brutal que soportan la mayoría de los griegos, sin que sus esfuerzos hayan servido para algo práctico hasta ahora. Ya hay en los medios miles de propuestas para que lo iniciado derive en lo de siempre.

A pesar de ciertas críticas a bote pronto, como centrarse en la falta de mujeres en el Gobierno, se está estableciendo entre muchos que el nuevo gobierno y el partido del que surge va a poner toda la carne en el asador de la troika, el BCE, Alemania y otros impasibles aparentes de la política de ajuste y recorre, caiga quien caiga. Es evidente el esfuerzo por plantar cara a las no soluciones practicadas hasta ahora. Como Syzira ya esperaba, sus acciones van a ser contestadas con presiones financieras y de cualquier otro tipo (la ayuda técnica de Barack Obama no va a servir de mucho). El acuerdo con una derecha nacionalista y el nombramiento de su líder como ministro de defensa apuntan certeramente a las medidas de orden interno para evitar conflictos de orden histórico y donde va a estar una buena parte de la defensa y ataque del nuevo gobierno griego.

Como todo ello está más que de actualidad y comentado desde casi todos los puntos de vista, voy a ir por otros caminos apenas esbozados en algún artículo aislado.

Me refiero a una vuelta a la política “nacional” (no me preocuparía llamarla nacionalista) en Europa, política que teóricamente debería ser ya inexistente de acuerdo con los fundamentos iniciales de la UE, ya desde los años cincuenta. Esa política ”nacional” significa que los intereses de cada país o coalición de países son los ejes primarios sobre los que pivota la acción diplomática, los movimientos estatales económicos, los esfuerzos militares y una larga lista de instrumentos de presión, defensivos u ofensivos (que vienen a ser lo mismo de facto). Históricamente, la instrumentación de la presión sobre el eje militar ha sido manifiesta, hoy se ha desplazado hacia las herramientas económicas estatales o privadas. Simplemente recordar lo que hace cien años se vivió: la lenta e inexorable marcha hacia la guerra en base a un conjunto de ideas y concepciones de alto riesgo y nulo resultado.

No ha sido Grecia la que ha impulsado esa recomposición de algo que creíamos ya al margen. La crisis ucraniana nos muestra cruelmente que la trayectoria de retorno a las viejas políticas de hegemonía era ya cosa en marcha. Una crisis, la de Ucrania, que se parece excesivamente a la crisis balcánica de los noventa para que no haya relación entre ellas. Como hay parecido con el juego internacional sobre los restos del estado soviético a principios de los noventa. La acción de la OTAN y de la UE sobre los países del entorno soviético fue (y es) algo más que la incorporación al capitalismo. Ha habido des de el primer día una apuesta de carácter estratégico hacia el este europeo. No añado más simplemente porque me circunscribo a Europa.

Un primer paso del nuevo gobierno griego ha sido posicionarse diferente frente a las presiones sobre Rusia de la UE. En la UE el estado griego tiene tanto poder como cualquier otro, hasta el veto si hace falta. ¿Ha sido simplemente una táctica, un aviso para el resto de “socios” de la UE? o, simplemente la aceptación de que hoy por hoy, la UE no puede verse como un conjunto de socios que actúa en beneficio de todos y sin generar sospechas fuera, sino una estructura política internacional en la que Alemania maneja en propio interés (o ideología o cultura) los instrumentos fundamentales de la cooperación generada durante cuarenta años.

Ese surgimiento del interés “nacional” griego no es más que la advertencia general de como se está comportando una buena parte de la UE respecto a la crisis, la deuda y el desarrollo de elementos de recuperación económica. No es solo una política “nacional”, sino de clase o de intereses hegemónicos: la banca alemana en primer término. El ministro de economía griego lo ha expresado muy gráficamente, así como su primer ministro en una carta a la población alemana.

Eso no significa que volvamos a los tiempos de la entente, de la triple alianza o cosa parecida. Mucho ha cambiado Europa para ser tan simple como para pensarlo. Lo que si sugiero es que la configuración de la UE como algo estabilizador, pacífico y colaborador en política interna e internacional ha cambiado. Internacionalmente, la UE no ha conseguido establecer una política propia y ha seguido los intereses de su socio trasatlántico en la OTAN en múltiples conflictos, algunos de los cuales han estallado en su propia casa o en la de su vecino inmediato. Internamente, tampoco se ha consolidado el cuajo europeo como un conjunto de verdaderos socios con intereses comunes y respeto entre iguales. El acuerdo inglés ha sido siempre la sombra iniciática del mal camino y la imposición alemana sobre la economía del euro el remache de lo erróneo del camino.

En su momento pensé que Maastricht era una ocasión que con graves defectos y faltas debía ser utilizada como plataforma para dar los pasos definitivos hacia una Europa unida. Erré. Maastricht fue un modelo alternativo (y oculto) para una UE distinta a la pensada y desarrollada hasta entonces. Maastricht es la hegemonía de unos europeos sobre otros europeos Y quedó demostrado cuando los acuerdos se rompían si a Alemania le convenía, como en el origen de la crisis (tipos de interés bajos para que Alemania se recuperase y el Sur se endeudase).

El tratamiento mediático desde Alemania de la crisis que afectaba intensamente al sur, incluida Francia, ha sido demostrativo del renacer de un pensamiento germánico que debidamente modificado, matizado y discretamente maquillado conecta con la política del mismo Bismarck. Una ansia hegemónica de larga trayectoria histórica y nulos resultados positivos.

Hoy, con un conflicto (yo diría que paulatinamente provocado) en Ucrania que se acerca a momentos de una gravedad impensable. Rusia, con un gobierno autoritario y corrupto ha reconstruido una política “nacional” por el cerco al que se le ha sometido. Grecia, insinúa una vía de cierto parecido: los intereses “nacionales” se defienden al coste que sea.

No están equivocadas, ninguna de las dos. En el interior de muchos otros países el mismo pensamiento crece y no solamente entre los huevos de la serpiente. Miren, si no, lo que ha hecho y hace Gran Bretaña. Y observen como Alemania se ha dotado de estructuras políticas y económicas no democráticas para defender a sus bancos y a un pensamiento ciertamente rayano en el racismo sureño.


Lluís Casas entre dos celebraciones, la primera guerra mundial y la liberación de Auschwitz.

miércoles, 21 de enero de 2015

BARCELONA: CIUTAT MORTA, CIUDAD DORMIDA



Una gran parte de los ciudadanos catalanes hemos visto este fin de semana pasado un reportaje que hasta ahora había estado ocultado al público y solo podía pasearse al aire libre de su visión en círculos reducidos o en festivales, en donde era celebrado y premiado.

Esa expectación se produjo bajo los efectos que el caso a que se refiere producían a los usuarios de Facebook y otros medios de contacto digital, a los que en un masivo y reciproco envío se les llamaba a visionarlo.

El asunto relevante desde muchos puntos de vista, tuvo más relieve a causa de la intervención judicial que prohibió la emisión de una parte del reportaje  que afectaba al interrogatorio de un alto cargo de la Guardia Urbana de Barcelona por un juez. Si había expectación, aún mayor se produjo por esa mal diestra intervención y hoy se continua visionando en versión completa en los canales independientes. Al comienzo tienen un enlace con el reportaje y otro, que es, de momento, novedad al respecto.

Se trata de una emisión que produjo el pico de espectadores máximo en la historia del canal 33, en donde se emitió. Poca broma.

La comprobación de la eficacia en la difusión adecuada de los asuntos sucios de la sociedad la tenemos en la reacción de partidos y personas más o menos vinculadas al caso para que se produzca la revisión judicial de este y se vaya al fondo de todo lo que quedó por tratar o mal tratado en su primera vista judicial. Reflexión esta que tiene una enorme trascendencia, tanto en Catalunya, lugar de las fechorías, como en otras partes del estado o del mundo.

Como les tengo por enterados y como con seguridad también fueron espectadores, me ahorro la parte descriptiva que a todo artículo sesudo le corresponde. Voy a centrarme en determinar los núcleos de interés social, político, judicial y mediático que el caso aflora y voy a relacionarlos con otro asunto también de actualidad que ha sufrido y sufre un trato altamente parecido al del reportaje citado: la corrupción familiar y política de ex refundador de la patria, Jordi Pujol, su tribu familiar y su entorno personal e institucional.

Intentaré no irme por las ramas: Mal trato policial (por decirlo a la inglesa) en dos cuerpos policiales distintos, Guardia Urbana de Barcelona y Mossos d’Escuadra de Catalunya. Mala gestión policial, acumulativa durante la instrucción, me refiero al trabajo “técnico” policial para determinar hechos, causas y culpables. Huida política de los responsables, no de los hechos, sino de los implicados policiales, a los que se dejó demasiadas libertades y se les dio excesiva credibilidad. Nula sensibilidad humana, extensible hacia todos los acimuts de la sociedad. Desfachatez judicial, por decirlo sin meterme en líos, con el añadido de la durabilidad e insistencia en ello. Abandono de cualquier consideración hacia los acusados. Alejamiento mediático del asunto, tanto desde la perspectiva de los noticiarios, ofuscados como siempre por la necesidad de portadas simples y llamativas y negados para la búsqueda de las capas ocultas por la foto o por las declaraciones, no comprobadas, de responsables e influyentes personajes. Trabajo periodístico marcado a fuego por la propiedad del medio y su posición ideológica y económica.

Todo lo anterior con el aditamento que se trata de un caso que afecta a unas personas presuntamente auto excluidas de la vida oficialmente tolerable y que reflejan en su imagen, ropa, peinado, etc. esa implicación ideológica. No son los únicos que se encuentran frente a una dureza complementaria por su diferenciación. Étnicamente tenemos otros ejemplos, económicamente otros. En resumen, según las circunstancias el trato policial, el judicial y el mediático dependen de unas formas aparentes y de la pertenencia o no a unas ciertas élites o familias.

La Ciutat Morta” muestra todo eso aplicado a degüello a unas personas concretas, que afortunadamente han encontrado, tarde lamentablemente para evitarles sufrimientos, una forma de exponer y , tal vez, revertir (excepto para una) la situación. Estamos a la espera de las decisiones y consecuencias reales que se están agitando en estos momentos. Espero que no sea simplemente agitación oportunista y ahora se vaya al fondo del asunto.

Pero reportajes de ese estilo hay pocos, personas o entidades interesados en resolver, explicar o difundir asuntos parecidos en los que las instituciones creadas para una eficiente acción más parecen surgidas de la mente de Kafka, no hay muchos. A pesar del Sindic de Greuges, penúltimo baluarte del ciudadano. Por ello, quedan muchos ciudadanos colgados de una experiencia amarga que les marca de por vida.

No se han de remover muchos papeles para buscar ejemplos de ello, a diario aparecen casos en que todas o algunas de las desviaciones expuestas en  la Ciutat Morta” son protagonistas efímeras del noticiario. Recuerden las fechas del caso: si no recuerdo mal, año 2006. Un año más tarde se empieza a intentar un control sobre la policía y la acción en las comisarías, filmaciones, código ético, etc. Nada se había hecho antes y lo hecho se deshizo después. En el caso de la Justicia, yo no recuerdo intentos serios de reforma. Tal vez la memoria empieza a fallarme.

¿Conocen ustedes alguna acción legislativa para garantizar la pluralidad de los medios de difusión y la libertad del periodista de investigación? Si es así, anúncienlo, sería una enorme sorpresa. Por todo ello, he añadido al título del reportaje CIUDAD SILENCIADA, otra forma de expresarlo.

Termino con una reflexión que no responde a un afán provocativo: “La Ciutat Morta” puede ser ejemplar, el caso relatado una indecencia, pero a diario personas o familias pasan por los intersticios policiales y judiciales y son condenados a perder la vivienda, a irse a la calle y a asumir una deuda de por vida impagable y causa de la ruptura definitiva de una vida, digamos si ello fuera posible, normal. Una cosa no quita la otra. En el fondo se trata de lo mismo.

Lluís Casas desde el zulo protector.

PD. La acerada vista del juez instructor de Parapanda me llama la atención acerca de un hipotético vacío en mi análisis: ¿Dónde están las presuntas responsabilidades políticas del equipo de gobierno de la ciudad muerta?

En realidad debo reconocer que conscientemente no he querido entrar en ese jardín de forma explícita, aunque el texto que he escrito incluye tamañas responsabilidades de una forma indirecta.

Lo he hecho así, entre otras cosas por el conocimiento de personas, aparatos de seguridad y de formas de actuar de todos ellos. Me explico: se me hace difícil pensar (aunque aquí el error puede ser mayúsculo) que el alcalde u otro regidor o regidores estuvieron al tanto con detalle de los vericuetos concretos de la noche negra. Todo aparenta ser el resultado de una actuación, en principio inadecuada (y por lo tanto intolerable) de la Guardia Urbana, tal vez influida por motivos impensables.

La acción en la calle fue realizada por la Guardia Urbana en un lío entre vecinos, actuantes de una fiesta clandestina, en un local, al parecer ocupado, que deriva en enfrentamiento y en la baja lamentable de un miembro de la policía (una víctima también, no lo olvidemos). Por ello el asunto se desmanda y los sospechosos habituales entran en acción por el simple hecho de unas rastas o un corte de pelo ajedrecista.

En esa fase, tampoco veo la mano directa de un gobierno, sino la venganza de un colectivo en estado de descontrol. Posteriormente las cosas se complican con presuntas torturas policiales físicas y morales y con detenciones ligadas al azar. Es ahí en donde la responsabilidad política respecto al caso debería empezar a actual. Primero por no cortar de raíz unas acciones basadas en una venganza corporativa y posteriormente por no hacer de la prudencia frente a informes policiales el instrumento principal. La noche daba para eso, indudablemente.

Otro si, los hechos derivan hacia la policía autonómica como instructora del caso, que más fríamente que la Guardia Urbana, continúa con el mal trato y la inspección frívola de los detenidos. Como en lo anterior, en la fase de detención y primera instrucción no veo responsabilidad política, aunque si aparece en cuanto la cosa ya no es circunstancial y las noticias dan dimensión a los sucesos. Tenemos ahí una Consellera que no ha dicho ni mú.

En el aspecto judicial, la cosa no tiene más juego que el aceptar que los jueces son los jueces y así los han parido. Unos sin dolor y otros atravesados, pero todos presuntamente independientes. La responsabilidad política queda ahí muy diluida como caso concreto, aunque es indudable como norma de funcionamiento y falta de control tanto de trato como de “calidad” en el trabajo judicial.

Tampoco entro valorar la responsabilidad de la prensa y los medios, puesto que es asunto harto conocido y debatido: no hay prensa libre y responsable realmente existente, al modo de Manolo Vázquez Montalbán.

En conjunto, pues, me decido por apuntar a responsabilidades políticas de dos clases, la primera, afecta al caso concreto, responsabilidad de dejar hacer y no intervenir en poner orden y coherencia en una actuación que se les va de las manos a los ejecutores directos. En segundo lugar, a que la acción sobre la policía para que esta actúe responsablemente y con los mecanismos psicológicos preparados para no caer en respuesta a la provocación o simplemente al ansia de venganza corporativa, no fueron puestos en las fases de formación permanente de los agentes y en los mecanismos internos de control. Y eso si es mucha más responsabilidad política.

Soy, en cambio, menos descriptivo y más exigente en la actitud humana de los responsables políticos cuando casos complejos, graves y tan duros como este se producen. La acción política complementaria a la que hemos comentado debe entender la humanidad de todas las acciones y actuar adecuadamente, y esta brilló por su ausencia. Un asunto, probablemente, muy clasista, puesto que si los detenidos hubieran tenido un “protector” con poderes, los daños del caso serían muy reducidos.

Acepto el reto del instructor parapandés y reitero, para llevar la contraria a un presunto periodista que hoy anuncia que Ricard Gomá es la primera victima política del caso. No veo, por que no la hay, una responsabilidad política urbi et orbi. Esta está delimitada por las competencias de cada uno y como las ejecuta. El colectivo de gobierno de la Ciutat Morta, no entra por esa puesta tan ancha de que todos los políticos son responsables de todo.


viernes, 16 de enero de 2015

ORA PRO NOBIS: BALANCES Y ELECCIONES EN 2015




Mi amigo Joan Boada plantea en El país: “Quo vadis, 2015”, un análisis muy oportuno sobre el devenir de este 2015 en plena marcha. El asunto es en parte las elecciones previstas y una cierta esperanza en que las plataformas unitarias de izquierda cuajen y le den un sentido renovador a la política. Muy de acuerdo con ello (1).

Yo, por mi parte, añado por puro oportunismo temporal que la dimisión de Giorgio Napolitano no es un buen augurio, al margen de que la edad impone deberes ineludibles. Pero también podría pasarle a Berlusconi, coño.

Añado además que la campaña “Je suis Charlie” ofrece ángulos de un oportunismo hipócrita de dimensiones áureas. Ciertos medios que manipulan noticias y redactores se han apuntado a la libertad de expresión, ¿de quién? Me pregunto. Tal vez del Banco de Santander, de La Caixa o de esa amalgama de individuos que viven de las relaciones y de las presiones empresariales, incluidas en primera línea las mediáticas.

La asistencia a la manifestación parisina de ciertos políticos dados al exterminio racial, ideológico o simplemente al degüello de los más necesitados, también determina que frente a un acto despreciable e inútilmente cruel, no hay vergüenza para presentarse en la oficina de reclutamiento porque se sabe que esta no impone condiciones. Lo importante es la foto de la prensa “libre” y la imagen que se deriva, independientemente de su verdad o mentira.

Los dos hechos que he citado, coincidentes en el tiempo (aunque no debo olvidar la desaparición de Anita Eckeberg que da al trance con la memoria viva de una época cinematográfica espléndida y de una escena revolucionaria en la Fontana di Trevi) ofrecen un balance complementario y coincidente con el desastre de gestión de la economía y de la política en la Europa Unida(¿), que junto a la debacle producida por el cáncer de la corrupción hispánica (no cito la externa para no complicar las cosas) y la agresión permanente a los derechos y libertades con la ley mordaza y otras dan para un sentimiento no solo de cabreo, sino de sensación de Hundimiento (en mayúsculas por el film de Oliver
Hirschbiegel).
Pues bien, en este entorno tan animado y reconfortante, me hago cruces con un asunto menor en relación al mundo globalizado, pero mayor para los que nos vemos implicados en el: las elecciones, sí o no, en Catalunya. Con el teje y maneje que Artur Mas y su contra-adjunto Oriol Junqueras se llevan entre manos y pies por la fecha y las condiciones del embargo mutuo que deben hacerse.

Es obvio para el 99% de los residentes en Catalunya, sean o no votadores potenciales, que el gobierno de los mejores ha pasado a mejor vida. No solo se le ha terminado el tiempo real (el teórico puede prolongarse casi dos años), sino que su líder y conductor (2) ha demostrado a las claras, incluso elecciones mediante, que tampoco goza de una salud política que le permita elegancias y sutilezas. Hoy toca la lucha por el poder caiga quien caiga. No es ideología, ni pensamiento, tampoco las necesidades del país, las opciones independentistas o cualquier otra cuestión que estimemos relevante. Hoy simplemente se trata de ganar o no. De ahí las trampas que Mas tienden a diestro y siniestro para mejorar su posición auto elegida de líder del país. Que si lista unitaria, que si lista de independientes, que si ERC no puede incluir a quien ella considere en su lista y un etcétera que se alargará hasta que el Parlament decida por mayoría que ya está bien de “remenar l’olla” y el país necesita clarificar políticamente su situación y sus liderajes. Además la cercanía de las elecciones locales y las consiguientes al congreso y senado estatal dan a la circunstancia una gravedad temporal añadida.

En ese sentido, el President va haciendo balances de su gestión y repartiendo “urbi et orbi” cuentas de explotación de su empresa, debidamente auditadas por un amigo. Un caso clásico entre el mercantilismo actual.

Me pregunto a raíz de ello, ¿de qué debe enorgullecerse el President? Si Artur Mas i CIU, junto a unos cuantos medios transformó un gobierno de izquierdas con una acción excelente a cuestas en un “non sens” (con la ayuda inestimable de dos de los componentes de ese pacto de siete años), y se irguió en mayoría suficiente para gobernar con los apoyos de la derecha-derechona, apuntándose después al carro de las manifestaciones multitudinarias y ofreció elecciones anticipadas (políticamente y administrativamente innecesarias) para elevar su porcentaje de independencia respecto a terceros con un resultado que en cualquier otro país (dejemos a parte al estado español) hubiera supuesto su inmediato pase a una multinacional de la energía, ¿qué está ofreciendo?

Un somero repaso a la acción gubernamental de CIU y de Artur Mas no refleja nada substancial que merezca elogio o simplemente un “bastant bé”. No ha habido gobierno real, al margen de alguna “batussa” iniciática para definir el carácter duro de los recortes. Única política realmente existente y aplicada manu militari en sanidad, educación, universidades, servicios sociales, con consecuencias sociales monstruosas.

En el balance que está distribuyendo ese aspecto, ciertamente marginal para la derecha, sea nacionalista o nacionalista, no se cita. ¿Para qué? Dada su escasa importancia para la mayoría de los usuarios de esos servicios y los trabajadores implicados. Lo cierto es que, incluso leyendo u oyendo, con la mejor buena fe, el balance no acierto a entender si existe o no un resultado positivo, y si lo hay a quien ha correspondido.

En fin, como decía al comienzo: “ora pro nobis”, pues bien que lo necesitamos. Además de una paciencia de santo y un cierto grado de sordera mediática para cenar con cierto relajo y caer en manos del libro de hoy con placentera circunstancia.

Señor Junqueras, confiamos en que no le dará más cuerda al President y convocará usted mismo elecciones.

Lluís Casas en el otorrino.




(2)  Piloto preferiría él, dada su tendencia a citar a Ítaca y a Odiseo: El President debería recordar que Homero solo dejó llegar entero a Ítaca a Odiseo, sus compañeros fueron quedando por el camino, francamente en condiciones deplorables. Tal vez, el President no haya leído la Odisea, pero al menos debería haber visto el film en que Kirk Douglas protagoniza la aventura desgraciada. Otro sí, y diez años de a la deriva es mucho tiempo. ¿No creen?
(

2)  NOTA DE ACTUALIZACIÓN: El President Mas se había comprometido a establecer cosas definitivas en torno a las elecciones y a toda la parafernalia entre él y su presunto socio el señor Junqueras este Jueves, lo que nos daba a mis redactores y a mi un día de margen. Tampoco en eso ha cumplido el “senyor President” y adelantándose unas horas nos obliga no a reconsiderar nada (no hace ninguna falta), sino a comentar la jugada.
La convocatoria verbal y exclusivamente mediática de las elecciones en Catalunya para finales del mes de septiembre, pone sobre la mesa muchas dudas de cumplimiento y muchas debilidades de varios de los actores. Nueve meses es el tiempo adecuado para plantar la semilla y recoger el fruto. Un ciclo temporal consistente, sino lo relativizamos con la explosión inicial universal. Da tiempo para cumplir lo incumplido y para justificar, ocultar, decorar y poner jarrones de flores a todo lo que no se ha hecho y a lo que si se ha hecho, pero que no se quiere enseñar.
Da tiempo para que Artur Mas re edifique su propio partido, hecho minucias a estas horas en las que los socios fundadores, la familia Pujol Ferrusola, tienen citas continuas con el juzgado y con el Parlament. No tengo seguridad ninguna de que esta historia termine como debe, pero si me siento convencido que ofrece un desgaste de mucho calibre a la historia compuesta y circunfleja del poder político de la derecha catalana.
Nueve meses sirven para olvidar y para ayudar a olvidar. También podrían servir para cambiar de opinión, cosa bastante plausible en el entorno personal de estas negociaciones que hemos visto a través de un espejo.
Sirven para absorber las plataformas que han acompañado, impulsado el proceso de eclosión independentista. ERC puede perderlas y el regateador Mas sumarlas. Las señoras se lo están poniendo muy fácil, a mi parecer.
Sirve, en definitiva, para dejar con cara de pocos amigos al señor Junqueras y a que el President se sienta cómodo haciendo de las suyas con total independencia hasta después de las vacaciones.
Me pregunto: ¿tendremos o no elecciones el 27 de septiembre, Mas mediante? O estamos ante una maniobra más de Mas.
A ver quien la acierta.


viernes, 5 de diciembre de 2014

DESAHUCIOS Y CRISIS DE ANSIEDAD*




Los lectores están al caso de mi íntima relación con mi compadre Enric Oltra, a la vez que tal vez estén al caso que este dedica algún tiempo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Por ello, de vez en cuando, me llega un noticiario verbal de la casuística que circula por esa activa entidad, que según mi otro yo, refleja la situación de los estratos sociales más perjudicados por la crisis y anticipa situaciones que están por llegar en tiempos no muy lejanos.

Es obvio que lo que ocurre en los locales en los que la PAH celebra asambleas, asesora familias y establece tácticas y estrategias, el hilo conductor es la vivienda. Mejor dicho, básicamente la vivienda hipotecada. Es una capa de las muchas que están afectadas por la carencia de trabajo (y por lo tanto de sueldo), de ingresos muy bajos (sean o no subsidios públicos o  ingresos provenientes de la precariedad en sus múltiples versiones), de cierre de pequeños negocios sin colchón donde caer. Esa capa es significativa por su número y a la vez representativa del conjunto social que sin tener hipoteca impagada tiene alquiler pendiente del hilo judicial o de aquellos que disponiendo ya de vivienda sin coste no disponen de recursos para asuntos tan básicos como la alimentación o para cualquier actividad necesaria para una vida mínimamente digna. Menores y mayores incluidos.

La visión directa de esa realidad, es decir, escuchar los relatos en directo que los afectados hacen en la PAH sobre su situación, sobre el trato recibido de los bancos, de las administraciones, etc. incrementa en mucho la impresión que se obtiene de las lecturas de estadísticas y de la contemplación televisiva del “Gran Recapte”, por ejemplo. Se trata, probablemente, de una especie de trabajo de análisis financiero, de inyección de ánimo, de orientación administrativa, de acompañamiento traductor y de descarga de parte de los pesos muertos que la miseria económica incorpora. La PAHimpulsa el activismo, ocupaciones, protestas, etc. que causan simpatía en la población y refuerzan la moral de los afectados. Los resultados que se obtienen, en términos de mantenimiento de la vivienda, de ahorro de costes son realmente buenos. En el caso concreto de la PAH a la que mi compadre asiste, nadie que haya mantenido su participación activa (es decir que no haya “abandonado”) se ha quedado en la calle junto a sus muebles. Eso sí, en su mayoría ha perdido su presunta propiedad.

Las soluciones, hay que reconocerlo, son temporales, contratos de alquiler por dos o tres años, eliminación de las deudas complementarias con la banca hipotecante, salvación de avalistas, etc. Pero el problema se mantiene amenazante en función de que el parque de vivienda pública de alquiler es escaso, insuficiente para las necesidades actuales y alarmantemente decrecientes para lo que se avecina. Y eso con la experiencia que hay disponible y los bajos precios con que la banca rescatada valora esos activos.

La banca salvada con los fondos públicos, es decir con los recursos recortados a la sanidad, a la educación, a las prestaciones sociales, está siendo vendida por cuatro cuartos en un proceso de oligopolización bancaria impresionante.

Eso comporta consecuencias sobre las hipotecas impagadas y sobre el parque de viviendas en manos de la banca destinada a la venta. Catalunya Caixa ya ha sido vendida y en estos momentos los que no cumplen con los pagos hipotecarios reciben una nota en la que se les dice que hasta el 31 de Marzo del próximo año pueden estar felices, pagar o no pagar, pagar algo o un poco más, pero nadie les molestará si firman un acuerdo con el banco. Y eso, ¿por qué?  Simplemente porque Catalunya Caixa ha vendido a una empresa buitre, Blackstone, su cartera de viviendas y de contratos de riesgo (algunos dicen que al 40% del valor de tasación actual de la vivienda afectada). El resultado es que en el inmediato futuro no habrá interlocutor accesible para negociar alquileres sociales y nadie sobre el que hacer presión popular. Blackstone, probablemente, eliminará las deudas resultantes de las hipotecas impagadas, pero la familia tendrá que abandonar la vivienda ipso facto. Para colocar sus inversiones, las tendrá que limpiar de “molestias”, es decir de residentes a bajo precio.

Al parecer, Bankia está en un proceso parecido. Prevé que un plazo relativamente corto su venta se confirme y para hacerla más atractiva para los inversores hipotéticos va a hacer, también, limpieza de activos molestos (hipotecas, créditos a la vivienda, etc. en fase de impago o de dudosa solvencia), con el método ya tradicional de colocarlos en las garras de fondos de inversión especializados en el degüello de deudores y residentes de poco fiar. Si hasta ahora, una parte de los afectados por embargos o de amenazas de embargo obtenían una dación en pago, la eliminación de todo o parte de la deuda consecuente y un alquiler al alcance de su crisis familiar, esto va a acabarse rápidamente. La operación de Catalunya Caixa sumada a la de Bankia puede comportar una intensificación de los problemas habitacionales que ni la PAH, ni la madre que los parió podrá hacerle frente con un mínimo de éxito.

Añado algo más que puede enturbiar en varios grados el futuro de muchos. Algunas entidades financieras, por motivos especialmente de imagen corporativa (no excluyo la influencia de cierta humanidad) han intentado que con mecanismos financieros diversos la crisis del embargo se aplazara, años incluso. La operación tiene sentido si el ciclo económico implicara una clara mejoría trasladable a las familias. Si estas mejorasen su situación de forma suficiente para enfrentar la realidad de su deuda al finalizar los periodos de “tolerancia” bancaria, la cosa tendría sentido. Todo nos dice que no va a ser así, la nueva ocupación es tremendamente endeble, con reducciones salariales sensibles, lo que no dará con toda probabilidad la capacidad de pago cuando vuelva el mes con cuota hipotecaria completa. Ahí tendremos un nuevo reto: ¿seguirá esa banca “tolerante” con el mismo mecanismo para dar más tiempo aún a los afectados?, ¿o romperá la baraja y emprenderá la vía del juzgado en pos de un embargo y lo que le cuelga? Como ven son cuestiones no menores, ni económicamente, ni socialmente.

Desde las cimas administrativas y políticas que tienen mando en plaza se ignora totalmente esas realidades, como mucho se apoya la creación de redes de caridad modernizadas respecto a las que la memoria nos recuerda y adornadas con términos más actuales, sensibilidad, solidaridad, etc. Incluso con programas de intensa emotividad en los medios. La Cruz Roja, Cáritas y otras entidades religiosas o no hacen su papel, con acierto y esfuerzo, pero para lo que viene, ni la caridad institucionalizada, ni la solidaridad de los ciudadanos tienen mucho que hacer en términos de eficacia.

Las preguntas son:

¿Se mantendrá la vivienda como objeto especulativo, pese a existir (y por bastante tiempo) un parque de viviendas vacías perfectamente capaz de absorber la demanda, que en parte no es solvente por la crisis? Eso significa, ¿vamos a tener un porcentaje significativo de ciudadanos sin vivienda y un porcentaje de viviendas vacías y sin uso para una población muy superior a la existente?

Si alguien tiene una respuesta razonable, me gustaría conocerla.

Lluís Casas bajo el puente de Calatrava, faltaría más.


* El título es un homenaje a la persona que esta semana tuvo que ser auxiliada en la PAH a causa de una grave crisis de ansiedad producto de su situación crítica. Finalmente, se consiguió un contrato de alquiler muy asequible, incluso para ella.

sábado, 29 de noviembre de 2014

LA PÉRDIDA DE LA VIRGINIDAD

A la convulsión que afecta a las encuestas electorales en España le sigue la caza del zorro a la inglesa: a caballo y con perros. Nada nuevo a la vista.

Podemos, que ha gozado, por razones que desconozco con certeza, de barra libre en los medios durante meses, en prime time y en varias cadenas a la vez, está hoy bajo el objetivo de tiradores de élite con permiso para matar.

Estos killers políticos, a sueldo de elevados líderes, tienen un encargo en el que poseen una enorme experiencia: la laminación de las alternativas políticas, la reducción a pequeños claustros de la oposición al neoliberalismo, al dominio del capital y a la ampliación de la democracia bien entendida. Lo nuevo es que los instrumentos parecen ser distintos a los empleados hasta ahora. Una beca de escaso monto  puede transformar a Gürtel en una pura anécdota si la habilidad requerida a los francotiradores es cierta. De la misma manera que algo inexistente se ha transformado, al estilo del Big Bang, en una oportunidad de cambio político que atemoriza por primera vez al establishment, un detalle académico puede iniciar la creación de un agujero negro que se lo traga todo.

El asunto, que está a la espera de respuestas, ha quedado momentáneamente latente. Tal vez en espera de otras becas o de alguna irregularidad fiscal que ha pasado hasta ahora desapercibida por su bajo importe.

Los cabecillas de Podemos van a ser radiografiados desde el pelo de la cabeza a la uña del pie izquierdo. Nada va a quedar sin observar. Nada va a quedar sin aprovechar. Nada dejará de hacerse con o sin pruebas, con o sin importancia.

Aparentemente a los líderes de Podemos la cosa les ha pillado con el pie cambiado. Alegan, probablemente con razón, maltrato y exageración. Alertan que la cosa es ir al degüello del crecimiento de una alternativa que hoy parece ser capaz no solo de generar nerviosismo, sino verdadero miedo. Incluso aparentemente se aplican el método Rajoy, jugar al escondite. Démoslo por bueno.

¿Pero es realmente nuevo? Los que tenemos más años de los que desearíamos hemos vivido circunstancias y largos periodos en los que esa presión de lo establecido sobre lo alternativo ha sido agobiante, destructiva y exitosa. Añado, para evitar críticas acertadas, que las alternativas tienen en su interno una gran capacitad de suicidio político y organizativo, es cosa sabida y se da por descontada, como en la bolsa.

Probablemente pocos recuerdan una entrevista al Gerardo Iglesias, en su fase inicial de alternativa creíble, a cargo de un killer televisivo (que militó en el mismo sitio unos años antes) que asesinó políticamente en la pantalla al ex minero asturiano. Lo hizo sin piedad, con alevosía y mediante todas las malas mañas de quien domina un medio de comunicación. Existe una tesis doctoral en la cual se analiza el caso: el estudio de cómo los medios trampean y metaforsean personas, vidas y políticas al mejor postor. En ese caso, siguiendo la norma a todo buen detective, hubo quien se aprovechó, alguien que ha abandonado ahora una cómoda plaza en un consejo de administración energético. Por aburrimiento, ha dicho.

Nada es nuevo bajo el sol y si Podemos se ve ahora bajo una presión, también mediática, como su ascenso, debería haberlo previsto y prepararse para ello.

Ahora bien, tiene un problema grave para resolver y sobrevivir. El problema es que ha levantado la bandera de la virginidad absoluta, exigiendo a la humanidad entera la blancura del detergente OMO. Cosa que es evidente un imposible, para la humanidad, uno a uno o colectivamente y para Podemos y sus líderes.
La virginidad, llevada a ese extremo, en política tiene sus rebotes y esos nunca se sabe dónde van a ir a parar (tal vez Messi sea el único que lo sabe). No es solo un planteamiento de Podemos, también lo vemos en otras iniciativas cercanas a la capital catalana.

Parece que el catolicismo hispánico (con un instrumento magnífico como la confesión) tiene un agujero de gusano por el que se está colando el calvinismo político. No pienso que eso sea bueno. Gobernar, actuar en política desde la decencia, si evidentemente. Desde la transparencia, claro que sí. Desde la virginidad, eso es otra cosa que atañe a unas iglesias distintas a las políticas o sociales, y tiene riesgos distintos que tal vez no sea necesario correr.

En fin, atendamos con esperanza a la prensa con las noticias de la caza del zorro. No siempre lo pillan, y a menudo la jauría montada se da de bruces contra cualquier obstáculo fortuito.

Lluís Casas desde el convento.


sábado, 1 de noviembre de 2014

JORDI PUJOL EN WATERLOO

Por múltiples y diferentes motivos me he mantenido callado en este medio digital, haciendo frecuentes entradas y comentarios en Facebook para confirmar a los amigos y conocidos que mi existencia continuaba. Para no dejarles en una duda eterna, mis razones para estar silente son de orden personal, un gran y viejo amigo ha desaparecido afectado por una enfermedad rápida y cruel. Por otro lado, las circunstancias políticas del pequeño país y del gran país me tienen preocupado y falto de respuestas o de comprensión global. He llegado a sentir temor racional ante un futuro que no se vislumbra positivo, sea lo que sea lo que suceda. Espero que lo anterior les sitúe en mi personaje actual. Ahora vamos a lo que vamos.

Por coincidencias de la fortuna me he puesto a leer a ratos el libro de Ildefonso Arenas “Álava en Waterloo”, dada mi afición por el mundo napoleónico. Les advierto que es un libro extenso, extraordinariamente informado tanto en sus aspectos políticos, militares, como de la vida y vicisitudes de la alta sociedad de la época. Por todo ello, tiene sus dificultades de lectura si uno no es un verdadero experto de esa época de cambios y catástrofes que conformó la nueva sociedad europea y latino americana. Para ello, el autor utiliza un testimonio de primera línea, Miguel De Álava, marino, general español en la guerra francesa, adjunto a Wellington tanto en España, como en Francia y después finalmente en Waterloo, disimulado bajo el nombramiento de embajador de España en Bruselas. Una historia la de ese personaje de enorme interés.

Waterloo fue para Napoleón su canto de sirena en forma de desastre absoluto político y militar. La reacción del corso frente a una presunta derrota, que lo instaló confortablemente a pocas millas marinas de Francia en un exilio de oro, fue un retorno a hombros de su ejército (bajo mando real) y de una buena parte del pueblo francés. El contraste entre su exitoso emperador y el melifluo borbón sustitutivo fue un triunfo que jugado por las manos hábiles de Napoleón lo reintegró al frente de Francia en semanas. El tiempo que tardó en recorrer el camino del Mediterráneo hasta Paris.

A partir de ahí, todo se tuerce. La capacidad intelectual y física no lo acompañan, sus peones principales no están (uno es incluso presuntamente asesinado en Austria para que no se reintegre al frente de la maquinaria militar francesa) o no están debidamente próximos. La política histórica del emperador, con un control total de gentes, prensa y aparatos de estado de extremo control cambia y los peones al servicio de múltiples intereses se le desmandan. Es un Napoleón disminuido, aunque con su habitual estrategia de riesgo y confianza en poder desmembrar las coaliciones en su contra de uno en uno. De hecho, Waterloo no es una batalla, son seis y la derrota la sufre en una. Una derrota casi total a manos no del Wellington, sino más bien del mariscal prusiano y su jefe de estado mayor, el factótum real del aplastante final.

Jordi Pujol tiene  muchas de las características de un Napoleón, es creador de mitos y constructor de país sobre bases históricamente frágiles. Es capaz de incrementar su poder, mejorar su imagen y asegurarse 23 años de mando personal sobre el desastre de Banca Catalana. Un desastre financiero que hubiera inhabilitado a cualquier otro en un país normal. Pero además del desastre, se sobrepone a las “irregularidades” empresariales y personales del final del sistema financiero pujolista. Pujol queda transformado en un gran estadista después de evitar, probablemente, la visita al juez y a la comisaria. Todo un personaje de carácter al más puro estilo del emperador de los franceses. Un personaje subido a los altares de los suyos y emisor de temores para sus opositores. Incluso después de su paso a la reserva.

Los cantos elegiacos para Jordi Pujol se extienden incluso ahora, después de su falsa confesión, de su comparecencia teatral en el Parlament y de la agitada actividad judicial y policial en torno a su clan familiar directo. Hay comentaristas, que sin excluir la crítica a lo evidente, mantienen al santo en su pedestal en beneficio de la “creación” de una gran Catalunya y de una influencia intensa en la política española e internacional.

Como nunca he estado de acuerdo con esas valoraciones del personaje, aunque le reconozco habilidades y personalidad por encima de la media, ahora tampoco acepto distinguir entre el Pujol estadista y el Pujol corroído por la presunta corrupción de la “famiglia”.

En primer lugar, no es solo la “famiglia” la que hace “mans i manigues” para realizar una gran acumulación primitiva de capital en una sola generación y no solo ha sido desde unos años hasta ahora, tampoco han sido los únicos en utilizar conexiones, conocimientos, influencias, ordenes administrativas o políticas para medrar. Les han precedido y acompañado otros con cargos relevantes en los gobiernos pujolistas o en los partidos de gobierno, tanto monta Convergencia, como Unió. Son Consellers, secretaris generals, directors generals, asesores, empresarios fundadores del partido, empresarios “a la española”, dependientes del Butlleti de la Generalitat, de los concursos y contratos que en el aparecen.

El pujolismo creó un sistema de gobierno con raíces en los privilegios, los favores mutuos, la manipulación administrativa, la oscuridad informativa, la distribución de prebendas y la defensa de esos mecanismos en nombre de la patria. Jordi Pujol ha sido un ocupa del poder, no un transformador, un hacedor de un país moderno. Resulta sorprendente en quien manifiesta que su pasión principal es la construcción de un país, el fer país, que substituya un gobierno unitario de Tarradellas sin competencias, por un gobierno monocolor elegido para ejecutar políticas reales dejando al 50% de las alternativas políticas  en la oposición. Pienso que es un caso único en la historia europea.

Por razones que no vienen al caso, me encuentro en una situación en la que vivo rodeado de documentación referida a la corrupción de esa época, prensa, libros, documentos parlamentarios, etc. Al contrario de lo que muchos creen, el material es inmenso. No es en absoluto cierto que nada se sabía de las oscuridades económicas de los Pujol, tampoco lo es con referencia a las actividades innombrables de los gobiernos que presidió Jordi Pujol, ni de los tejemanejes de los paridos de la coalición de gobierno.

No menos de una docena de libros han sido publicados, con información extensa y, en general muy crítica. Los artículos periodísticos forman también un grueso volumen y la actividad parlamentaria de denuncia de las presuntas o seguras fechorías no es, precisamente, poca cosa.

¿Por qué entonces esa impresión de sorpresa frente a la falsa confesión del ex President, ya no honorable? ¿No será la misma táctica de manipulación informativa a la que el Pujol gobernante era adicto? ¿La sorpresa sobre esos aspectos de su personalidad y de su hacer personal no es la base de la revisión del personaje para salvar el mito o una parte de él y con ello una cierta continuidad de los intereses que han medrado en ese período?

La sociedad lo sabía, la política lo sabía, la prensa lo sabía, las instituciones fiscales lo sabían, José María Aznar lo sabía, Felipe González lo sabía. La mayoría utilizaban ese conocimiento para el mercadeo, mercantil, político o ideológico. No ocultemos con una herencia claramente dudosa la historia del gobierno de Catalunya y de España en los años del pujolismo. Se lo debemos al futuro.

Lluís Casas asqueado.