jueves, 27 de octubre de 2011

GOBERNANTES CATALANES INCENDIARIOS




Hoy, 27 de Octubre del malparado año de 2011, hay muchas cosas por las que sentir angustia, miedo, furor; y --terminando el recorrido de la depresión-- llegar a la conclusión obvia de que el género humano en forma de tribu, nación o clase acomodada no merece el puesto que ocupa en la historia natural. Parece ser que la evolución en términos darwinistas se ha acabado para el human (Jesús Mosterin) y su alternativa, la evolución cultural (los famosos memes), no termina por coger un camino definitivo. Ya ven lo trascendente que me siento a primeras horas cuando por la madrugá los campanilleros de Andalucía con sus guitarras y sus campanillas me hacen llorar.


Hoy, Europa --un concepto que lleva construyéndose con mucho coste, mucha delicadeza, paciencia y desde poco después de la primera guerra mundial (sí señores, ya entonces algunos franceses y algunos alemanes impulsaron acuerdos de colaboración mutua)-- está a pocos pasos de sufrir una regresión que nos reportaría a principios del siglo XX (un batiburrillo de intereses y un amasijo de torpezas profundas y de miles de tribus), con la diferencia que el mundo ya es otro y no hay lugar para tribus pequeñas y ensimismadas, sea por su historia, sea por su poder económico o por lo que fuere o fuese.


Europa ha estado a punto de ser el ejemplo de sociedad compleja, democrática, colaboradora y alejada, ya de antiguos o nuevos imperialismos. No sé qué queda de ello ahora mismo. Alemania está logrando, esta vez evitando las guerras relámpago que duraban cinco años, un dominio económico y, cada día más, político del continente (probablemente sin Gran Bretaña), en modo alguno conveniente (a pesar de que existen razones válidas para algunas decisiones que está imponiendo). Francia no puede ya delimitarle el camino y el Mediterráneo latino, lastrado por ineficientes políticos y sectores sociales sin perspectiva global y social, no es nada más que la sede de las vacaciones en espera de la paz arábiga del sur del Mare Nostrum(¿?). Un amigo me dijo hace ya muchos años: sólo serviremos como peones camineros, una profesión tan digna como la de ingenieros aereonáuticos. Parece ser que va teniendo razón.


El asunto es de tanta importancia que me abstengo de continuar con la lista de presuntas desgraciadas y me aproximo a nuestra inocente tribu catalana para cosas más domésticas y sencillas de comentar. También son de hoy. El encabezado ya les habrá dado pistas claras sobre lo que viene a continuación; eso, si hoy han estado al tanto de la prensa.


Sobre la ecuanimidad o torpeza conselleril mucho se puede decir e incluso más adjetivos añadir.


Durante este casi año de mal gobierno de CIU, los ejemplos de tales comportamientos han sido tan abundantes en casi todos los terrenos que casi da grima hablar de ello. Se incluye la invasión sin declaración previa de guerra de los juzgados por la policía del Sr. Puig, aunque parece que él no se enteró de nada mientras silbaba por lo bajinis Costa, la de Levante; playa, la de Lloret.


El gobierno de los mejores ha quedado en una mera cuchufleta electoral. La incapacidad para definir una línea de gobierno que lleve a algún sitio decente es inexistente y probablemente imposible con el personal que cobra para ello. La torpeza intelectual, el despropósito verbal, la chapuza de muchas acciones hacen que podamos hablar del peor gobierno que ha tenido Catalunya nunca. Los condes Berenguer disponían de mayor inteligencia, verdadero valor y comprensión social sobre su “país” que esa lista de diplomados o no por universidades privadas.


Un año perdido en esperas, primero para encontrar las piezas que completasen la reunión de los viernes en el Palau, después para entender cifras y letras del gobierno anterior, posteriormente en dejar pasar las elecciones locales no fuera el caso. A continuación la espera intrigante de las oposiciones a presidente del gobierno federal que muchas dudas generan entre la derecha en Catalunya, unas por lo que pueden llegar a ser y otras por lo que pueden llegar a perder.


Con todo, el gobierno catalán simplemente ha hecho dos cosas, la primera y principal: volver a generar debates, aspiraciones ilusiones en torno al pacto fiscal (y otras cosas del mismo rango). Probablemente una pieza de teatro hábilmente conducida por unos expertos en ello con 23 años a cuestas practicándola. La otra es meterse de la forma más esade o iese posible en un berenjenal de recortes económicos sin más plan, ni plano que el neoliberalismo exacerbado, absolutamente fracasado con la crisis. Si ustedes recuperan ciertos artículos de hace dos años y vean lo que se decía del gobierno de izquierdas entenderán que hoy la prensa debería dedicarse exclusivamente a llamar a incruento degüello contra la mayoría de consellers y conselleres, si la regla de medir fuera la misma, o al menos, parecida.


Hoy, dos consellers de la Generalitat demuestran en sus declaraciones y exposiciones en instituciones de raigambre ciudadana unas más que imponentes faltas de información, documentación y cultura general. Ambos parecen poseídos por el núcleo de cocodrilo que subyace bajo la evolución reciente de nuestro desconocido cerebro. Más o menos unos 30 millones de años antes de empezar a ser mamíferos que amamantan a las crías.


Uno, el señor Ruiz ya citado a menudo en este blog, responsable de que los catalanes mantengan un estado de salud decente a través de los medios sanitarios que la indigencia humana ha puesto a disposición. Ya sabemos que hay otros medios y otras circunstancias que favorecen o perjudican el bienestar biológico, como lavarse las manos o follar por ejemplo, servicios que no están (todavía) afortunadamente, en manos del señor Ruiz.


El mencionado conseller advierte que la salud es un bien (¿mercantil, tal vez?) privado que no depende del Estado. Deduzco que la salud debe gestionarse individualmente, puesto que cada cuales el exclusivo responsable o causante de enfermedades e incluso herencias genéticas (en palabras del propio conseller). Es decir, si ustedes padecen cáncer o se han quedado ciegos o han sufrido una indigna caída por las escaleras, allá ustedes; pidan reclamaciones a sus padres o a sus abuelos o revisen lo que ha digerido durante los últimos treinta años, o fíjense bien por dónde andan y no me sean torpes o tan arriesgados. Ahí es nada salir de casa. La sociedad como ente social y político (el Estado) nada tiene que ver con ello, como es más que evidente ahora que el conseller nos ha hecho caer en ello. Simplemente háganse un seguro y vayan a ser asistidos por las mutuas privadas que con tanto éxito el Ruiz ha administrado, pero sobre todo no toquen las narices a la hacienda autonómica, magra que está. Eso es lo que nos ha pontificado.


Ese Ruiz, conseller de la Generalitat de Catalunya S.A., miembro de un gobierno democrático, directivo en la economía privada, probablemente receptor y generador de herencia genómica, más que probable victima de envejecimiento y de los achaques e incidentes más o menos graves que el salir a la calle comporta para todos, nos lanza a la selva, en donde cada uno se las tiene que componer como buena o malamente pueda.


No han pasado tantos años desde que algunas derechas europeas, ya desde Bismarck o Gladstone hasta las democracias cristianas pre Duran i Lleida o los radicales más cercanos entendieron lo que era y significaba un estado social de derecho y las enormes ventajas de una sociedad basada en el acuerdo social y alejada todo lo posible de la selva. No parece el Sr. Boi Ruiz muy compenetrado con todo ello. O simplemente no sabe explicarse, pero como con sus obras lo conoceréis, esta opción es más bien inconsecuente.


Ya entre los neardentales, el brujo o mago (el que acumulaba conocimientos) era gratis y no seleccionaba por sus bienes individuales a sus pacientes. Me pregunto si lo mismo vale para ENDESA, para los bancos, para los usuarios del AVE, para aprender a leer y escribir, para ordenar nuestra convivencia, para ejercitar los derechos humanos. Por poner ejemplos sencillos y fáciles de comprender por mamíferos e, incluso, por cocodrilos.



El Conseller Francesc Xavier Mena ha advertido urbi et orbi que denunciará a los parados que no busquen empleo. Nos dice la prensa que este hombre va a disponer de 500 nuevos inspectores y que los va a poner a tope para conseguir rebajar la cifra de parados por el hábil método de borrarlos de las listas. De hecho, en lo dicho subyace un nuevo foco de ocupación, reconvertir uno de cada dos parados en inspector del otro. Inmediatamente el paro bajaría a la mitad o menos si el segundo no se dedica hora tras hora a perseguir un puesto de trabajo, de los muchos que están en oferta últimamente. Además el movimiento continuo de uno y otro mejoraría el estado de salud individual que no es competencia de Ruiz.


El hecho de la denuncia de los criminales, que supone en general al menos una multa, haría que los ingresos de la Generalitat se incrementaran y el govern podrá reducir el impuesto de sociedades. Un plan, como ven, excelente, cuerdo y bien fundamentado.


El conseller Francesc Xavier Mena aplica la misma teoría científica que el del titular de Salud, Ruiz, puesto que evidencia que si uno no tiene trabajo o lo han echado del que tenia, es simplemente culpable de alta falta mercantil, casi un criminal y que a espabilarse tocan. Como ven toda una conciencia social, cristiana y solidaria. Inteligente también.


Quedo impaciente por oír o leer lo que el President tiene que añadir a lo dicho por sus consellers, aunque le aconsejo, así de entrada, que amplíe la plantilla de los bomberos y, obviamente, de los mossos d’esquadra. Los va a necesitar en la selva.



Lluis Casas, lector estos día de “La naturaleza humana” de Jesús Mosterin y “La biografia del mon. El origen de la vida i el colapse ecològic” de Jaume Terrades. Aconsejables ambos para todos y especialmente para presidents y consellers, me ofrezco, voluntario, a su traducción intelectual por si hubiera alguna dificultad con el anticipo que mi oferta no ha de impactar sobre la estabilidad presupuestaria de la Generalitat. Soy funcionario-talabartero y puedo, si me conceden el permiso, dedicar 37,5 horas semanales a las almas necesitadas.



VERDADES OCULTAS DE LA BURGUESÍA CATALANA



Si ustedes se interesan por las noticias locales sabrán de una tesis doctoral que expone a la luz pública un nuevo engaño de la ilustre burguesía catalana (o barcelonesa, si quieren precisar).


Esto es, la reforma en profundidad, a lo largo del siglo XIX, de muchos edificios góticos que no daban la talla histórica para adaptarlos a una presencia más ilustre de forma que el visitante foráneo sintiera una gran sintonía con el brillante pasado medieval de la ciudad en forma de palacios, palacetes y otras construcciones de “calidad”. Incluso ese periodo de la ciudad fue preferido a su anterior estructura romana a causa del significado medieval para el lustre nacional. Barcelona (eufemismo de Catalunya) fue la que dominaba el Mediterráneo con rango casi imperial durante más de un siglo. Mar, en donde incluso los peces incorporaron la cuatribarrada en su fisonomía para poder circular sin impedimentos de Valencia a Atenas (lo pueden constatar en la Casa Gran o sea, l’Ajuntament de BCN, en un espléndido retablo del Consulat de Mar, reforzado por las pinturas de 1929 del gran Sert en el Saló de Cròniques).


El Periódico de Catalunya nos ha proporcionado la difusión del trabajo académico y algunas de las exitosas transformaciones de lo que, aquí, llamamos el Barri Gòtic, o el Gòtic a secas. Nombre que ahora a todas luces tendremos que modificar por la chapuza de la Reneixença. Se propone, a tal efecto, Chapuzas.


Algunas de estas “adaptaciones” eran conocidas, como la de la fachada falsa de la catedral, pero no al extremo de lo que la operación de maquillaje supuso y nos expone el ya ilustre académico Agustín Cócola.


En una irónica frase, El Periódico nos dice que el edificio en donde se expone la obra de Picasso (todos pensábamos que era un palacio gótico verdadero) es más nuevo que algunos de los cuadros del malagueño. Que nosotros, chusqueros de medio pelo, no lo supiéramos, tiene un pase. Pero ¿y el mundo de las artes plásticas? Ni siquiera lo murmuraron por lo bajinis.


Lejos de mi pensar que las reliquias arquitectónicas del pasado no puedan rehabilitarse, adaptarse, reformarse y mejorarse. Nada de eso; siempre he pensado que el mejor método para que un edificio histórico se mantenga en buen estado de revista es que funcione y, por lo tanto, sufra las modificaciones necesarias para ello. Otra cosa es condenarlo a una paulatina ruina. Ahora bien, en todo caso, el respeto al pasado y a la verdadera historia, ni que sea simplemente arquitectónica (que no lo es) merece que esas acciones reparadoras se hagan con exquisito cuidado, para evitar convertir una plaza de toros en una cuchipanda de mercachifles. Incluso hoy, hay normas y supervisores para evitar cuchufletas con el pasado (que no se han aplicado a ese monstruo de sagrada familia).


Dicho eso, me permito volver por mis fueros y explicarles que si bien todas las burguesías han disfrutado de una hermosa hipocresía que nuestro aragonés de Calanda reflejó en diversas ocasiones, la nuestra, la nostrada, tiene el récord mundial de desfachatez.


Hoy tenemos ese nuevo ejemplo, al igual que el también citado de la sagrada familia, que no responde a ninguna caridad cristiana, ni al mínimo respeto por el arte (que puede suponerse a Saudí), ni siquiera a los sufridos vecinos del templo ultra explotados en razón a unas obras sin licencia que no les permiten una vida normal. Incluso esos católicos burgueses impulsores del desaguisado pretenden ahora desplazar edificios y, lógicamente, a sus residentes para mejor lustre de su cinismo.


Si quieren más ejemplos, la historia de Catalunya está repleta, tanto la más inmediata, como la que se puede remontar a la acumulación de capital en base a negreros y explotadores de colonias. Todo ello bien cubierto de alfombras persas y apariencias de digno prócer.


La Lliga de Cambó no fue otra cosa, bajo la hipócrita fachada del catalanismo siempre funcionó el interés de clase y la supeditación de la democracia al negocio. Cambó terminó asentado con Franco, recuérdenlo.


Recuerden también la escasa presencia de la reivindicación nacional seria durante muchos años, mientras los negocios podían desenvolverse sin grandes riesgos.


No dejen de mirar ese preclaro ejemplo de consistencia política que es CIU, sobre todo ahora, reclamando independencia (el dret a decidir) y pactando reiteradamente con el PP, ya en tiempos finales de Jordi Pujol y ahora bajo el mando neoliberal de unos más jóvenes dirigentes sin más esencia que el “anar fent”.


La hipocresía, sea sexual, política, social, educativa, religiosa y ahora arquitectónica es un dominio en donde nuestra burguesía escasamente ilustrada ha brillado intensamente.

¿Cómo es posible que los autores del modernisme fuesen también los que falseaban la ciudad mesocrática medieval por falta de columnas y otros adornos pascuales más propios de la aristocracia?. Han cambiado talleres por palacetes, qué ignorancia y qué renuncia.



Lluis Casas, cabreado.



Respuesta del matrimonio P(rat) de L(lobregat) – M(ataró) B(arcelona)




Querido maestro, Algunos extremos del post reciente de Lluís Casas merecen una matización. Por ejemplo, no se puede decir que la fachada de la catedral de Barcelona sea una "falsificación". Su historia revela otro tipo de miserias de la burguesía nostrada. La catedral primitiva tenía la portada donde ahora está el ábside, hacia el mar. Cuando se rehízo, invirtiendo su sentido, la nueva fachada quedó incompleta (hubo por medio un par de guerras civiles y una larga decadencia). La gente de la Renaixença se propuso acabar el monumento, igual que ahora se propone acabar la sagrada familia sin Gaudí ("qui diu que no s’acabarà mai és que no coneix el nostre poble"). Hubo un concurso público, y fue elegido el proyecto de un ancestro ilustre de mi no menos ilustre consorte, don Joan Martorell Montells (maestro de Gaudí, por cierto). A la hora de poner manos a la obra, los munícipes encontraron el proyecto premiado demasiado caro y se cubrió el expediente fabricando otra cosa más baratilla, que es la que hay. Era ya época de retallades."Hermosear" los monumentos históricos, por otra parte, no es una exclusiva de nuestra burguesía. Quien quiera comprobarlo no tiene más que acercarse a la Cité de Carcasona, ruina histórica embellecida, o falsificada, con elementos espurios de gusto romanticista por el señor Viollet-le-Duc, mentor de algunos arquitectos nostrats como Puig i Cadafalch, que hizo algo semejante con Santa María de Ripoll. Hay falsificación si se quiere, pero el prejuicio de que una obra de arte es intocable es un concepto muy posterior, ya de nuestros días. Las mismas características tuvo la gran oleada "artística" de la contrarreforma que llenó templos y catedrales románicos y góticos de altares barrocos, frisos quebrados y columnas salomónicas.Todo eso no oscurece el pasado de Catalunya, admirable en unas épocas y desharrapado en otras. La historia está ahí, al alcance de quien quiera conocerla, tozuda. Incluida la historia de nuestra burguesía, que ha sido españolista cuando así convenía al "negoci" y soberanista en las ocasiones en que han pintado bastos desde el poder central.Un cariñoso saludo, a ti y al blog.

martes, 25 de octubre de 2011

CAOS SANITARIO EN CATALUNYA


“No podemos pagar la sanidad que tenemos”, este es más o menos el eslogan que el gobierno derechista de la Generalitat nos está intentando colar. “Los recortes en las prestaciones sanitarias son la única forma de enfrentar la crisis y salvar lo salvable de lo que tenemos”, este es otro de los eslóganes al uso. “Si estamos así es como consecuencia de la incorrecta gestión del gobierno de izquierdas de la sanidad pública”. Este es un tercero muy conocido. “Es inevitable que introduzcamos el copago en la sanidad pública”. Este otro ya se lo saben de memoria. “La sanidad pública es muy cara”. Este aparece más o menos encubierto, pero forma parte de la ideología imperante en el Palau de la Generalitat. “Las empresas sanitarias privadas son enormemente mejor gestionadas y tienen más productividad”. Este es indudablemente el protagonista último de la gestión de la derecha, aquí en la tierra y allá en el cielo. Sobre todo cuando por primera vez en la historia el conseller que chapucea la sanidad pública catalana es el jefe del sindicato corporativo de los hospitales privados.


Hoy en el ambiente la impresión de que se ha dado un paso más allá, más allá de donde estábamos hace pocos meses, es decir, desde el borde del precipicio hacia la aceleración de la gravedad por caída libre, unos 9.8 metros por segundo.


Lo habrán visto ustedes en El País: el consejero de salud ha encargado un estudio para trocear la empresa pública que gestiona la parte más importante de la sanidad catalana, el ICS. Además se pretende introducir el capital privado para conseguir no solo una mejor gestión sino, claro está, beneficios (el objetivo principal).


Pienso que estamos en el umbral (en espera del resultado electoral del 20 N) de una revolución neoliberal. Si un gobierno en minoría, como es el de CIU, tiene la enorme desfachatez de desmontar brutalmente los servicios públicos básicos y pasarlos al mundo de los negocios de unos cuantos, es que están dispuestos a todo, incluida la laminación democrática del país, instrumento imprescindible para proceder con su programa privatizador y disgregador de la sociedad.


Algo se de sanidad, les confesaré que fue en el primer sector de los servicios públicos en donde trabajé, reconociendo posteriormente el gran error personal que hice al abandonarlo.


Las frases iniciales esconden tales mentiras que resulta inconcebible que nuestra prensa trague como lo está haciendo.


Cualquier valoración objetiva sobre la sanidad catalana, valoración con aportación de verdaderos argumentos y de datos comprobables, nos dirá lo siguiente:


1. El gasto per capita en Catalunya en sanidad es menor que en la mayoría de las CCAA y menor que la media europea. No digamos ya respecto a los USA, el paradigma de los neoliberales sanitarios, que es donde más se gasta en salud y menos salud tiene la población en general.

2. La calidad comprobada de la sanidad catalana (es) era excelente, igual o, incluso, muy por encima de su entorno continental.

3. Todo y lo anterior, poco gasto y mucha eficiencia, las listas de espera para tratamientos importantes para la vida de los enfermos eran (y lo serán mucho más) excesivas. Es decir, es necesario ampliar inteligentemente la capacidad operativa del sistema sanitario. Cito las cataratas como ejemplo mayúsculo de lo que quiero decir: un tratamiento simple, casi sin estancia hospitalaria, con un porcentaje de éxito muy elevado, una patología que afecta a los mayores y un tratamiento que aporta una mejora enorme en el nivel de la calidad de vida, con un coste relativamente bajo y con exigencias tecnológicas accesibles. No hay motivación ninguna para hacer que exista lista de espera, salvo la falta de profesionales. La lista de espera es más cara que el tratamiento sanitario, asistencia personal, visitas médicas, por no citar el coste en calidad de vida.

4. La sanidad pública catalana es un sector de I+D de primer orden, somos un país con una muy avanzada investigación y aplicación practica que atrae profesionales y enfermos. La investigación y el desarrollo técnico y científico está casi totalmente en el sector público. El privado se alimenta de ello para ofrecer lo que se conoce como turismo sanitario.

5. La presión fiscal catalana está por debajo de las medias europeas, con lo que se supone que hay margen de financiación pública para los servicios básicos. No hay por lo tanto, un excesivo gasto, sino en todo caso una incorrecta financiación, perfectamente capaz de asumirse.


Los cinco puntos y otros que podría añadir definen bien la situación, la crisis que ha impactado en los ingresos públicos no debe llevarnos a un terreno inexistente: la gestión de los servicios públicos por el mundo de los negocios. Siempre termina mal, indefectiblemente. No hay ni una sola experiencia de importancia que aporte la confirmación de esa ciencia mística sobre la capacidad de gestión racional de los servicios públicos como algo privado. Al contrario, el gasto se expande, la calidad baja, los salarios retroceden y surge una población desasistida.


Todo ello no niega la necesidad permanente de tensionar la gestión pública en beneficio de la eficiencia, pero oigan en la eficiencia, en la excelencia, como dicen ahora, los componentes no son únicamente económicos o mejor dicho monetarios. Está la calidad del servicio, está el futuro del sector y muchas otras cosas que son absolutamente ignoradas cuando de beneficios monetarios se trata.


Es muy simple, si debemos rebajar la factura sanitaria y a la vez generar beneficios para el capital privado que la gestione, ¿de donde saldrá ese margen ahora inexistente? Dejando aparte la magia negra, en la que no creo, solo puede salir de una reducción de costes sobre salarios y sobre el servicio. El ahorro con la mejora de la gestión no da para ello, por descontado. El resultado es obvio, volver al no sistema sanitario y a los hospitales con salas para cincuenta. Eso no pasará, por descontado. Lo que es seguro que sucederá es que la factura sanitaria se incrementará en un porcentaje aproximado al margen de beneficio deseado por el capital y tolerado por sus representantes gubernamentales. Y además, se romperá el entorno democrático, sindicatos, compromisos sociales y una larga serie de consecuencias colaterales positivas que tiene una sanidad pública.


Mientras tanto, el daño social y psicológico provocado por un gobierno irresponsable es enorme, no solo entre los profesionales de la sanidad, sino entre la ciudadanía que ve peligrar un grado de bienestar al que tiene todo el derecho. Hoy la crispación generada por CIU en el mundo sanitario está afectando a la calidad del servicio.


Lluis Casas, hecho polvo y en lista de espera.





THE LAST SATURDAY AFTERNOON






El pasado sábado 15 de Octubre me incorporé a la manifestación de los indignados de Barcelona. Probablemente como muchos de ustedes. De hecho vi y hablé con abundantes conocidos y amigos que también estuvieron también presentes. No me sentí por ello un extraño. Ni siquiera con la presencia inevitable de doscientos mil turistas que estaban gastando euros, rublos y dólares a lo largo del recorrido y que, en honor de los cuales, he puesto el título que he puesto.


La decisión sobre mi asistencia estuvo pendiente de la duda. Así como pienso que los indignados es un movimiento absolutamente positivo, no tengo tan clara su influencia sobre los resultados electorales del próximo 20 de Noviembre, una intensa preocupación para mí. Tal vez sea por la insistencia mediática de las encuestas sobre un resultado más que notablemente favorable al PP. Tal vez, como viejo demócrata (y no solo eso), lo de las elecciones y el voto son para mi imprescindibles y no acepto (aunque entienda) las posiciones del “no votes, que se lo hagan solos”.


Nunca la abstención, incluso cuando es política, como es el caso de muchos indignados, ha colaborado en el cambio político por si misma. A menos, claro está, en los procesos revolucionarios. Pero, para mí, no son esas las condiciones actuales. De alguna manera presiento que el movimiento en pro de más democracia y más justicia social (las dos aspectos forman una misma cosa) está generando mucho ruido, algo de organización, pero poca decisión electoral. No es que sea imprescindible, pero considero que es muy necesario el paso de la protesta al manejo de los instrumentos formales de la democracia, de las elecciones, de los parlamentos, etc. tanto si es utilizando las organizaciones existentes, como creando organismos nuevos.


Por primera vez en muchos años (¡ay!, ya demasiados) asistí a una manifestación en la que los emblemas habituales de la izquierda política y sindical brillaban por su ausencia. No me resulta imprescindible la bandera, el pasquín o la enganchina, en absoluto, pero debo confesar que los eche en falta. También debo reconocer que en los eslóganes oídos se introdujeron suficientes matices entre unos partidos y otros, alejándose de aquel tabernario “todos son iguales” y “todos son unos cabrones”. Me pareció un paso positivo por parte de todos, los organizados en entidades clásicas y los afluyentes a su libre albedrío.


Como también tengo que resaltar la enorme cantidad de pasquines y pancartas, claramente personales, que hicieron el paseíllo por Barcelona. Mucha gente salió de casa con la pancarta puesta y el eslogan escrito. Algunos con ansias explicativas enormes que llenaban, hasta hacer imposible su lectura, el espacio disponible, otros con las travesuras léxicas u onomatopéyicas que su ocurrencia e ironía les permitían. Otros repitiendo cosas sabidas. Pero, insisto, fue una mani muy letrada, muy personalmente letrada. De hecho, me llevé mi réflex y un objetivo todo terreno y tengo un buen reportaje de lo escrito en los manifiestos aireados. Luego en casa, me pasé un buen rato leyendo e interpretando lo que el personal en su inventiva decía.


Creo que estamos ante un movimiento intenso y muy abierto. La sociología asistente era de una gran variedad, sin incluir esta vez a las masas provinentes de noroeste de la ciudad, que si la invadieron en Julio del 2010. Pero, incluso sin eso (cosa obvia), la asistencia respondía a un entramado social variado y variopinto. Desde obreros (algunos de los que quedan), enseñantes, sanitarios (por lo tanto con títulos en su haber), hasta familias jóvenes al completo, maduritos ya sin melena, grupos de barrios, de otras ciudades y un largo etcétera.


El contacto entre los manifestantes y la ciudadanía de entorno, en la plaza de Catalunya, en el Paseo de Gracia, en la calle Aragón y en el Paseo de San Joan, fue tranquilo y altamente sintonizado. Casi todos los mirones sabían que iba la cosa y su atención era más que pura curiosidad o sorpresa. Lo leído de los manifestantes, lo que se oía de sus expresiones era recibido con bastante simpatía por los circulantes de los mercados sabadeños. Eso es bueno. Tengo la impresión de que no hay rechazo. Cuidémoslo y alejemos a esos grupos que en Roma prostituyeron a la ciudadanía.


Incluso la post manifestación fue distinta en los medios. No ha habido la consabida diarrea mental en torno a cifras y letras. Ya no hace falta. Las explicaciones y comentarios fueron en todos los medios aceptablemente justos (dentro de la ideología e intereses de cada medio). Fue una gran manifestación que mostró movimientos de base de gran fuerza.


Necesitamos que eso progrese y se transforme en cambio político y social.


Cuando Raimon canta “Nosaltres no som d’eixe mon” no hace referencia a que estamos en un mundo distinto y sin contacto con el otro. Dice que no está de acuerdo, que quiere otro y que actúa para ello. Y que no es suficiente el sentirse distinto.


A ver si se me entiende.



Lluis Casas crónica desde l’Eixample.



EL PP Y EL CINISMO YA GOBIERNAN CATALUYA



La derecha, catalanista o españolista, tiene en Catalunya en estos momentos en sus manos todos los poderes. Ha asaltado democráticamente las instituciones políticas, el Parlament, el govern, l’Ajuntament de Barcelona, las diputaciones y un largo etcétera. La derrota política de la izquierda, de todas las izquierdas, ha sido clamorosa y parece que tendremos aún una tercera edición de triunfos derechistas el próximo 20 de Noviembre. Como la derecha ya disponía del poder financiero, La Caixa por poner un solo ejemplo, como ya detentaba el poder mediático o al menos la parte más substancial, como ya dominaba los recovecos de lo que llaman cultura, creo que puedo afirmar que estamos al cabo de la calle de una hegemonía, tal vez de largo recorrido. Fíjense que hablo de la derecha, no cito el centro (que nos dicen que decide hacia dónde va a ir el poder político); pienso que el centro hoy en día se ha desvanecido o al menos se ha ido a echar una larga siesta.


La paradoja es que por esos azares de la historia, en Catalunya la representación política es muy diversa, hay hoy en el Parlament de Catalunya no menos de once organizaciones políticas agrupadas en ocho grupos parlamentarios fruto de siete ofertas electorales. Hay ahí un abanico confuso que da muchísimo juego representativo. Ello conlleva una seria dificultad de mayorías claras y una evidente imposibilidad de mayoría absoluta de alguna de las fuerzas políticas nucleares. Recuerden que CIU son, al menos, dos. En esta situación, todo y que el govern está en manos exclusivas de una coalición electoral, el verdadero gobierno se sitúa en otra parte.


Como CIU ha declinado pactos a la izquierda y pactos hacia el lado nacionalista, al menos pactos estables que generen un programa de gobierno) y pensando, con el estilo especulativo tan dado a la burguesía de casa, en las elecciones importantes, las que cuentan de verdad, las españolas, se ha montado sobre la hipótesis de hacer amigos con la derecha española, el PP.


Curiosamente esa alianza sin acuerdo se hace con quien ejerce la mayor presión sobre las señas de identidad culturales, políticas y sociales del Principat. Como se trata del poder no hay problema, teniendo como tenemos el asunto pontificado por Maquiavelo. De ello no se deduce, y está comprobado, una estabilidad política, ni la existencia de un verdadero plan gubernamental, ni un control adecuado y racional de la acción de gobierno (si tal hubiera).


La llegada de nuevo al poder en la Generalitat de CIU se ha hecho a caballo de no proponer nada para evitar fugas de votos y la consecuencia es que el Govern no sabe a donde ir, ni como. Por todo ello se ha impuesto la no política, la culpa es del gobierno de izquierdas, la crisis nos obliga a recortar, etc. etc. No hemos oído, y menos visto, ninguna acción gubernamental de futuro claramente definida excepción hecha de la profunda convicción que cuanta más empresa y menos sector público mejor para la empresa. Dogma neoliberal difundido en profundidad desde las escuelas de negocio de Pedralbes.


Es estas circunstancias, el gobierno real ha recaído en el PP. No de la manera más habitual y democrática que es la formación de una mayoría parlamentaria y de un gobierno ad hoc, sino por el método llamado “te voy a tener cogido por los cojones”, es decir, apalabrando (el término pacto es excesivo para estas cosas) apoyos aquí y allá, frenando esto o lo otro, haciendo rectificar lo dicho o cambiando el orden de las suertes, utilizado un eufemismo taurino. Y en todo el territorio catalán, mezclando municipios, provincias y tutti quanti.


Hoy lo tenemos en los periódicos más claro que nunca y eso sin hablarles de Badalona, ni de Castelldefels.


El alcalde (¿) Trias de Barcelona se come el incremento del IBI ya anunciado y con mayoría para aprobarlo. El PP le ha dicho que ni pensarlo, mejor es recortar que refinanciarse.


El Memorial Democrático pasará a mejor vida en alguna cuneta de Montjuïc, porque así lo ha dispuesto el neofranquismo.


Para sorpresa de los leídos, la Vicepresidenta del govern, militante de Unió Democràtica, anda diciendo que el Memorial, tal como lo entendía el gobierno anterior, era una película de buenos y malos. No se si esa señora recuerda a Manuel Carrasco i Formiguera fusilado por ¿los buenos o por los malos?. Según Wikipedia, Unió es “un partit polític
català fundat l'any 1931 d'ideologia democristiana, ara dita socialcristiana”, “un partit catalanista i democràtic d'inspiració cristiana, però no confessional”.


Si esto es así, no será aquí, ni, desde luego, ahora.


Sigan ustedes los debates en el Parlament, vean las instantáneas realizadas en los pasos perdidos (la sala de mercadeo en el Parlament), en los sofás adjuntos, ahí está el verdadero gobierno apuntando una cosa u otra, sin firmar y sin comprometerse. El PP en acción y tan satisfecho como seguro del futuro. Aunque prudente, no sea que en Madrid se tenga una mayoría tan apabullante como intratable. Entonces verán. Pero … ¡siempre nos quedará Parapanda!


Lluis Casas, mal pensante.

lunes, 24 de octubre de 2011

EL SENTIMIENTO DE LA HISTORIA

El sentimiento de catástrofe frente a la crisis es comprensible, las personas nos guiamos por lo que vemos, por lo que nos dicen. En definitiva con lo que nos llega como información. Parados, pobreza, recortes sociales, eliminación de las inversiones públicas, desaparición de las cajas de ahorro. En fin una enorme cantidad de información que genera dudas, miedo y desasosiego para el inmediato futuro. Otro sentimiento que se extiende es la impotencia frente a los vericuetos de la crisis, como si no tuviéramos instrumentos para capearla y superarla. A la vista de los absurdos recorridos de las distintas políticas que observamos, en los USA de una manera, en Europa de otra, tiende a consolidarse que estamos en una crisis nueva, distinta. Que somos, victimas de una enfermedad desconocida y que no vamos a mejor.Nada más lejos de la verdad y de la realidad. No es la primera crisis, como no será la última. No es nueva, las burbujas explosivas basadas en la especulación financiera e inmobiliaria son conocidas y perfectamente detectables. Existen por ello mecanismos, formas, experiencias a las que acudir en busca de soluciones.Lo que es nuevo es la amalgama de problemas concretos que nuestro tiempo envuelve a la crisis. Por ello es necesaria la adecuada interpretación de lo ya sabido y experimentado para su utilización positiva. Dentro de ese “paquete” se hallan, como no, las capacidades personales y sociales de los individuos y de las instituciones que han de hacer frente a la crisis. Y me temo que es ahí en donde se está fallando.No hace mucho, en una de las periódicas recomendaciones de lectura les puse el libro del malogrado Tony Judt, Postguerra, una historia de la Europa desde la 2ª guerra mundial. Un libro espléndido, repleto de mensajes, de conocimientos perfectamente aplicables a nuestros días y a nuestros problemas, haciendo, eso si, la debida adaptación a unos tiempos distintos a los que configuraron la Europa de postguerra.En una parte del libro, Judt expone cómo en la Europa salida de la guerra (eso, claro, excluye a España y Portugal) se define una política social completamente nueva: derechos sociales, prestaciones sociales para que nunca más la pobreza o las circunstancias negativas de la vida dejen a la población trabajadora, a las clases medias al albur de la caridad y al manejo del fascismo. Eso que ocurrió entre el final de la Gran Guerra y el comienzo de la segunda.Judt explica que fueron varias las circunstancias políticas que permitieron ese enorme avance. La primera, la derrota del fascismo con un enorme sacrificio popular; la segunda, la derecha política y social entendió perfectamente la clave del asunto y supeditó coyunturalmente los intereses de clase a los intereses globales. También la existencia de otro mundo distinto, la URSS, que mostraba alternativas que hoy no tenemos (alternativas económicas). Incluso los políticos de la derecha que confluyeron con socialistas, comunistas y radicales en el impulso a lo que ahora llamamos estado de bienestar, lo fueron por que venían de un periodo en donde la moral cívica incluía el comportamiento económico. Lo que podríamos llamar los tiempos victorianos o mejor eduardianos (en referencia a la city de entonces, Gran Bretaña).No puedo dejar de transcribir unas pocas líneas del texto de Judt, con la intención de que vean reflejado hasta que punto hoy nos hallamos tan lejos de la moral cívica o republicana (a la francesa) que posibilitó la nueva Europa:Del capitulo “La rehabilitación de Europa”, pagina 110.“….No obstante, en una cosa estaban todos de acuerdo, tanto los activistas de la resistencia como los políticos: la “planificación”. Los desastres de las décadas del periodo de entreguerras (las oportunidades perdidas partir de 1918, la gran depresión que siguió al desplome de la bolsa de 1929, las perdidas ocasionadas por el desempleo, las desigualdades e ineficiencias generadas por el capitalismo del laissez-faire que habían hecho caer a muchos en la tentación del autoritarismo, la descarada indiferencia y arrogancia de la élite gobernante, y la incompetencia de una clase política inadecuada) parecían estar todos relacionados con el absoluto fracaso a la hora de organizar mejor la sociedad. Para que la democracia funcionara, para que recuperara su atractivo, debía planificarse…”El texto, como comprobaran si acceden al libro, es más largo, más detallado, sumamente interesante, pero con lo citado, pienso que es suficiente para argumentar lo que sigue.La planificación de la que habla Judt no es más que la asunción por parte del estado de una parte importante de la economía, el sector público y la definición de objetivos sociales, económicos, demográficos, etc. hacia los que deberían apuntar las prioridades públicas, poniendo como prioridad una nueva sociedad basada en el bienestar colectivo y con las prestaciones sociales para que ello fuera posible.Justamente lo mismo que hoy día decimos para defender lo que aquellas generaciones consiguieron. Estado, sector público, derechos sociales, bienestar social, justicia fiscal.En fin, tal como les decía en otro apunte, pura historia y capacidad de adaptarla a las circunstancias concretas.



Lluis Casas desenfrenado (Crónica enviada desde Atarfe, tras la visita a Rosa María Félix, historiadora)

viernes, 14 de octubre de 2011

ATENCIÓN A LOS DETALLES DEL AGUA




Es probable que ustedes hayan leído hace pocas fechas una noticia económica de tipo menor: una empresa dedicada al suministro de agua a los residentes de la zona metropolitana de Barcelona (suministro en baja que le llaman, por su operación directa con el consumidor final) vendía su participación en otra empresa de raíz y actividad extranjera (para los detalles les aconsejo Internet). La operación, según los medios, generaba en la matriz unos ingresos de alta alcurnia, ingresos que como se puede esperar serian aportados con amplia liquidez, un vocablo adecuado tratándose de agua. Hasta ahora nada que no pase a menudo en el mundo de los negocios. Hago una inversión y al cabo de un tiempo la vendo con beneficios y a otra cosa mariposa.


Ahora bien, si ustedes sitúan adecuadamente a la empresa vendedora y recuerdan su permanente afán hegemónico en el mundo del suministro de agua, les sorprenderá la coincidencia de semejante venta con otra nota mediática provinente esta vez del gobierno catalán. En ella se anunciaban, por fin, las prometidas privatizaciones de las empresas públicas de la Generalitat. Se han citado pocos nombres, pero entre ellos aparecen unas siglas ya conocidas en Parapanda desde hace algún tiempo: ATLL (Aguas del Ter – Llobregat).


Corresponde a la empresa pública responsable de facilitar en alta (suministro para los distribuidores antes del consumidor final) el abastecimiento de agua a un territorio de unos cuatro millones de habitantes en la zona metropolitana. Es la principal empresa en estos menesteres del territorio catalán: Aguas Ter Llobregat.


La coincidencia de ambas noticias me hace pensar, reconozco que soy muy mal pensado en estos asuntos GM (gran Money) que no es pura coincidencia, sino que existe una cierta planificación de las operaciones y que quien tiene deseos de apropiarse (pagando claro, ya conocen el refrán: Pagando san Pedro canta) de ATLL está preparando los recursos necesarios.


En fin, esta sospecha es posible que no se haga realidad por muchos y diversos motivos, entre ellos la especial situación en que quedarían los ciudadanos clientes del agua en la zona, presos de un monopolio privado absoluto. Demos tiempo al tiempo y esperemos, no precisamente relajados, a ver como se desarrolla la cosa.


Les recuerdo que no hace tanto hubo ya un intento por concretar la operación. Movimiento que se frustró por la oposición radical de uno de los miembros del ejecutivo de izquierdas, entre otras cosas.

Lluis Casas sediento