lunes, 30 de marzo de 2009

EL GOBIERNO SE HACE CON EL CONTROL DE LA CAJA CASTILLA - LA MANCHA





NOTA DE URGENCIA



Una breve nota se exige siempre en estos casos a las redacciones de los medios de comunicación. La de hoy refrendada además por el insólito hecho de una reunión del consejo de ministros en un domingo por la tarde, hora de toros si el tiempo hubiera acompañado. En la memoria de los veteranos existe un hueco con toda la información del asunto Boyer-Ruiz Mateos, en donde las horas fueron nocturnas más que festivas. Las brigadas de choque financieras siempre se mueven cunado el enemigo está placidamente durmiendo o sesteando.


Lo de la Caja era cosa sabida y diversas estrategias estaban en marcha para evitar, si ello hubiera sido posible, lo que finalmente ha ocurrido: la intervención de la entidad, la expulsión de los torpes gestores y la entrada de ejecutivos del Banco de España para la gestión de remonte de la caja de ahorros.


Las operaciones precocinadas que estaban en el alero se vieron frustradas por la dura realidad: la salida de fondos, retirada de fondos mejor dicho, había creado todas las condiciones para el cierre de ventanillas hoy mismo y el miedo galopante entre los clientes a perder los ahorros. Eso significa simplemente que la caja no disponía de líquido suficiente para hacer frente a los pagos de hoy lunes día 30 de marzo. De ahí la presteza de una reunión de gobierno en plena siesta.


La intervención es de rigor y nada hay que decir al respecto; en todo caso, hay que recordar que los riesgos asumidos por los dirigentes de la Caja no aparecieron de golpe y por arte de birle birloque, sino que son inversiones en grandes operaciones inmobiliarias de altísimo riesgo por su carácter especulativo. Nada se hizo en el momento de autos y ahora hay que actuar como bombero. Nadie debe dejar de recordar ese detalle.


Probablemente y a pesar de los eslóganes que corren por ahí, habrá nuevos casos parecidos al de Caja Castilla-La Mancha, todos debidos al efecto inmobiliario y especialmente cuando los riesgos se asumen con entidades promotoras imprudentes y pudentes. Si bien el sistema español de control financiero y los mecanismos hipotecarios son indudablemente más eficaces que los aplicados en el far west, no dejan de tener sus agujeros por los que desaguan innumerables operaciones de riesgo. Ahí el buen hacer de gestores y la presión del gobierno y del banco de España deberían haber evitado una buena parte del ciclo monstruosamente crecido de la promoción inmobiliaria sin base racional de uso. No crean ustedes que el sistema español es más garantista que otros porque creamos más en el papel del gobierno como sujetador de incómodas prominencias financieras. Lo es porque España ha sufrido tres crisis bancarias de aúpa y de todo se aprende y todo deja un memoria activa. Recuerdo: Banca Catalana, Banesto y el grupo Ruiz Mateos.


El actual sistema de protección bancaria puede con algunas de estas operaciones de salvamento con fondos provinentes del propio sector financiero, pero no podrá ir mucho más allá de entidades menores. Si surge el caso de un banco o caja con posibles y en estado de inanición monetaria, el asunto será distinto.


De todo ello, a mi parecer hace falta un programa específico de rescate financiero para resolver varios problemas de golpe:


Primero. Liberar a las promotoras de aquellos pesos que las convierten en pura basura. Siempre y cuando se trate de suelo o promociones útiles al fin de la vivienda pública y al coste de los factores reales, no especulativos.


Segundo. Obtener algo a cambio de los fondos públicos que se dirigen hacia la salvación financiera. No solo los intereses que se puedan obtener, sino del lucro cesante de las inversiones públicas salvadoras.


Tercero. Obtener suelo y viviendas que se transfieran a módico precio al sector público de alquiler. Con lo cual sentaríamos las bases de una verdadera política de vivienda pública, acercándonos a ese mítico 30% de vivienda pública en alquile en Europa y pondríamos las bases para evitar un nuevo ciclo especulativo.


Cuarto. Definir líneas de ahorro tranquilo con garantía pública para gestionar esas operaciones. El ahorro “popular”, es decir aquel que lo que quiere no es incrementar su riqueza, sino acumular reservas para el futuro requiere de propuestas que lo alejen de las tentaciones especulativas que ofrecen las entidades bancarias.


Hablaremos de ello más adelante, se lo prometo.



Lluis Casas insomne



viernes, 27 de marzo de 2009

LA CRISIS DE SEAT ADEMÁS DE OTRAS COSAS








El debate sobre la moderación salarial y los demás esfuerzos sindicales apostados para la hipotética superación de la crisis, debate que ha tomado una forma mediática con el referéndum para acordar con la dirección de la SEAT el futuro inmediato de la empresa no debe ocultar la situación real de la industria en Catalunya y su deseable evolución (diría lo mismo añadiendo NISSAN y la industria de componentes del automóvil). En otros escritos ajenos a este debate, me he esforzado por hacer aparecer, al lado de la lucha concreta e inmediata contra la crisis, la necesidad de plantear y ejecutar las medidas que permitan un futuro industrial, industrial y econòmico. La frase no es hueca, contiene la necesidad de observar la evolución de la industria, de las grandes empresas, de los nuevos productos y la disposición de medios para hacer posible que la base industrial catalana continúe con cierta solidez. Con los esfuerzos sindicales hay que citar lo que las administraciones, todas ellas, emprenden por su cuenta, ayudas directas, inversiones en infraestructuras, atención a la reconversión profesional y un largo etcétera, que independientemente de su acierto son obvios esfuerzos en aquel sentido.

La realidad es, según mi parecer, que la industria catalana está en riesgo, al menos aquella parte que responde a una madurez tecnológica y a unos productos globalizados, standards y dependientes de decisiones externas. Eso coincide con una ocupación laboral muy importante y con una concentración sociológica en el territorio metropolitano de empresas y trabajadores. La suma de todo ello es un riesgo alto y de solución compleja.

No es la primera vez que se vive en circunstancias parecidas en el país. Catalunya ha experimentado diversas crisis industriales que ha superado con cierta brillantez. Crisis que cambiaron la estructura industrial previa, los sectores tradicionales y todas las formas que la sociedad industrial desarrolló a lo largo de buena parte del siglo pasado. Si hubo un cierto éxito de adaptación lo fue principalmente por circunstancias históricas del propio modelo industrial catalán, basado en una gran variedad sectorial de la industria, en la diversidad empresarial, tanto en dimensión, como en estructura y con el apoyo del comerció, la producción alimenticia y otros sectores económicos que siempre han tenido relevancia y peso. Catalunya a diferencia de otras zonas industriales (el ejemplo inglés es evidente) no ha sufrido nunca una debacle social y un desierto urbano como consecuencia del cierre y desaparición de sectores enteros. También contó en el acierto la iniciativa empresarial y política, aunque hay que reconocer que en menor grado que la variada red industrial pre-existente.

Hoy estamos de nuevo en un momento de cambio de paradigma, la empresa o incluso el sector, es un espacio limitado de reflexión y de actuación. Tanto para enfocar la propia crisis, como para preveer el futuro. La vista hay que ponerla más lejos para intentar hacer coincidir las acciones puramente anti-crisis con las acciones que deben determinar el futuro.

Para ello, pienso que contamos con buena parte de lo que nos defendió antes. En Catalunya sigue existiendo un modelo industrial diverso, muy amplio, en donde conviven altas tecnologías, con sectores muy tradicionales, empresas pequeñas y medianas con grandes consorcios (aunque de menor medida que en otros países), los sectores existentes son multitud y si en su momento fue el textil quien encabezaba la lista, hoy podría ser el sector del automóvil. Con la transformación del textil no se hundió Sabadell, ni Terrassa, ni Mataró. Cambiaron y apoyados en otros ejes iniciaron un nuevo desarrollo. Lo mismo ocurrió en Sant Andreu antes o en el Poble Nou, donde hoy hablamos del 22@. En el futuro citaran tal vez, Martorell o Zona Franca, como los territorios del cambio.

Donde está el eje del futuro, se preguntaran. No hay tal eje, pienso yo, puesto que debemos renovar ese enorme activo que es la falta de eje. El futuro siempre ha estado en Catalunya en la diversidad industrial y productiva ya citada, en el enlace entre producción y comercio. Ahí es donde se debe trabajar en la perspectiva que iremos perdiendo producción masiva y madura para centrarnos en productos duros o blandos pero de alto valor o de muy especifica necesidad. Quedaran, que duda cabe, restos ilustres de la producción masiva de vehículos, de artículos de consumo, pero serán zonas de gran especialidad, de adaptación a exigencias concretas.

El esfuerzo para ayudar, impulsar y consolidar la “nueva” industria debe aunar las acciones de todos los que actúan en la economía, los empresarios, trabajadores y administraciones. Y debe hacerse en paralelo a la difícil lucha contra las consecuencias inmediatas de la crisis.



Lluis Casas, en un día claramente optimista



jueves, 19 de marzo de 2009

LOS RESULTADOS DE SEAT



No tengo un interés especial en el asunto de SEAT, al margen del que todo ciudadano deba tener, por lo que mi información es limitada, pero dada mi participación en el mini debate sobre la crisis y las rebajas salariales voy hacia un breve comentario.

1. El resultado del referéndum estaba cantado. Entre el miedo razonable hacia el futuro de los trabajadores por diversos motivos, la tendencia hacia la autoinmolación, los deseos de colaborar en bien de una empresa de rango y otros aspectos conque cada uno ha podido ver positivo el voto de castidad salarial, la victoria era más que evidente.

2. La relativa tranquilidad del día de la votación, tranquilidad externa, no interior a cada uno, es una victoria más evidente que la primera. Nadie ha querido hacer sangre. Por lo que queda futuro organizativo por recorrer.

3. El voto contrario ha sido suficiente como advertencia a la empresa y a UGT de que no tienen un cheque en blanco en las manos. Lo ofrecido por los trabajadores es a cambio de algo, la continuidad de la producción, el modelo Q3 y una mejor gestión que permita beneficios y tranquilidad en el futuro.

4. El referéndum deja miles de incógnitas sin debatir, y eso ha sido lo peor de todo. La convocatoria a toda prisa, el escaso debate, la falta de documentación sobre el devenir de la empresa, los cambios de dirección, todo contribuye a una situación poco clara, incomprensible y dada a cualquier giro imprevisto. La lista de cosas por saber son, desde si habrá o no muevo modelo, a cuanto paga la tecnología a VW, a si transfiere benéficos ocultándolos en los pagos tecnológicos y un largísimo etcétera.

5. El referéndum deja a los trabajadores y a sus sindicatos con escaso margen de maniobra. Si la empresa presiona más enseñando el tablier del Q3, ¿qué demonios harán? ¿Tiene UGT bien atados los acuerdos con la matriz?

Dejo en este punto las preguntas y comentarios y nos emplazo al día en que se plasme la respuesta empresarial.

Lluis Casas escéptico pero no pesimista a corto plazo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

ACERCA DE LA MODERACIÓN SALARIAL







El afamado editor parapandés que me acoge en Metiendo bulla me pregunta sobre ese título inicial. Me dice, ¿tiene sentido eso que piden a gritos los empresarios? ¿La moderación salarial, término efeumístico que encubre a la vez la limitación de incrementos salariales y la reducción pura y simple de los mismos, es una forma de actuar adecuada contra las inclemencias de la crisis?[1]


Ha habido coincidencias en torno a la pregunta, primero el president Montilla hizo unas declaraciones sorprendentes que necesitaran de un comentario específico
[2]. No ha sido la del president la única casualidad en torno al encargo. La crisis de SEAT ha puesto muy crudamente encima de la mesa sindical la continuidad de la empresa. Una forma de chantaje que viene siendo habitual con nuestras empresas con raíz exterior. Volviendo a la pregunta inicial, debo advertir que el asunto tiene distintas respuestas, lo que no es una afirmación a la gallega para escabullir el bulto.


En primer lugar hay que definir si estamos en una estrategia de negociación empresa a empresa, o en el marco de acuerdos más o menos globales entre patronales y sindicatos, o bien, para acabarlo de complicar, si en el escenario está incluida la administración acogiendo compromisos dentro de grandes pactos de estado. Esa escenografía es básica para responder, la dialéctica de la negociación empresa a empresa tiene sus lógicas que no son las mismas cuando subimos el nivel y consideramos negociaciones más globales. También hay que considerar el tipo de crisis que intentamos aplacar, si lo es a nivel de empresa o más general de sector o de un territorio, o vamos hacia un conflicto mucho más amplio, estatal o mundial.


En cualquier situación sociolaboral una negociación por el futuro comporta saber de que futuro hablamos, de que costes se tratan, de que medidas aplicaremos y como distribuimos todo ello entre los implicados. Añado una cierta dosis de partida de póker o de mus, según el ambiente en que estemos. Lo que digo no es una broma, en este tipo de negociaciones las estrategias del juego cuentan, vaya si cuentan. Cito además una componente que creo relevante, los asalariados están, en general, dispuestos a sacrificios solidarios y por ello a una cierta claudicación permanente cuando se trata de manifestar solidaridad con los que están sin trabajo. Cosa que no ocurre con sus oponentes empresariales. Ese componente sociológico provoca que el empresario tenga mayor margen de maniobra. Empresario o patronal, que viene a ser lo mismo. Una mirada a acuerdos de cierto relieve en el pasado reciente nos confirma siempre que esa disposición de solidaridad constituye un factor siempre presente y siempre operante. Lo que valoro en alto grado, pero que afirmo que es un riesgo. El asunto tiene una componente básica en torno al papel del sindicato como mobilizador de mejoras salariales y de condiciones de trabajo, pero hoy la pregunta del editor nos lleva más allá, en la lucha por la supervivencia de empresas, sectores, territorios y paises y como se incardina en ello la cuestión del salario como variable estratégica.


Definamos ahora pues los marcos de esa situación negociadora. La crisis de raíz financiera e inmobiliaria y de amplitud planetaria se ha extendido a la producción a través de la reducción del consumo intermedio provocado por la drástica reducción de la producción inmobiliaria y por el retraimiento del consumo. Ese retraimiento ha sido consecuencia en parte de la debacle inmobiliaria y de la baja capacidad de maniobra de las familias endeudadas en hipotecas y similares y por el miedo al futuro, claro está, que ha emplazado a las familias al ahorro máximo en bienes de consumo duradero, principalmente los automóviles. La retracción total del consumo es de órdago y tiene una tendencia a permanecer mientras no desaparezcan los nubarrones y el chubasco que está cayendo. Es, como muchos expresan, un círculo vicioso, crisis, paro, reducción del consumo, más paro, más reducción del consumo, etc. Al que añadimos de reducción de los precios en un avance hacia la deflación, la peor situación para los que deben repararla. Hay que añadir, para más INRI que los salarios en los últimos veinte años han tenido una perdida constante en el PIB. La advertencia viene a cuento ya que el porcentaje de consumo sobre los ingresos es muy superior para las clases trabajadoras, es decir una reducción salarial tiene un impacto sobre el consumo muy elevado. Esa situación económica exige acuerdos amplios en el tiempo y en las dimensiones sectoriales y territoriales (evolución de la industria, renovación de los sistemas de financiación, impulso a nuevos sectores tecnológicos, reformas potenciando la educación, extensión de la protección social, mejora de la productividad social, etc.), acuerdos que están más en el extremo de los pactos de estado que en la negociación empresa a empresa.


Una negociación del estilo “una a una” prima la circunstancia, las ventas, la inversión prevista, la evolución del mercado concreto en donde se desenvuelve la empresa. Ahí, la motivación salarial puede tener un carácter estratégico para salvar una mala situación o puede ser simplemente una táctica empresarial contra los trabajadores utilizando informaciones no contrastadas. La situación la tenemos cercana en SEAT o en NISSAN, en donde las direcciones patronales juegan a ganar puntos sobre los salarios sabiendo que la otra parte desconoce hasta que límite es o no importante el asunto en la perspectiva concreta de la crisis. Difícil es tender estrategias a ese nivel, pero si debemos reconocer que el ajuste salarial pude tener consecuencias beneficiosas si va acompañado de una actitud empresarial adecuada. Los salarios pueden recuperarse después.


Si hablamos de sectores, comarcas o distintas unidades de negociación colectiva nos empiezan a aparecer otras cuestiones no estrictamente vinculadas al salario, ni a la empresa propiamente dicha. Ahí los esfuerzos salariales, si son acordados, deben ser altamente compensados por medidas de dinamización económica, de inversiones a largo plazo, de acuerdos de revisión en función de objetivos más colectivos. Lo que leen es la participación de las administraciones como agentes catalizadores conjuntamente a empresas y sindicatos. Nunca en ese estadio el salario es un recurso estratégico de salvación de empresas, sectores o territorios. Es uno más en una larga lista en donde todas las partes ceden y aportan compromisos. La valoración es global puesto que el objetivo es un futuro distinto de la realidad previa a la crisis. Insisto, un futuro distinto.


Si nos desplazamos a los pactos de estado, ahí la cosa es más sencilla respecto al salario. En este contexto el sacrificio salarial no es ni de largo algo estratégico para la crisis
[3], sino que es un elemento de compromiso sindical, como el control de los conflictos, que atiende más a mantener acuerdos y compromisos altamente complejos que a participar en la solución de la crisis de una manera significativa. Ahí el salario debe tener claro hacia donde va en el futuro, como por ejemplo la recuperación de su participación en el PIB, unas nuevas políticas sociales que son salario social, otras políticas de vivienda que eviten el endeudamiento hipotecario, la mejora de la formación, el incremento de la productividad por nuevas inversiones públicas, etc. En definitiva, pienso que la moderación salarial, sea lo que sea lo que signifique, es algo un tanto inmaterial que tiene que ver con la creación de un marco de confianza económica, de acción conjunta y de búsqueda coordinada de un nuevo futuro. Que nada definitivo puede hacer frente a una crisis de consumo, de financiación, salvo en algunas excepciones muy concretas.


En un reciente documento del que facilito copia a la redacción, se expresa numéricamente lo que los salarios significan frente al producto total, al menos en la escala de la producción final del producto. Los datos son de SEAT y están referidos al año 2007. El peso salarial de la planta es respecto al valor medio del producto final de un 8%, todo el resto es aportación de proveedores y valor añadido en el precio (SKODA está en el 13%, igual que la central Volkswagen). Esa cifra demuestra que aunque moderemos el factor salario en SEAT su situación no variaría, a menos claro está que pasemos a la simple esclavitud. Como corolario añado la importancia de calcular que esos perceptores de salario son la base del consumo, serán quienes comprarán la producción y que en el marco de una crisis generalizada la expectativa de la exportación es muy limitada. De ahí el papel crucial del sector público como regulador del consumo generando inversión y gasto.




[1] Por no añadir cuestiones sobre el tiempo de trabajo, turnos, etc. que siempre van asociadas.
[2] http://www.revistalafactoria.eu/articulo.php?id=448
[3] Tal vez con la excepción de dinámicas perversas como fue la inflación pasada como referencia de actualización salarial y en cuanto el problema es de inflación de precios.

lunes, 16 de marzo de 2009

¿DE QUÉ VAN VESTIDOS LOS SECRETARIOS GENERALES DE CCOO Y UGT DE CATALUNYA?






Les adjunto para su disfrute estético y para un análisis más concreto y exhaustivo del que puede hacer un servidor, una fotografía reciente en la que aparecen los dos secretarios generales de CCOO y UGT de Catalunya. Me interesa la descripción de sus atuendos y su compostura, no por una cuestión de interés personal, sino, para con ello, averiguar su pensamiento y acción en esta época tan difícil. Recuerden lo que hacían romanos y cartagineses en los momentos delicados de su historia. Para acceder al núcleo de los acontecimientos era necesario hacerlo a través de ciertos vericuetos, que en aquel entonces podía ser el hígado de un pollo o el vuelo de unas palomas y hoy, porqué no, el fondo de armario de los señalados por los dioses. Eso ya es normal en ciertas profesiones actuales, generalmente vinculadas a la moda, la canción y la venta directa de bonos basura. Una de las preguntas fijas y consideradas principales en la mayoría de las entrevistas a esos seres aludidos es esa precisamente, que tienen en el armario ropero, de lo que deduzco que nos encontramos en las mismas que con las palomas. Y ciertamente una forma mucho más científica y comprobable que lo del hígado del pollo.


El asunto del atuendo de las personas no es cosa de escasa relevancia, a pesar de la a-moda actual que utilizan los adolescentes, con una manifiesta incomodidad por mantener separados y a la vista calzoncillos y pantalón y no romperse la crisma a la menor oportunidad de las que ofrece la ciudad. El atuendo refleja multitud de aspectos del individuo y no hace mucho era algo sobre el que cada uno debía tomar decisiones diarias que le abrían o cerraban puertas y conocimientos. Por otro lado unos secretarios generales de los sindicatos más representativos tampoco son cualquier individuo. Son personas públicas en el sentido más etimológicamente exacto de la palabra. Lo que hacen o dejan de hacer puede tener relieve en el devenir no solo de sus organizaciones, sino también del conjunto del país y de la ciudadanía. Por no citar sus necesidades de confrontación y acuerdo con sus habituales antagonistas natos, los patronos y sus organizaciones empresariales, mucho más cuidadosos (y con más posibles sin lugar a dudas). O la administración, lugar indeterminado en donde acaban y comienzan muchas de las pegas o soluciones de los asuntos que diariamente manejan esas dos personalidades. En todas esas ocasiones el atuendo, la compostura y las diversas habilidades y carácter personal son, para mí, importantes. Antes de seguir quiero hacer constar para descargo, si fuera necesario, de los actuales secretarios de CCOO y UGT que el atuendo de sus predecesores no fue, si la memoria no me traiciona, muy distinto del que usan los actuales. Tal vez se deba a una tradición o a un compromiso desconocido para los militantes que se pasa del saliente al entrante en la intimidad del último encuentro.


Lo que nos muestra la fotografía es enormemente relevante y por comprobaciones posteriores, exacto. Esa es la forma de vestir habitual de los dos secretarios, al margen claro está del hábito nocturno (que desconozco) y de la indumentaria para grandes ocasiones, que suele ser más variable y diversa que la habitual, aunque muy ocasional, por lo que podemos dejarla fuera de la estadística de uso.


¿Tiene importancia el atuendo y la compostura? Se preguntaran ustedes. Ciertamente tengo para mí que si. Aunque es justo reconocer que en un mundo con más cámaras fotográficas que ojos resulta excesivamente tenso estar siempre dispuesto y compuesto para el primer plano. A pesar de ello, los que acceden al rango de mandamás deben tener en cuenta que el mensaje no está solamente en lo que dicen, sino también en como lo dicen y ese es un como en que cabe todo. La imagen de quien se expresa es como la forma literaria de una novela o de la poesía, como decirlo es tan importante como lo que se dice. La cosa no es ninguna novedad y en otros territorios es cosa no solo sabida sino practicada y teorizada, a veces hasta la exageración, con lo cual la forma termina substituyendo el fondo. Los extremos, como en tantas cosas de la vida, terminan siendo lo mismo. A pesar de ello, insisto en que los secretarios generales de dos sindicatos como CCOO y UGT deberían atender a esos aspectos personales por que transcienden a su propia personalidad y conforman un cierto mensaje que puede reforzar o debilitar lo que intentan comunicar a través de las palabras, de las organizaciones y de las acciones.


Analizando la instantánea de marras, lo que vemos es realmente alarmante. Su actitud, con toda seguridad justificada por lo insípido de la circunstancia concreta, demuestra que estaban forzados a permanecer en donde los pusieron, aunque su deseo es evaporarse lo más pronto posible. Aunque ese posible hace ya mucho tiempo que paso y su resignación va substituyendo a su agitación. La ropa manifiesta una rapidez en vestirse que niega esa historia que me explicaban de niño: vísteme despacio que tengo prisa. La elección de colores y complementos no es tampoco afortunada, ni siquiera las pegatinas que luce el de CCOO logran animar el alma del espectador. No digamos de la calidad y estado de los tejanos de su vecino, responden a las exigencias que exige la práctica del bricolaje casero, viejos y con rastros de historia encima. Nada que opinar respecto al calzado, unas suelas de patear ocultan su verdadera calidad y modernidad, son pues un misterio y por ello tal vez lo mejor expresado. Otra cosa es el instrumental adyacente. La UGT se prepara, sin duda, para la travesía del desierto dado el envase acuoso que está dispuesto lateralmente y la especie de petate bajo la silla. En cambio, CCOO parece tener un frío profundo, de ahí los múltiples adminículos dispuestos en derredor del secretario por si las cosas se ponen bajo cero. También CCOO manifiesta su preocupación intelectual mediante el método de la bolsa o cartera adyacente, en donde es obvio que no va la fiambrera. El mensaje que lanzan los brazos y manos también es claro, UGT se defiende frente a la agresión extranjera, no sabemos si la protección está justificada por la existencia de un billetero en peligro. De todas maneras su actitud es claramente defensiva. No le va bien eso del bricolaje. Las manos de CCOO son cosa distinta, la expresión altamente femenina muestra calma y paciencia. Tal vez demasiada. Los dos, en cambio, coinciden en la expresión de las piernas. Ambos provocarán la caída de más de un descuidado.


En fin, si tienen algún desacuerdo con lo que digo, ahí tienen la imagen, explíquenla, explíquenla. Para terminar quiero decirles que lo que les ocurre realmente a ambos secretarios generales es que están contemplando el despliegue de la crisis. Todo se reduce a ello.



Lluis Casas asesor de imagen disponible, pidiendo disculpas a los caballeros de la foto.

miércoles, 11 de marzo de 2009

PERO ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?





Como la realidad es una inasequible e inagotable generadora de asuntos para comentar, me veo obligado a prepararles un paquete con unos cuantos de los más recientes de entre los que me han llamado la atención. Probablemente estarán de acuerdo conmigo que cada uno da para un artículo largo o para una tesis doctoral, pero, al juntarlos y reducirlos a lo más intrínseco, creo que conformo una propuesta distinta, humildemente parecida a esas espléndidas novelas, desgraciadamente ya en desuso, sobre el realismo mágico que induce una realidad perpleja.


Uno. Ya les expliqué, creo que la mar de bien y en su día, eso del precio de la basura financiera. Miren, si dudan de ello, lean lo que nos dice un premio Nobel en las páginas amarillas de El País de este domingo. El Sr. Krugman, que por cierto va a trasladarse a Parapanda en calidad de concejal emérito de finanzas, nos habla de ello en términos equivalentes a lo que este medio digital dijo. Lo curioso del caso es que los afectados, gobiernos e instituciones supra gubernamentales europeas, no lo hayan leído. O, al menos, no se han enterado. Vaya, que no están al caso y siguen con sus derivas de nacimiento favoreciendo a los responsables de una crisis mundial enorme y de multitud de prácticas que en algunos casos no están lejos de la simple estafa. Contrastado con ello, circula por la prensa una pena de dos años de cárcel por cualquier tontería comparada con lo anterior. Incluso las tonterías que el hambre provoca.

Dos. Noticias del gobierno. Los hoteles con licencia full no se derribarán. Un equipo gubernamental en colaboración con algunas brigadas autónomas y regimientos municipales buscan resquicios en la legislación para salvar la mala práctica turística, ambiental y urbanística. O, como dicen por ahí, que están simplemente al servicio del poder mal entendido y mal aplicado. Hoteles que invaden el espacio público, que se han construido sin licencia y sin respeto a la legalidad y a la honestidad seguirán vivos y coleando, es decir produciendo beneficios para algunos. Todo ello concuerda con el vacío casi absoluto con que el ejecutivo está tratando los asuntos ambientales. Sean los que sean. Lo mismo da la energía que el medio natural, el cambio climático que la contaminación. Cosa que podía anticiparse perfectamente con la desaparición del ministerio ad hoc en marzo pasado. Mientras tanto en otros territorios de la tierra, otros gobiernos poden acento y prácticas en esos temas. O es que vamos con adelanto respecto al horario previsto o simplemente no nos enteramos de nada. Al menos por lo que hace al gobierno.

Tres. La representante de la ONU que ha visitado nuestro país recientemente reprende al gobierno por la política de vivienda. Con un castellano majestuoso se preguntaba en que piensa el gobierno. Esa representante tiene más razón que una santa. La vivienda, como derecho básico, no puede depender de la oferta privada y de los precios de un mercado manipulado. Corresponde al gobierno el buen cuidado de ese asunto, de modo y manera que los súbditos, y en su caso, si los hubiera, los ciudadanos puedan acceder a ese bien de forma razonable y sin hipotecar sus vísceras. La reprimenda es la segunda que la ONU nos hace, sin que hasta ahora se haya constatado reacción práctica ninguna. Mientras tanto la especulación inmobiliaria se hunde, el valor de lo hipotecado se reduce y no aparece idea ninguna que permita aprovechar la circunstancia para tener política de vivienda con MAYUSCULAS. Será porque solo afecta a quien no puede hacer declaración de patrimonio. Digo yo.


Para que no me apunten con el dedo por fobias al ejecutivo, ahí van algunas cosas de carácter local y de transcendencia universal.


Cuatro. El Clínic. No ha sido ninguna sorpresa para los enterados la aparición en la prensa del asunto, puesto que hace años que se sabía. Uno de los hospitales de bandera de Barcelona ofrece a sus “clientes” y a sus empleados de relieve la doble posibilidad de ir al sector público o al privado, todo en el mismo lugar y a la vez, siempre que es posible. Unos como usuarios y otros como laborantes. La cosa parece un milagro y en cierto modo lo es. Incluso podrá pensarse en la cuadratura del círculo. No me extrañaría nada. El asunto es como sigue: Usted quiere/puede pagar su asistencia hospitalaria vaya a la derecha, no hay lista de espera, ni plazos largos en pruebas diagnósticas. Usted no puede o no quiere pagar, a la izquierda. Tendrá las listas que toque y el plazo que el caos universal determine. Detrás del mostrador probablemente encontrarán al mismo personal, tendrán el mismo quirófano, utilizarán el mismo escáner. Es el sistema dos en uno. El asunto no es gratis, no crean ustedes. El asunto sale a 12 millones de euros todo completo por la derecha. El Clínic recibe 8 por el esfuerzo realizado, quedan pues para repartir 4 millones del ala. La esquizofrenia asistencial no deja de ser rentable bien organizada. ¿Alguien dirá alguna cosa con sentido, o tomará cartas en el asunto? Una pregunta muy simple, que en catalán es parecida a ximple.


Cinco. Collserola está que arde. Como sabrán, Collserola es un enorme y espléndido pedazo de naturaleza codiciado por los de siempre, las inmobiliarias, los propietarios, etc. Además de un pedazo de naturaleza es un milagro. Un milagro efectivamente, puesto que a pesar de los pesares, de la historia de la especulación barcelonesa y metropolitana, sigue ahí para disfrute de todos y como recordatorio de un urbanismo que fue posible en unos tiempos francamente complicados. Pues bien, con gobiernos de izquierdas en ambos lados de la plaza mayor de Catalunya y con participación activa y, en general, positiva de los componentes verdes de la política, Collserola todavía no es parque natural. Ustedes me dirán que Collserola es un parque natural de tomo y lomo. Y tendrán razón en lo que a la realidad corresponde, pero no en cuanto a lo que la administración y la legalidad determinan. Collserola es un parque natural real y debe serlo administrativamente. Ello comportará un nivel de protección contra la depredación humana, especialmente la inmobiliaria y la de infraestructuras, de grado máximo y, por ende, también comportará el disfrute colectivo responsable del espacio preservado por los siglos de los siglos.


Ahí coloco otra pregunta simple: ¿por qué se resisten los gobiernos de izquierda a dar un paso ya planeado y acordado? ¿Por qué dejan en manos de la derecha la reivindicación de parque natural? Lo dicho, otra pregunta ximple.




Lluis Casas ha
ciendo la siesta.

martes, 10 de marzo de 2009

EL NEW DEAL DE OBAMA U OBAMA Y EL NEW DEAL






Muy a menudo, la realidad nos retrotrae a tiempos que creíamos pasados: hoy es especialmente claro el recuerdo de la gran crisis de 1929. Me permito un inciso: como Parapanda está festejando el próximo cumpleaños de don Francisco Ayala, recuerdo al lectorazgo que en ese mismo año de 1929 el joven Ayala publicaba su importante ensayo “Indagación del cinema”. Seguimos.


1929: una crisis financiera y de sobre producción que dio pábulo en Europa a la hegemonía fascista en muchos países y en Estados Unidos a un gran acuerdo por una sociedad distinta. El New Deal rooseveltiano, nuevo acuerdo social, diríamos en una traducción un tanto libre. El new deal fue una apuesta de gran trascendencia histórica en muchos aspectos tanto políticos, como sociales e incluso como experimento de un cierto keynesianismo al que le faltaba el paso por la práctica. El new deal representó la aparición de la acción benefactora del estado en la economía y en las prestaciones sociales. El presidente Obama se apoya en esos recuerdos que están grabados con hierro en la memoria de su pueblo para proponer ahora la acción que insinuó en el larguísimo periodo electoral, we can, juntos podemos. Se refiere, claro está, a un cambio profundo de la sociedad estadounidense.


Hasta aquí una nota escueta periodística que no dice mucho ni del trágico período que la crisis del 29 ayudó a impulsar, ni de lo que hoy toca plantearse.


Creo útil comentar brevemente eso tan pasado, y sin embargo tan de actualidad, de la crisis del 29. Debo advertirles que sus recuerdos familiares están a buen seguro faltos de referencia directa. El motivo fue rotundo, la España de la época era una economía y una sociedad alejada de las corrientes económicas mundiales, que se movía al ritmo de su agricultura, en función del buen tiempo y con ello de las buenas cosechas. España no estaba vinculada a los patrones monetarios de la época, ni suficientemente enlazada a las corrientes internacionales del comercio y el capital. Por ello quedó a salvo de la intensidad de la crisis. Aunque hay que remarcar que España no era una sociedad boyante, ni equilibrada, pues era pobre de solemnidad y estaba sojuzgada por un régimen real lleno de
grandes latifundios, corrupción, indignidad política y social e intromisión clerical.


La crisis del 29 surgió, como la de ahora, por motivaciones financieras (el enlace necesario entre producción, comercio y consumo) y se trasladó a gran velocidad al consumo y la producción que cayeron estrepitosamente. El paro fue en aumento y llenó en poco tiempo las calles de las ciudades y las carreteras de trabajadores y campesinos en busca de trabajo y de sustento. Un drama que ha permanecido en las retinas de los que hemos visto el cine en blanco y negro a través de espléndidos films de la época, como el gran John Ford que dejó algunos planos inolvidables. El complemento imaginario lo pusieron algunos suicidios de relieve, financieros venidos a menos atrapados por inversiones especulativas y apalancadas que convirtieron Wall Street en una opera trágica.


La crisis apareció de forma similar a la actual y por motivos relativamente coincidentes y del mismo modo surgió también en los EEUU y se trasladó a Europa. Aunque hay que añadir que en Europa, la pasada guerra de 1914-19 había puesto las bases explosivas para su contaminación americana. Los acuerdos de Versalles obligando a Alemania y a sus socios guerreros perdedores a retornar los capitales que presuntamente costó la guerra, disparó el caos social y ayudó a la conexión con la crisis transatlántica.


Los gobiernos de entonces y el pensamiento político, económico y social que los sustentaba no estaban a la altura del problema. Su mentalidad liberal los alejaba de los instrumentos económicos basados en el gasto público. De hecho quedaron paralizados durante largos años, sin política concreta más allá de utilizar la policía contra un movimiento obrero en busca de trabajo. La sociedad quedó rota. Una situación ideológica no muy distinta a la situación previa a la crisis de ahora mismo. Gobiernos que se encuentran con la crisis del 2008 enlazan con la teoría que el mal está en el gobierno, que corresponde por ley divina al sector privado toda acción inversora o social. El estado debe permanecer pasivo. Tal cual estaba el asunto en 1929.


Obama se refiere a esas semejanzas cuando cita el new deal, el acuerdo social que permitió a trancas y barrancas la recuperación económica, el crecimiento, el reparto del pastel y la nueva cohesión social. Ese new deal creó una sociedad nueva que pudo enfrentar la segunda guerra mundial y la hegemonía estadounidense en el planeta. Los instrumentos históricos están, como la crisis, fotografiados en blanco y negro: inversión pública en infraestructuras, aliento al empleo agrícola, impulso público a las inversiones, reforma fiscal y otros muchos. El desaparecido John Galbraith hizo sus pinitos profesionales en ese contexto (en el sector agrícola público, si no recuerdo mal) y nos legó libros y comentarios que con su precisión habitual nos relatan esa dura época.


El we can obamiano recupera esa música y debe ponerle la letra que hoy corresponde. Los gobiernos reaganianos y 12 años de la familia Bush (a pesar del demócrata Clinton) han dañado profundamente algunas de las bases de la democracia americana. La confianza en el futuro y la expectativa que año a año todo el mundo dispuesto a trabajar mejora son las más afectadas por una realidad que las niega. De hecho lo que promete Obama no es distinto a la idea que con el duro trabajo (debe existir esa posibilidad) todos pueden vivir razonablemente bien y garantizar su futuro y el de sus hijos. Cosa que hoy por hoy está a mucha distancia de ser realidad. La sanidad será con toda probabilidad la piedra de toque en la que se plasmará el éxito de la apuesta, pero los cambios en la política energética, en el medio ambienta, en la reforma financiera irán a la par. Lo realmente remarcable es que todo lo que se haga disponga de ese paraguas protector que otorga tener una teoría y una meta social: we can, representa eso, la voluntad de lograr juntos una nueva sociedad.



Lluis Casas desde Washington