martes, 12 de abril de 2011

LOS INTERESES DEL BUSINESS EN LA SANIDAD






Nada tan fácil como adherirse a lo dicho por el maestro respecto a los recortes sanitarios en SANIDAD: Recortes esperpénticos. Nada más difícil que articular que una respuesta social y política coordinada y consistente frente al conjunto de circunstancias y adversarios que impulsan no unos recortes, sino cosas mucho más definitivas.


La reacción de una parte importante de los profesionales de la medicina es un buen signo, porque los médicos directamente encabezan las críticas y las advertencias al gobierno de CIU y no es un estamento predispuesto en contra de las ideologías gubernamentales actuales precisamente.


Eso dice mucho y bien, primero de ellos como corporación profesional y también dice mucho sobre lo que plantea realmente el gobierno.


Los sanitarios no están dispuestos a gestionar la salud solo con el estetoscopio y en colas convenidas previamente dos años antes.


La calidad asistencial, los resultados sobre la salud, especialmente de los sectores claramente obligados a su uso, el riesgo frente a diagnósticos tecnológicamente incompletos o tardíos o, incluso, a las intervenciones con retrasos insoportables, van a crear una tensión profesional enorme, pero también social en los centros de salud de cualquier tipo. Los sanitarios, como otros profesionales susceptibles de ser recortados, terminarán enfrentándose con una población nerviosa que no comprende que quien le está atendiendo no es el sujeto que le ha retrasado la visita ochocientos meses.


La salud, el sistema sanitario catalán, con todos los contras que ustedes quieran, ha alcanzado hasta hace muy poco una excelencia que, sin ninguna vergüenza, podríamos calificarla de mundial. Es o era un muy buen sistema sanitario, con unos costes que, en contra de lo que dice el mandamás, no eran excesivos comparativamente a otras zonas del país o de Europa.


En sanidad gastábamos por persona menos que algunas comunidades españolas, por decirlo claro. Por ello, el recorte es una verdadera amenaza de futuro inmediato para todos, paciente (que término más adecuado hoy en día) y profesional sanitario. Como tantas veces les he dicho, a parte de una crisis con culpables evidentes e identificados que no están pagando por ella, el déficit público responde a un sistema fiscal manipulado para que el rico no pague, para que las rentas del trabajo sean el eje de la financiación, a través del IRPF y del consumo vía IVA. Como las recetas que están empleando solo hacen que reducir el consumo y por ello aumentar el paro, los ingresos fiscales de los trabajadores también se resienten. Alguien aplica la solución de 1929. Más que una solución fue el hundimiento del Titanic.


Nada más fácil de pensar que no hay nada que hacer y por lo tanto, los que puedan que procedan a gastarse unos cuartos mensuales en una mutua. Primero, a eso se accede desde una cierta comodidad financiera, también desde una edad límite, los ancianos no son aceptados y con una salud aceptable, prueben a contratar una póliza teniendo diabetes.


El resultado de todo ello es la ruptura de un sistema excelente para generar dos o tres subsistemas de salud según la renta familiar, todo muy cristiano y caritativo como ven. Uno, principalmente para el ciudadano acomodado en el ámbito privado más excelente, otro para el ciudadano que no puede hacer otra cosa frente a las dificultades de salud que contratar una mutua, pase lo que pase, y sea el servicio como sea y finalmente el sector público que recogerá al resto. Como antaño se hacia, el sistema público era para los pobres. A la americana sin Obama.


El mundo de la sanidad privada ya hace unos pocos años que ha estado preparándose para esta ocasión, grandes multinacionales de la sanidad han ido situándose en el mercado para estar preparadas para el gran cambio. No lo tienen mal, puesto que el conseller de sanidad proviene directamente de ellos. Todas las camas que cierra el sector público las abrirá el privado, pasando, eso si, por caja y créanme no es una caja precisamente accesible.


Desde el mundo parlamentario poco podrá hacerse a menos que el PSC clarifique su posición general respecto a su trato con CIU. De todas maneras CIU i PP pueden llevar a cabo la contrarreforma sanitaria y las que hagan falta al menos en el Parlament. Otra cosa, es en la calle, en los centros de trabajo, etc. Y ahí está el peligro de la moral del perdedor: nada es más fácil que no hacer nada y culpar en abstracto a los políticos, a la política y a los médicos.


De momento, el honorable editor solo ha hablado de la sanidad, si nos situamos en la educación podríamos afirmar casi lo mismo, con una importante diferencia. En el caso de la educación jugamos con el futuro, la formación de niños y jóvenes que obtienen ya un fracaso escolar que merece cambios profundos en el sistema, pero cambios a favor de la mejoría de los resultados. Ahora nos proponen que aumente el fracaso y además pasen frío en las aulas.



Otro día les contaré cosas sobre el ahorro en la administración de la Generalitat. Otro asunto que baja muy turbio.



Lluis Casas, dispuesto a todo. Podríamos llamar a la Legión Extranjera.




sábado, 2 de abril de 2011

EL PESO DEL BALANCE






Lo que les quiero contar es más, mucho más viejo que el abuelo Matusalén, y no por ello los humanos debemos sentirnos ni reconfortados, ni orgullosos. Muy al contrario. Ya desde el descubrimiento de que unos pueden poseer más que otros, las cosas se torcieron y se habilitaron religiones, ideologías, notarios, abogados y la policía judicial para proveer de razones y argumentos a los que más tenían y en su caso capacidad de reacción. Después llegó un monje italiano que dio forma material al balance. Mucho después llegó para reforzar e incluso substituir parte de esos instrumentos de dominación (con relativos aspectos de organización roussonianos) los media, que no son más que un nuevo tipo de religión por cable. Con un éxito atroz y creciente como vemos, y una desvergüenza implacable. Para que no me digan que soy un propagandista puramente demagógico, excluiré todos aquellos profesionales de esos campos que han cumplido con el deber humano que les ha correspondido. Por cierto, muchos de ellos se dejaron cosas muy importantes por el camino por hacerlo. Incluso hoy en día lo advertimos citando un ejemplo que los media no consiguen esconder, el juez Garzón, y pondríamos en la lista más de un periodista también.




A lo que iba, si les cito el peso del balance lo hago como expresión sintética de lo que ha llegado a ser lo absoluto frente a todo lo demás, que es simplemente muy relativo en el mejor de los casos. Las cuentas del balance, expresadas en beneficios brutos, en porcentajes diversos y de forma comparativamente temporal son el único medidor completo de la vida global actual. La catástrofe de Japón lo demuestra fehacientemente a poco que rasquemos la realidad y leamos entre líneas o nos fijemos en las notas, discretas, a pie de página. No cito el asunto petrolero y libio por exceso de vergüenza, ni por descontado esos balances producto de la especulación alimentaria o farmacológica. Como ya se habrán fijado anteriormente los lectores, este su Lluis Casas, no es, en absoluto, un ferviente creyente en las bondades de la energía nuclear por fisión (la fusión ya se verá, si se ve), tampoco es, ese Lluis que les da la tabarra, persona que piense que hay que cerrar hoy e inmediatamente todas las centrales nucleares existentes (excepto claro está aquellas cuyos riesgos sean ya conmensurables y fehacientes). Sentados estos principios de equilibrio mental y político, les diré que acabaremos mal. No porque cuando escribo esto no conozcamos todavía si las centrales japonesas afectadas van a descender a los infiernos terrenales o no, Lo digo porque el peso del balance hará que ni con esas circunstancias podamos poner un cierto orden, un poco de garantía y una ligera inteligencia al uso, consumo y producción de la energía. En la piel de toro, si se me permite la expresión después de aquella prohibición, y más allá, hacia oriente y occidente.




El peso del balance hará que los costes se reduzcan al mínimo posible y que las reformas, las que fueran, se apliquen nada, poco o lo más imprescindible. Los beneficios empresariales y ahora las retribuciones de los ejecutivos y de los consejos de administración, en definitiva el peso del balance, que aporta generosas y, a veces, onerosas cifras a los citados (todo ello medido a veces con métodos un tanto sorprendentes) se han impuesto de tal manera en el sistema de dirección política, económica y social de nuestro mundo que la más pura irracionalidad campa por sus respetos, con la cabeza alta y el orgullo intacto. Y eso no solo en la empresa propiamente dicha, sino a un nivel tan general que afecta hasta a los piononos. Se valora lo que vales por cuanto se incrementan los beneficios, o sus expectativas (elemento con cuya definición precisa no me atrevo) y con ellas las cotizaciones en bolsa o en esos derivados modernos que generan tufos indudables. Todo ello ha ido sucediendo con la pérdida de muchas y variadas cosas enormemente valoradas y que se han quedado por el camino. Un hospital debe generar beneficios, así como una mutua (cosa que habría que discutir extensamente), pero pongamos que sea así. Ese resultado puede ser 1, 100 o 100.000. Hoy solo puede ser 100.000 a menos que podamos llegar a 1.000.000 y todo lo que entorpezca la llegada a esa meta es inadmisible y desaparece su verdadera importancia perdida en la inmensidad del balance.




Me parece obvio que una empresa busque beneficios y que si puede mejorarlos lo haga, pero esa aceptación tan realista no significa que en aras de esa magnificación de ganancias todo lo demás de vaya a hacer puñetas. La calidad, el servicio, el trato con los clientes, la seguridad, la responsabilidad, los precios adecuados, los trabajadores, el ordenamiento ambiental, el laboral, es decir, todo aquello que nos hace humanos tiene a mi parecer más importancia que los beneficios en si mismos, siempre que los haya y exista la posibilidad de generarlos (sino no habría empresa). El ejemplo puede extenderse al sector de los bienes públicos que no se gobiernan con la férrea exigencia del beneficio, pero si puede ocurrir que la otra cara de la moneda, la reducción de costes a cualquier precio, termine en lo mismo. Hoy lo vemos en España y, especialmente, en Catalunya. Pregunten a una mutua privada por una póliza de seguro si tienen más de 50 años, pregunten a los servicios sanitarios de esa mutua que hacer con su cáncer linfático. La respuesta será en muchas ocasiones lo más parecido a un chiste cruel. Todo por motivos basados en el peso del balance y por el escaso peso de la que vale realmente. No es solo la sanidad u otros muchos servicios sociales que se gestionan bajo la presión del balance o de la reducción de coste. Lo es y mucho más el mundo financiero, como vemos día a día, el mundo de los servicios básicos como el teléfono, la energía y casi todos los otros. Y con ello vamos, al mundo, o más bien, al submundo de la energía. Lugar especialmente adecuado para que el peso del balance se mida con gravedad 100 y no 9,8. Estos desgraciados días japoneses han caído en un momento propicio a la reflexión. Estábamos (o tal vez continuemos estando) frente a una ofensiva del sector productor de la energía de procedencia nuclear potentísima.




En un corto período se decide o no el alargamiento de la vida útil de muchas de las centrales existentes, la creación de otras nuevas y en el fondo la instalación en el pensamiento general a golpe de martillo que la energía nuclear es la única que nos permitirá vivir malgastando vatios como ahora y que eso de la energía renovable es una cosa de ilusionistas de barrio. Se insiste en que los riesgos de las centrales son exageraciones de desviados mentales, en la creencia mística en la capacidad técnica que obnubila la mente de muchos. Pero detrás, señores, hay poco de eso: hay, eso si, negocio por miles de millones de la moneda que quieran, añadan o no los ceros que deseen. Y es un negocio que garantiza miles de años de permanencia por causa de los residuos generados. No tanto por el estoc de material nuclear disponible en la Tierra (esa es otra). Si nos centramos en lo acaecido en Japón hay múltiples cosas que aprender: 1. En estos casos nunca se dice la verdad. 2. Las empresas privadas afectadas mienten siempre. 3. La tecnología siempre tiene fallos, directos o por efectos colaterales. Con los riesgos inmensos de lo nuclear, esos fallos impresionan. 4. Las previsiones respecto a los fenómenos naturales nunca son seguras. 5. En general, las empresas productoras evitan hacer lo que los comités de vigilancia les exigen o proponen. 6. En Japón un tribunal llegó a obligar a una parada de una central dado el poco caso que hacían a esas recomendaciones que hacían referencia precisamente a la previsión de movimientos sísmicos. 7. La vinculación entre intereses empresariales e instituciones nacionales o internacionales de regulación nuclear hace aguas y no es una broma de mal gusto. La cosa es una especie de repetición de lo que ocurre con el mundo financiero, con esas entidades privadas que califican como les viene por los cojo… la calidad económica de un país y lo obligan a pagar extras por su opinión. Opinión tantas veces infundada y tan a menudo generadora de beneficios espectaculares que uno, paranoico perdido, piensa que más que calificadoras son estafadoras. El problema es parecido, quien regula, supervisa, autoriza o cierra debe tener una honradez a prueba de bomba y eso ocurre pocas veces, simplemente porque la circulación de profesionales es libre y como demuestra el govern de Catalunya uno puede dirigir la patronal privada de hospitales para después dirigir la pública, sabiendo que a su final volverá al comienzo. ¿me entienden, no? 8. Cuando ocurren las desgracias no se les ve el pelo a los propietarios o grandes gestores de las empresas implicadas. ¿alguien ha visto al Sr. Tepco, o en su momento al Sr. Three Miles island o al señor Ascó, tan cercano (incluyo al Sr. Chernobil también)? Los que aparecen llevan mono de trabajo o máscaras antirradiación. Los primeros dan la cara, los segundos la vida. Pero los ejecutivos nunca dan nada. De nuevo la crisis financiera nos lo demuestra. Hoy en Japón, es el gobierno, los servicios públicos y los técnicos de base quienes se la juegan. 9. Los costes irán a parar al sector público, y nunca se integraran el balance final real del coste de la energía nuclear. Aplican el principio de la separación de costes y de la acumulación donde les conviene de los beneficios. 10.




En el colmo del pensamiento retorcido, alguien nos dice, no es hora de tomar medidas en caliente (bonita y expresiva frase de reactor), hay que hacerlo en frío, cuando ya nadie se acuerde de nada. Suena bien y clarito. 11. Las desgracias naturales, que arrastran a las desgracias tecnológicas tienen un don de la oportunidad, como ha comprobado en Sr. Zapatero que amplió la vida útil de Cofrentes el día antes de la catástrofe japonesa. 12. Pero no se lo pierdan, por que ahora se harán exhaustivos controles para evitar que se repita lo que ya ha ocurrido. Como si después del agua caída no esperáramos que se haga al más puro estilo del Banco de España con bancos y cajas.




Lluis Casas alumbrado con una vela.




BLOC DE NOTAS






Como sabrán ustedes, los periodistas y otros escribidores circulan por la vida con cuadernillos y lapiceros para anotar lo que la realidad circundante les ofrece. Tal como si fotografiaran momentos concretos de realidad para buscar la instantánea que luego se transformará en artículo, capítulo o libro. Yo no poseo tal habilidad, ni la perseverancia necesaria para mantener en activo esa mini estructura técnica. Podría, llegado el caso, utilizar una grabadora, que exige menos esfuerzo, pero a cambio ofrece riesgos callejeros sin cuento.




¿Qué piensan ustedes de los individuos que van por la calle o en el metro hablando solos? Por lo tanto, todo lo fío a la inspiración, la lectura o la visión de aquello que me impresiona o cabrea y por ello se me grava en alguna de las pocas neuronas disponibles y efectivas de que aún dispongo. Reúno, pues, algunos de esos detalles que habría de haber anotado o grabado en su momento y que no hice, pero les aseguro que mentir no mentiré, aunque si me exigen mucho, algún adorno si que reconoceré.




Uno, viernes 25 a las 18, 30. La crisis financiera e inmobiliaria del 2008 nunca ha estado tratada periodísticamente de modo adecuado y verdadero. Existen, eso si algunos libros y comentarios parciales, de los que este blog es fiel y adecuado reflejo. Pues bien, ahora tienen la oportunidad de ponerse al día con ello. En un cine barcelonés (dudo que en ningún otro catalán) tenemos el mejor reportaje posible sobre ello, con Oscar de Hollywood incluido. Se trata de “Inside Job”, de un reportajista no conocido por aquí, pero que ha hecho un trabajo más que espléndido. El film se centra en la crisis americana, la provocadora de la debacle mundial que vivimos, con alguna sorprendente salida europea, a Islandia por ejemplo. Aparecen los personajes clave, unos en entrevistas sin desperdicio y otros en grabaciones por causa de su negativa a responder a la verdad. Aparecen los expertos, los 100 economistas en versión americana, floreciendo entre sus múltiples mentiras, mostrando mal que les pese la financiación que obtienen con artículos conferencias, etc. que favorecieron y continúan haciéndolo a los gángsteres de Wall Street. Incluso las universidades de economía nos presentan su cara dura y oculta. Su sistema de financiación en base a la especulación financiera y a la eliminación de cualquier voz alternativa. El film dura dos horas y termina enseguida, tal es el enganche con el público, que al terminar aplaude la obra como hacía años que no pasaba en nuestras tierras. Ves el film como si vieras aquella “Chicago, años veinte”, pero con personajes de mayor dureza y desfachatez. Además el contrabando se hace directamente con miles de millones de dólares y sin necesidad de camionetas. No se la pierdan, por que no durará mucho. La cita es en el Renoir Floridablanca de Barcelona.




Dos, Viernes 25, pero antes. Se debate en informe del CAREC, Consell Assessor per a la Reactivació Econòmica i el Creixement. Como habrán tenido acceso a los periódicos y a la TV (no se fíen de lo dicho por si acaso), me abstendré de comentarios al detall. El President, Sir Artur Mas, encarga a un grupo de personas un informe-propuesta para encarar la crisis mediante un gran pacto de estado. Ninguno de los adjudicatarios tiene responsabilidades políticas. El grupo es un tanto peculiar, tal es así que reproduzco un cuadrillo para que me entiendan:




Catedráticos y profesores.....5

Consultores empresariales...2

Entidades empresariales…...2

Empresas..............................4

Entidades financieras............2

Otros.....................................4




Total 19 En el apartado otros hay colegios profesionales, escuelas de negocios y cosas por el estilo. No creo que hayan visto comentada esta pequeña lista en ningún medio, tan fácil de hacer por otro lado y tan substanciosa por otro. Pero así es nuestra prensa. Y si le añaden los nombres propios y los cargos que ostentan en las entidades a las que están adscritos verán conmigo que el asunto prometía poco, más bien nada, si a los objetivos nos atenemos. President: - Salvador Alemany Mas President d’Abertis i del Cercle d’Economia Secretari: - Joaquim Triadú i Vila-Abadal Soci-Director del Departament de Dret Públic i Urbanístic de Price Waterhouse Coopers Miembros: - Oriol Amat Salas Catedràtic d’economia financera i comptabilitat UPF - Germà Bel Queralt Catedràtic d’economia aplicada UB - Eugènia Bieto Caubet Directora General d’ESADE - Joan B. Casas Onteniente Degà del Col·legi d’Economistes de Catalunya - Marta Espasa Queralt Professora titular d’Hisenda Pública UB - Jordi Galí Garreta Director del CREI i catedràtic d’economia UPF - Alicia Granados Navarrete Presidenta del Consell Social de la UAB - Jordi Gual Solé Economista en Cap de “la Caixa” i professor de l’IESE - Guillem López Casasnovas Catedràtic d’economia UPF - Joan Majó Cruzate President del Cercle del Coneixement - César Molins Bartra Director General d’AMES S.A. - Heribert Padrol Munté Soci responsable de l’Àrea Fiscal a Gómez-Acebo & Pombo - Joan Prat Rubí Secretari General de l’Associació d’Empreses Elèctriques - Carles Tusquets i Trias de Bes President del Grup Banco Mediolanum - Xavier Vives Torrents Director Acadèmic del Centre Sector Públic-Sector Privat d’IESE Equip de coordinació: - Toni Brunet Mauri Director Corporatiu d’Estudis i Comunicació d’Abertis - Joan Ramon Rovira Homs Cap del Gabinet d’Estudis Econòmics de la Cambra de Comerç de Barcelona. Como comprobaran, mi comentario inicial es fiable, aparte de dos o tres nombres que aportan un circunstancial equilibrio, ahí están dos o tres de los poderes que gobiernan Catalunya desde fuera del Parlament. Cierto es que no esta La Vanguardia, ni el mandamás de La Caixa, aunque esta está bien representada al máximo nivel. Los inocentes como yo no entendemos la falta de cerebros, como mínimo, tan bien dotados como los que hay en la lista, aunque, eso si, con ciertas desviaciones sociales, ideológicas y de independencia personal que hubieran hecho mucho por convertir el Consell en algo útil, pero claro menos sesgado.




Les recuerdo que fue el President quien nombró a los miembros del Consell y quien organizó el cotarro del viernes pasado. De hecho, la patronal saltaba de alegría con el informe, la banca suspiraba aliviada, pues no existía en el documento, el mundo inmobiliario veía con entusiasmo que casi no se hablaba de el. En fin, no hace falta seguir. Tan es así, que el mismo President prescindió del informe para el Viernes y encargó un mini resumen menos conflictivo que terminó, como sabrán ustedes en casi nada. Creo, sinceramente, que nuestro reciente President ha dado su verdadera talla en este asunto y se ha visto que es muy distinto tener un timón en el despacho que tenerlo en el barco y utilizarlo. Si ustedes están interesados en el documento original, nada más fácil, lo piden y serán complacidos. Dejo así el bloc de notas, para que comprueben y contrasten lo que se dice en Inside Job (por cierto con la voz narradora de Matt Damon) y lo que afirma el Consell. Cada día se aprende algo.





Lluis Casas, instalado permanentemente en el Renoir Floridablanca



jueves, 17 de marzo de 2011

MI PADRE Y EL MEMORAL DEMOCRÁTICO






Tras leer RICARDO MARTINEZ MARIN Y EL MEMORIAL DEMOCRATICO he pensado añadir mi testimonio personal. Helo aquí.


Así son las cosas. Mi padre murió en noviembre del 2007 (hace poco más de tres años) en una trinchera de la guerra civil, probablemente en Almería. La cosa fue así por que ingresado con 89 años en el Hospital del Mar, ya en su última fase expresiva, aunque ensoñadora por la medicación, se creyó allí, en la trinchera republicana peleando con insultos en castellano (el era valenciano de lengua) con los de enfrente. Las frases no las repetiré, son solo mías. Nunca antes el asunto de la guerra había salido a relucir, excepción hecha de la herida de metralla que no podía disimular cuando íbamos a la playa. Aparte de eso, nada más, silencio absoluto hasta el final. Ni siquiera mi madre, que si sabía, nada dijo nunca.Probablemente, si esta democracia tan peculiar hubiera creado e impulsado el Memorial en su momento, la dura historia de la guerra podría haber aflorado con normalidad en la mente de mi padre y posiblemente su ultimo recuerdo vital hubiera podido ser otro muy distinto. Tal vez sus nietos, o sus novias, por un decir. No una trinchera de mierda.




Todo eso, para nuestros apreciados cristiano-demócratas y catalanistas de Pro no sirve ni tan siquiera como reflexión educada y respetuosa con los que de una manera u otra han sufrido guerra, dictadura y mal trato continuo. Y pongo juntas a todas las victimas, como lo ha hecho el memorial siempre. Sin distinción de asesino o torturador. Ellos, como ya dije hace poco aquí mismo, hubieran dejado a Cristo en la cueva con disimulo y silencio. Para que no se supiera nada

EL PUTIFERIO DE MAS-COLELL Y EL GOBIERNO CATALÁN




Llegó a mis manos hace poco más de una semana el documento del actual Govern de la Generalitat de Catalunya en el que plantea a nivel parlamentario su estrategia económica frente a la crisis. Ciertos problemas convivenciales conmigo mismo, surgidos de un extraño mundo administrativo en el cual el cambio político se transforma en funcionarios mutantes de oficio y a veces de beneficio, ha retrasado el conveniente y necesario comentario al respecto, puesto que tenia la cabeza atiborrada de trienios, complementos y definiciones de puestos de trabajo.



Pero, por si acaso mis problemas resultan insolubles y finalmente me encierran en las nuevas residencias para trabajadores públicos innecesarios, le he hecho llegar al gran líder una copia de lo propuesto por el govern a beneficio de los ángeles, querubines y el resto de figuras etéreas (creo que son seis en total en dos categorías), únicas en este universo capacitados para creerse todo lo que el documento dice y todo lo que se calla.


Como comentario blogista no me atrevo a darles la tabarra con diez paginas de citas y contracitas. Si tanto les interesa el asunto puede resolverse con medios simples basados en tecnología Internet. No es que les aconseje su lectura como artículo literario o como relajante muscular para el bien dormir, solo lo apunto para aquellos cuya curiosidad es insaciable e infinita su necesidad patológica de cabreo.


En fin, como tiempo habrá, eso espero, para alargar y extender el conocimiento de ese monumento al pensamiento y la política económica puesto que el Govern ha decidido no concretar las victimas hasta después de las elecciones locales, de momento les diré lo más importante:



1. El autor, al menos autor intelectual, un conocido y muy eminente
economista y matemático, utiliza, como tantos otros literatos, el método abstracto. Es decir no acaba de decir lo que quiere decir. Si propone recortes en el gasto, se abstiene de anunciarlos con detalle suficiente para saber de qué está hablando. Si cita deudas o déficits lo hace con el arte del birlibirloque, con lo que consigue despistar al mismo Sherlock Colmes, famoso por su lupa.



2. Su capacidad matemática queda en dudoso lugar. Auque sabemos que en realidad no es así. Cifras, lo que se dice cifras, aparecen más como una especie de telón de fondo para confundir al espectador –y al mismísimo Holmes-- que como objetivos racionales, producto de modelos y del conocimiento profundo de la economía catalana.



3. Tal vez por la edad del redactor, o simplemente, por culpa de la fotocopia, el documento casi no dice nada, pero nada de nada de los ingresos. Si hacemos excepción de ciertas cantidades en débito con/de Madrid y ciertos patrimonios nosocomiales que lucirían mejor en el balance de nuestra autonomía que en el de la Seguridad Social, poco más aparece en el documento.



4. Parece ser que el eminente proponente no sabe nada de fiscalidad, ni, claro, de justicia fiscal, o de simple redistribución de la renta. Y, por no saber, no sabe que su entorno quiere que sus ancestros mueran sin tener que pagar el impuesto de sucesiones (la cifra ronda únicamente las 600 personas más orondas en patrimonio de Catalunya). Puede ser que sea simple vergüenza torera esa arriesgada ignorancia.



5. Tampoco hay nada sobre el impuesto de sociedades, del IRPF, etc. Simplemente alude a que mantendrá los cambios que el gobierno de izquierdas introdujo para elevar ligeramente lo que pagan los ricos. Algo es algo, dirán los optimistas.



6. El resultado es simplemente un documento que exige un nuevo esfuerzo a los sectores del trabajo o de la jubilación o del paro a base de reducir un nivel, más bien medio, de los sistemas de servicios públicos y de bienestar social que poseemos. Parece ser que las dos victimas propiciatorias serán educación (todo un lujo recortar la educación) y sanidad, ésta en beneficio de ese sector tan necesitado de negocio como las mutuas y los hospitales privados. Quien use el sistema público deberá proveerse de un plan quinquenal de gripes, lumbalgias y otras dolencias primarias para concertar cita con dos años de anticipación.



Como comentario final en este caso, les diré que la sabiduría con que debe adornarse todo documento parlamentario ha desaparecido. Existen, eso si, afirmaciones categóricas sin el valor de la prueba o, al menos, la comprobación. Se habla de déficit como concepto pecaminoso, pero Catalunya luce un déficit más bien modesto en relación a la inmensa mayoría del universo. Se habla de la deuda pública en los mismos términos. Supongo que ese 36% de deuda sobre el PIB que tiene nuestra economía les parecerá menor que el 200% del Japón, o del más del 100% de otros muchos. Puestos a comparar, Catalunya está en términos de deuda y déficit público mucho mejor que la inmensa mayoría de los landers alemanes. Por ello a qué viene esa especie de condena bíblica solo para consumo catalán. Simplemente porque la oligarquía al mando no quiere compensar gasto público imprescindible para el bienestar de la mayoría y para impulsar la economía y la ocupación porque esos dineros deberían venir de los altos ingresos, de las SICAV, refugio de piratas, del patrimonio, de los altos ingresos de algunas empresas que utilizan el oligopolio como eje de caja, etc.



Si se han fijado bien, incluso nos anuncian despidos masivos de trabajadores públicos, aunque los ratios catalanes son los más bajos de España y del mundo entero. Podríamos decir que el eslogan es: generaremos paro para crear ocupación. Cosa que podría hacer gracia dicha por el gran Groucho, pero no por el consejero de Economía.



En fin, les dejo distraídos con lo dicho y hasta más ver.



Lluis Casas solo, muy solo



martes, 8 de marzo de 2011

LOS CIEN ECONOMISTAS Y LOLA FLORES





De todo hay en la viña del señor, afirmación que hay que matizar hoy en día a causa de que al margen de si hay o no hay, los intermediarios entre el señor y los súbditos, es decir, los media, pueden hacer que no se vea lo que hay y que reluzca lo que falta.



Eso viene a propósito de esos magnánimos 100 economistas (vaya nombre absurdo) que andan metiendo la pata y probablemente la mano, desde que el neoliberalismo vio la oportunidad de ganar una guerra perdida (la crisis financiera e inmobiliaria) con el apoyo imprevisible de la desazucarada socialdemocracia y otros oportunistas al quite en este rincón planetario. Hablo de organizaciones y especialmente de los dirigentes, nada que ver con simpatizantes, sufragantes y poseedores de carné.


Recuerden las palabras provinentes de la derecha europea que afirmaban no hace más que unos meses que el capitalismo debía reformarse en profundidad y que el sistema financiero era una especie de gran algarabía de gángsteres –lo sabían por propia experiencia-- dispuestos a todo, siempre a cambio de cientos de millones.


Nuestro ilustre capataz de Parapanda acierta cabalmente en su último comentario sobre esa centuria:
ESA COFRADÍA PENDENCIERA DE LOS CIEN ECONOMISTAS. Si seguimos los curricula de la mayoría de esos 100 encontraremos abundantes ejemplos de servidores de su señor, tal vez no al estilo de Giddens o del ilustrísimo director de la London School Economics, porque todavía hay clases, pero por ahí va el tomate. Eso ocurre muy a menudo no solo con agrupaciones al mando de su centurión, sino con entidades que esconden discretamente vinculaciones con la banca o con la energía nuclear o con el petróleo y dan lecciones sobre lo razonable que es consumir átomos o pagar comisiones por pasar por caja.


Los media que reproducen fielmente comunicados y órdenes, no matizan los orígenes y los hipotéticos intereses que pueda haber detrás de las ideas que causan beneficios a unos y enormes costos a otros. Y, utilizando el sistema goebbeliano de la insistencia, convierten lo que, como mucho, podría ser una opinión en una verdad como un templo. La multitud de medidas, que al calor de esa estrategia de dominio mediático que ejerce la derecha, son más que abundantes y de enorme importancia muchas de ellas. No las citaré todas, simplemente no caben en los bits de mi ordenador, pero insistiré en una:


El problema español, como el portugués, el irlandés, el griego y otros varios no es el déficit público, nunca lo ha sido en los últimos años: es la deuda privada acumulada en los bancos y en las inmobiliarias (de hecho ahora ya es casi lo mismo). Deuda producto de un mal hacer profesional que no ha recibido la debida reprimenda judicial. Los países han asumido costes privados a un nivel enorme para salvar al sistema bancario y los están trasladando a precio de saldo a los ciudadanos contribuyentes y mayormente a los ciudadanos contribuyentes con dependencias sociales.


Visto así, el asunto y las opiniones toman otro cariz. Podríamos haber nacionalizado la banca, otros lo han hecho. De modo que el saneamiento no se lo embolse nadie indigno de ello y que las empresas que buscan financiación para sus proyectos encuentren quien les escuche y les apoye. Gran Bretaña hizo algo parecido, como Suecia en su día, como parcialmente otros, y les ha ido bien. Aquí no. Aquí para pagar las pérdidas de unos, con perdón, nos, joden la pensión a otros y los créditos a los demás. Y los 100 economistas glosan que eso no es suficiente y que hay que ir más allá. Tal vez hasta el circo romano y el trabajo esclavo.


Les propongo que reaparezcan los 1.000 economistas que piensan lo contrario y que además no pertenecen a nóminas que los obliguen discretamente a decir esto u aquello al albur de quien la firma. En todo caso, oído cocina: los mentados centuriones están que trinan –y como la Zarzamora, lloran y lloran por los rincones-- porque su evangelio no cuaja. Y, aunque apoyado por no pocos golillas de algunas covachuelas ministeriales, observan crispadamente que, de momento, sólo frecuentan –dicho gramscianamente-- una guerra de trincheras.



Lluis Casas parcialmente, como ven, recuperado.

martes, 1 de marzo de 2011

¿QUÉ SERÁ, SERÁ?






Es obligado seguir hablando de la crisis (¿una,varias?) norteafricana, por diversos motivos que apunto a vuelapluma:



1. Por el precio del petróleo. Asunto que levanta más que suspicacias y reduce la velocidad…de la hipotética recuperación hispana. Al menos de esa seguro. Por cierto, ¿donde están ahora los propagandistas en contra de la energía solar y eólica, que, pienso yo, no se han movido de precio?.


2. Por las pacíficas e inexorables migraciones mediterráneas, la enorme población joven norteafricana, con porcentajes de estudios y cualificación sorprendentemente buenos, quieren futuro ahí donde lo haya.


3. Por la hipotética influencia del radicalismo religioso. El asunto en mayúsculas provinente directo del imperialismo (recuerden Lawrence de Arabia, film que va como anillo al dedo ahora mismo) y de los dólares en Afganistán, cuando la invasión soviética. Aquí hay para todos.


4. Por que todavía nadie sabe hacia donde se dirige el asunto, si hacia algún sistema democrático o hacia otra autocracia modificada.


5. Por la fuerza extensiva de ese movimiento popular, nadie sabe hasta donde llegará, puesto que enpieza a afectar a países o zonas en donde el aspecto económico no es relevante.


6. Por lo que pasará con las mujeres, metidas en el cambio y hasta donde ¿dispuestas a seguir donde estaban?


7. Por la dureza y la resistencia hacia el cambio de las élites y la capacidad popular de crear cosas nuevas.


8. Por lo que estará haciendo Israel y lo que estará dispuesto a hacer.


9. Por lo que estará haciendo Irán.


10. Por lo que han hecho y tal vez seguirán haciendo esas democracias tan hacendosas europeas a las que cualquier crisis les coge con el pie y el pensamiento cambiado. Una panda de mastuerzos. Cada día se parecen más a esa generación producto del inicio del siglo veinte.


11. Por la opción definitiva de los USA, malgré Obama.



Son solo algunas cuestiones parcialmente ocultas en las informaciones periodísticas.


No se si coincidirán conmigo, pero tengo la impresión de falta de imágenes reales de lo que sucede, sobre todo en lo que se refiere a Libia y a los movimientos en Túnez y Egipto a la vista de ciertas inacciones. Ese posible vacío informativo se debe a alguna posición impuesta, por ejemplo los enfrentamientos armados en Libia se hacen con ametralladoras simplemente o hay combates de mayor envergadura y por lo tanto, entre facciones del ejercito. No parece que la información sea muy veraz o al menos realmente clarificadora.



Lluis Casas en desacuerdo total con Fidel, cosa normal, vaya.