sábado, 21 de febrero de 2009

LAS METAMORFOSIS DE ENDESA






Endesa, monopolio público.
Endesa monopolio privado.
Endesa monopolio público…italiano




No hace muchos meses nuestros dirigentes políticos y económicos nos divirtieron con la primera parte de un espectáculo bufo de primera magnitud. La venta frustrada de Endesa a Gas Natural tuvo un interludio alemán (EON) y un entreacto mixto, ahora en su segunda parte, vemos un final felice, totalmente a la italiana (ENEL). Esa comedia representa la verdadera mentalidad y carácter del capitalismo hispánico y de la alta política madrileña. Es el resultado práctico de la verdadera conciencia de nuestro estado y de su más alto empresariado.


Endesa para no ser francesa (es decir, catalana) quiso ser alemana y terminó siendo parcialmente italiana, por no ser alemana. Y hoy ya es plenamente italiana. Y a todos los efectos prácticos propiedad de un supuesto estado italiano. Estado presunto, insisto, pero estado.


En todo el largo y proceloso procedimiento han quedado al descubierto las vergüenzas de muchos actores de la pieza. Unos están perfectamente identificados por la prensa. Otros ocultan habilidosamente cara y nombre al respetable público, pero constan en nóminas y prebendas para los futuros historiadores de nuestra penumbra actual.


El resultado de tan larga actuación ha sido que un pretendido estado moderno, el español para más señas, ha dejado en manos de otro estado tan moderno como el, el italiano, una empresa estratégica en un sector estratégico, la energía. Y lo ha hecho en un momento sumamente delicado en los asuntos energéticos. Además, la empresa es prácticamente monopólica en sus territorios de implantación, entre ellos en Catalunya a través de un nombre ficticio, FECSA. No puedo dejar de citar otra obra bufa más reciente, entre Repsol y un amante ruso con los bolsillos agujereados.


La larga historia de Endesa puede resumirse para los interesados en la novela negra en muy pocas líneas. Endesa tiene su pasado, como todas las malas heroínas noveladas, fue durante el franquismo una empresa pública que actuaba en régimen de monopolio allí donde tenía sus instalaciones y sus redes. Una gran empresa que emprendió grandes obras hidráulicas al modo de la periclitada, pero renaciente, filosofía del régimen, con manu militari y todos a cobrar comisiones y participaciones. Fue un estado dentro del estado y actuó en consecuencia. Ahí se formaron, se deformaron y se reformaron algunos insignes del régimen y algunos de sus futuros herederos o pensionistas.


Con la llegada de la democracia pocas cosas cambiaron para Endesa hasta la entrada del capitalismo hispano en la UE. Ahí socialistas y después populares actuaron como lo hicieron anteriormente con las grandes empresas públicas: las subastaron en beneficio de un hipotético libre mercado inexistente en la realidad. Unos y otros con maneras autoritarias, no idénticas pero parecidas, vendieron el patrimonio nacional, es decir el de todos, de muy mala manera para el colectivo que no cuenta y muy bien para el colectivo que siempre ha contado. Se hicieron muy buenos negocios (entre otros, vaya por dios, la banca pública que hoy añoramos) y el pastel se fue a casa de inversores privados. Con el pastel se fueron intactos en la práctica, el monopolio y la forma de hacer y deshacer de la empresa. Sin que la pretendida liberalización del mercado energético notara la diferencia. Todo ello tiene un aire a estados del este europeo que no da para respirar. Hoy en día todavía ocurre que a un pretendido cliente de Endesa puede pasarle de todo. Incluso no obtener conexión eléctrica si no paga tres veces más de lo adecuado. Incluso ocurre que Endesa con ciertas colaboraciones puede dejar sin suministro una ciudad de tres millones de habitantes por una simple chispa. Y no pasa nada importante. De hecho, nunca ha pasado nada. Eso lo saben todos ustedes, lectores a la luz de la bombilla eléctrica.


Algunos de los actores de la comedia, actores natos de la comedia del arte a la italiana, representaron papeles ignominiosos, pero sólidos. Uno, un tal Pizarro, nombre de rancio abolengo entre los piratas patrios más despiadados, se erigió en defensor de los inversionistas de Endesa, cual un caballero andante y transformó una posible compra venta en un sitio nacional. Claro está que su origen cercano al Ebro, origen un tanto olvidado, no vayan a creer, puede llegar a justificar su afán por considerarse sitiado. El tal Pizarro logró casi vender Endesa a una empresa altamente participada por el sector público alemán, la mencionada EON. Algunos españoles todavía prefieren ser rojos antes que… rotos. El tal Pizarro obtuvo premio, claro está en forma de la típica comisión de venta y también su premio gordo, siendo en las últimas elecciones el segundo del PP por Madrid, una muestra de la compresión del mundo económico que tienen esos señores y la señora del PP. Pizarro fue a la guerra y cayó fulminado por un tío Solbes, al que le faltaba un ojo, en un tris tras, frente a millones de espectadores que comprendieron la calidad de cada ofertante al instante. La operación tenía tan mala pinta y generó tanto escándalo que el tibio y tímido gobierno socialista la frenó y logró desviar el asunto hacia una inmobiliaria amiga, Acciona, y hacia otra empresa equivalente a EON, pero italiana, la mencionada ENEL. El asunto quedó pendiente de segundas nupcias. A las que ahora mismo asistimos plenos de entusiasmo y emoción y bajo el palio de las dulces palabras sin sentido de la vicepresidenta.


¿Hay alguna cosa que deducir de todo ello?


Yo si lo creo. Y no los voy a dejar sorprendidos si lo expreso. Para mí, todo huele a falta de estado. A falta de verdadero estado. A falta de un estado moderno y consciente, no solo de la parafernalia del poder, sino de los entresijos de la economía y del bienestar de todos y de los enormes riesgos que corremos sin la valentía que la defensa de nuestro futuro colectivo implica. En esa falta de estado, incluyo obviamente al gobierno y a su aparato, pero también y con muchísimo relieve a una oposición, el PP, totalmente fuera de tiempo y hora.


Lluis Casas a oscuras


miércoles, 18 de febrero de 2009

OBAMA TIENE UN PLAN Y OTROS TIENEN OTROS PLANES






Casi un año después del arranque de la crisis con los primeros movimientos de quiebra financiera en los USA y Gran Bretaña tenemos todas las incógnitas despejadas, excepto una. La que queda por ver es cuál es el comportamiento de la economía frente a los diversos planes que los estados han emprendido. Esa incógnita esconde otras que ahora no podemos vislumbrar, cegados por el resplandor de los centenares de miles de millones contenidos en el primer arrebato contra incendios. Si los resultados no son los esperados, generación de confianza, remonte del consumo, mejora de la ocupación, etc. tendremos de nuevo un complicado polinomio con diversas nuevas incógnitas. En fin, que estamos todavía en fase de ver lo que pasa.


Hoy el presidente Obama dispone un plan aprobado por una justa mayoría y lo tiene en fase de presentación por su país. Ayer mismo, TV3, en el canal de noticias, nos ofreció en directo la presentación del Plan en Denver, Colorado. Incluida la presencia y la voz de un pequeño empresario de paneles solares que expresaba su confianza en el desarrollo para las nuevas tecnologías energéticas que supone la propuesta de Obama y los demócratas. Un ejemplo de la intensidad de un mensaje a través de una persona concreta.


El plan Obama no es el que el pretendía, un querido acercamiento a los republicanos lo ha aguado un poco, con resultados complementarios casi nulos, puesto que los republicanos siguen queriendo ver en directo un nuevo 29. Entre el liquido acuoso se ha colado una estrategia que hiere a los keynesianos, se demora la nacionalización de la banca y se sigue con aportaciones de equilibrio. Y la banca sigue sin responder. A pesar de ello, el plan de Obama es creíble, puesto que está confeccionado desde el punto de vista de quien ha emprendido la batalla sin demoras, sin ocultarse la realidad. El éxito va a depender de muchos factores, unos cuantos independientes de la actitud presidencial y del dinero público puesto a disposición del plan. Entre ellos está lo que hará la UE, Japón y los tres o cuatro países que cuentan en estos momentos. De ahí se sigue que tenemos básicamente estrategias nacionales y en todo caso cierta coordinación supra estatal. Mal vamos.


Si el plan Obama genera puras expectativas, que ya es mucho hoy en día, los planes locales, como el español, presentan otras apreciaciones.


En España no existe plan, al menos que sepamos. Existen diversas formas de acercarse a los problemas de la crisis, la vertiente financiera, con fotos bancarias incluidas, ciertos mensajes en torno a la actitud de defensa del gasto social y poca cosa más. Es justo reconocer que con un plan producto de gentes que negaban la mayor, la propia crisis, no hace muchos días, no se puede ser muy exigente. Comparando, que es fácil, entre lo que nos dicen aquí y lo que leemos allá, resaltaré algunas cosas que coinciden con lo que he dejado dicho meses atrás. En los USA, Obama apuesta por la lucha contra la crisis en términos de futuro, o al menos resalta la parte de futuro sobre la parte de coste actual que contiene su plan. Explica cosas sobre nuevas tecnologías, apuesta por un cambio energético radical e introduce elementos de gasto social, novedosos para los americanos del norte. Me interesa resaltar esa visión de futuro.


Pienso que es inútil emplazar cientos de miles de millones simplemente para apalancar las empresas automovilísticas o para salvar el sistema financiero. Probablemente haya que hacerlo, pero bajo otras banderas. Unas banderas que tienen que ver en como vislumbramos y queremos el futuro económico. Podemos hablar de medio ambiente, de altísima tecnología, de energía o irnos hacia el modo social y el modo productivo. Lo importante es este deseo de futuro que marcará todas las acciones que emprendamos, sean las que fueren, y lanzar un mensaje a los actores económicos y sociales exigiéndoles que pienses más allá del día a día. Por muy duro que sea el día a día. Los entrenadores deportivos lo entenderán muy bien. Si hay que remontar un partido que está perdido, el coraje, el esfuerzo y la moral se crean apuntando a un resultado inverso, no a obtener un disparo de corner.


Harían bien los sindicatos en recorrer ese camino (pensafr más allá del día a día) encontrarían aliados, mejorarían el mensaje y confirmarían solidamente las peticiones del día a día. El estado del sector metalúrgico es clave, pero no nos salvará. O eso me parece.






Nota del Editor. Paco Trillo nos ha solicitado “Madamina, il catalogo é questo” a cargo del bajo-baritono urugayo
Erwin Schrott . Pero, como a este cantante nos parece que le falta un hervor, esta sección de discos solicitados tiene a bien poner también la misma pieza a cargo del gran Cesare Siepi. Oigan y comparen. Radio Parapanda siempre al servicio del oyente.



viernes, 13 de febrero de 2009

UNA MEDIDA CONTRA LA CRISIS






Como en todas las crisis económicas que en el mundo han sido, nos pasaremos mucho tiempo discutiendo, proponiendo y criticando innumerables medidas en contra, para reducir el paro, para incrementar la inversión, etc. Nada hay de malo en ello y es una circunstancia perfectamente natural. En una crisis se debaten intereses económicos, intereses de poder, intereses ideológicos e incluso los intereses de mi primo en Parapanda. Recordarlo es bueno y útil. No vayamos a creer que todo lo que nos cuentan es a beneficio de todos. Un cierto tipo de periodismo, la política instalada y la mentalidad general han borrado de sus archivos eso que tanto costó construir: la vida son intereses de diversa índole y existen clases sociales, o si les produce urticaria el nombre, sectores sociales con intereses no precisamente coincidentes, tanto para el largo plazo, como para ahora mismo. Ahí está la banca para comprobarlo o lo que los buenos del sector inmobiliario pretenden, o simplemente, lo que los empresarios opinan sobre el despido. O, si se tercia, las montaraces propuestas de MAFO, cariñoso apocorístico de bar minimalista, que designa al Gobernador del Banco de España. De todo ello, quiero resaltar que hay muchas formas ligeras y contundentes para reducir los fiascos de la crisis y que los políticos, la prensa o nosotros mismos no paramos mientes en ellas. Ahí va una.



Pues bien en estas circunstancias de terror financiero aparecen noticias en torno a una vuelta atrás en el tiempo. Les explico interesadamente. No hace más de 3 décadas --en otro proceso de crisis que los que tenemos más de cien mil kilómetros en el motor podemos recordar con precisión, años setenta y ochenta— que las administraciones regularon su financiación empleando el peor de los métodos inventados por el hombre, el retraso sine die del pago a los proveedores. Se llegó a pagar a dos o tres años. Nada menos. Ello implicó la expulsión del mercado de los proveedores públicos a todas las empresas que no tenían asociada una financiación excelsa, es decir un banco preferente que compartiera riesgos simplemente temporales y se embolsara porcentajes del 50% sobre el costo del servicio o el producto. Empresas que coincidían en su dimensión pequeña o mediana para más INRI. Nadie podía distinguir con precisión qué costaba lo que la administración compraba y cuánto se incrementaba en razón a los costes financieros. Se crearon verdaderos monstruos basados en la especulación financiera, empresas-fantasma que sólo aportaban dinero para aguantar dos años y que encarecían bienes y servicios en porcentajes fabulosos. La administración pagaba por no pagar y las empresas de la producción real atadas a ese castigo divino del no saber cuándo se cobra eran entregadas atadas de pies y manos a los que disponían de circulante, bancos, cajas y otros productos de la época, un sistema prestamista y explotador.



Costó dios y ayuda rectificar, fueron años muy duros para explicar a políticos y administradores que era mejor cargar la financiación directamente sobre los hombros de la administración, pactar un término conocido para el pago con los proveedores y aligerar la factura y el IVA consecuente. El mercado, la producción, la construcción lo agradecieron y los costes fueron reduciéndose paulatinamente. Paralelamente, alguien tenía que explicar que todo programa que no contara con financiación no podía llevarse a la práctica. De esos tiempos vienen los corsés sobre endeudamiento, esos ratios de la UE que limitan el exceso (y a veces lo que no es exceso: la simple necesidad).



Hoy volvemos a las mismas. Relean El Periódico del sábado 7 de febrero y sabrán lo que les estoy diciendo. De todas maneras, hogaño hay novedades respecto a los setenta y ochenta. Hoy, el gobierno federal y algunas autonomías están inyectando dinero a espuertas en el sistema bancario para ayudar a impulsar el crédito. Esa inyección, si realmente los bancos lo revierten en forma de crédito, cosa más que dudosa, financia en una parte esa falta de pago, que la misma administración aplica. Una locura.



Si las administraciones mantuvieran los compromisos de pago en términos razonables, su coste bajaría y se ahorrarían una parte de la inyección financiera a los bancos, que como no la derivan hacia el mercado no cumple su función. Es decir una excelente medida anti crisis es mantener los compromisos de pago. Excelente porque la financiación extra llega donde tiene que llegar directamente y las empresas pueden liberar parcialmente su acceso (en parte vedado) a la banca.



La conclusión es simple, hay muchas medidas blandas de gran eficacia anti crisis, que no tienen respaldo mediático, pero que aportan mucho más de lo que parece. Les comentaré otras sin falta. No crean que todo lo que podemos hacer es pagar a Monsieur Botín.



Lluis Casas de compras en los Grandes almacenes.



miércoles, 11 de febrero de 2009

¿A CUÁNTO SE COTIZA EL KILO DE BASURA?




Debo confesarles que el título del articulillo incorporaba un término alternativo al de basura. Término mucho más orgánico y contundente y probablemente descriptivo, pero, en fin, los buenos modales y la discreción que el editor me exige han hecho que encabece lo que sigue con gran moderación y ecuanimidad tratándose de lo que se trata.



La referencia del kilo de basura se refiere, para que no se me desorienten, a este invento reciente de los bancos públicos malos. Bancos que acumularan los activos, es decir créditos otorgados (término muy desprestigiado en este momento), que posee el sistema bancario internacional y que no tienen más respaldo real que la buena voluntad de los dioses, dado que en la tierra no valen nada. Ese banco acumulador, tal que una batería, de créditos impagables y por lo tanto incobrables, debe ser público, faltaría más, dado que no hay empresario banquil (no utilizo bancario para demostrar que tenemos un nuevo sector financiero substancialmente distinto al tradicional) que los quiera. Una operación de pura ortodoxia liberal. Socializar las pérdidas (ahora la basura bancaria) hubiéramos dicho en épocas más definitorias, sistema de una enorme justicia distributiva. Cuando hay ganancias a espuertas todo se lo lleva el consejo de dirección y los accionistas, y cuando hemos metido la pata, el remo y otros adminículos articulados hasta el fondo creando unas pérdidas supermillonarias, viene el sector público y se las lleva para el solo. Espléndida jugada. Que además se hace con los mismo directivos bancarios que han producido la catástrofe, aunque eso si, van a rebajarles el sueldo de cien millones a treinta. Todo un gesto. Yo propondría un fondo especial para el sueldo del gran Magdoff, el neoyorquino más reputado y que se encuentra en la miseria y abandonado por sus propios hijos. Hay que ser comprensivo y humano. Para eso estamos.



El sistema se va aplicar en los USA y hay discusiones europeas que no harán más que aplazarlo. Parece ser que España ha tenido sus más y sus menos con la propuesta y por el momento ha logrado aplazarla. La comidilla del asunto es que la postura inflexible del tío Solbes se debe a las ordenes recibidas del dios Botín, dado que como su publicidad dice que no ha generado basura no tiene derecho a que se la compren, por lo que, prefiere que no exista el banco malo europeo. Aluden a no se qué cosas de la competencia.



Si bien los resultados bancarios de la crisis son pura basura, expresión coloquial que tiene ciertas moderadas excepciones, entre las que, dicen ellos, se encuentra la banca española (ya lo veremos), no son las únicas pérdidas que se pretende endiñar al colectivo social de los que pagamos al fisco. Ahí están por lo menos, la industria automovilística y según el decir de los empresarios catalanes, todo el metal. Quieren subvenciones, dado que nadie les compra nada. Actitud más que coherente con las expresiones de no hace mucho con respecto a las obligaciones públicas.



Pero la pregunta del millón es: ¿qué vale el kilo de basura bancaria? El kilo o la unidad de cuenta que se establezca, da igual. ¿Cómo vamos a valorar un crédito que no tiene comprador en el mercado por que no tiene pagador solvente? Eso en el mercado de San Adrián no vale una perra gorda. Ahora bien, si nos ponemos en Wall Street la cosa cambia. Ahí el valor inexistente debe pagarse de alguna manera. Es como una obligación religiosa. Un deber ineludible que nace con el bautismo. Un crédito siempre será un crédito y por lo tanto algo vale. Los críticos ilustrados, como Krugmann, aducen que el valor es el valor que les da el mercado de la basura, coinciden con eso con el mercado de San Adrián. Los que son menos ilustrados pero mucho más listos pondrán un precio político en base a que hay que salvar la banca, manque nos robe a espuertas. Por que la banca es la banca y resulta imprescindible para la tarjeta Visa, que va
a lo loco. Todo un razonamiento en plena crisis financiera. Como los políticos son asustadizos les van a hacer caso, ya lo vera.



Verán ustedes cual es el precio del kilo de basura fijado, información que servirá para lustrara las facultades de economía, por el sistema del más tonto corre que se las pela. En mi próxima reencarnación como economista no voy a perderme las clases en donde se explica como se forman los precios. Va a ser emocionante escuchar a los neoclásicos y a los Minnesota boys hablar de modelos matemáticos y de propensiones a la compra de basura. Les recomiendo la película, en la mejor tradición cómica.



Pues bien, si realmente la basura no vale nada, pura realidad descriptiva de lo que hay, la ayuda bancaria debe traducirse en algo que puede llamarse simplemente nacionalización de la banca. Una nacionalización temporal, si quieren o si temen abrasarse con el término. Nacionalización en base a las aportaciones públicas que equilibren balances bancarios y que permitan reemprender la senda normal del crédito. Si la actividad deviene normalizada, ya habrá tiempo y oportunidad para vender la parte pública y recuperar la inversión. Algo simple, claro y útil. De paso, al hacernos con la banca, largamos lastre con la detención y puesta a disposición del juez de los directivos locos, estúpidos o simplemente estafadores responsables de todo el desaguisado.



¿No les conmueve la propuesta? De hecho en los USA se discute en serio y en Europa debería hacerse. De modo que fuera innecesario saber que vale el kilo de m…, quiero decir: basura.



Lluís Casas escatológico


sábado, 7 de febrero de 2009

¿GOBIERNO AMBIENTALISTA?





Me temo que voy a decepcionar a mi ilustre y apreciado editor, dado que en una breve nota electrónica me sugiere que les comente esa reciente manifestación de ecologismo que el ministerio de todos los medios (ministerio del medio ambiente, medio agrícola y medio marino) ha puesto a disposición de los legisladores para que las construcciones realizadas en la zona marítimo terrestre, es decir pegadas al mar, puedan permanecer tranquilas y confiadas, e incluso crecer en valor inmobiliario en el futuro. Un cambio radical respecto a la intensa campaña que la ministra anterior ejerció sobre una costa necesitada de acción y orden públicos.


La invitación al debate estaba inocentemente contenida en la sugerencia, el editor pretende que hinque los caninos en la yugular de esa ministra sin norte, perteneciente a un gobierno socialista sin sur. No voy a hacerlo. No tiene sentido.


Lo que ha propuesto la ministra y que puede rectificarse en sede parlamentaria (ojo al parche) no es más que un acto consecuente con los objetivos del gobierno. Lo ha hecho de tapadillo y en otra ley que nada viene al caso.


En la
primavera pasada, una vez ultimadas las espectaculares elecciones de marzo, todo el mundo quedó sorprendido cuando el presidente eliminó el ministerio de medio ambiente, un lujo eclesial para cualquier presidente que esté al loro de las políticas de actualidad, y donó sus competencias a su enemigo del alma, la agricultura y la pesca subvencionada y extensiva. No parecía que fuese una ocurrencia presidencial, sino que auguraba un solemne cambio de tendencia. Así ha sido en este escaso año transcurrido.


La política hidráulica de limitación de los trasvases y la utilización estratégica de las desaladoras ha saltado por los aires. Mientras haya agua que trasvasar, el gobierno la prefiere a la prudencia del equilibrio interno. Esto es tanto como dar la razón a la agricultura de riego extensivo, a la urbanización salvaje y al margen de los recursos hídricos y unas cuantas salvajadas más. En síntesis es dar la razón a Paco, conocido como el Pocero. Ilustre inmobiliario a base de miles de viviendas sin planificación detrás y perseguidor de alcaldes y regidores de IU que no se doblan ante sus comisiones.


Esa primera victima ha ido cayendo despacio, con discreción. A pesar de que a algún director general se le han escapado parciales explicaciones de la nueva estrategia gubernamental.


Para lo de las costas y la urbanización sin permiso, se estaba aplicando la misma táctica. Con alevosía y nocturnidad, se pretende que el congreso de los diputados de marcha atrás a la acción desarrollada hasta ahora: no más propiedad privada en la zona de 20 metros. Recuerden una piscina mallorquina, la del ínclito Pedro Jota, y un sin fin de
chiringuitos y otras construcciones mucho más sólidas, hoteles en Almería, o en las Islas Canarias sin ir más lejos. De eso se trata, de que ese hotel no tenga que ir al suelo, de que esa piscina permanezca y lógicamente que haya otras. ¿Quién va a impedirlo?


En fin, el resumen en este caso es breve y claro. Sigan haciendo lo que les de la gana, con el urbanismo salvaje no se juega. Es materia intrínseca con el alto desarrollo humano, social y económico del país.




Lluis Casas, con el desodorante listo


miércoles, 28 de enero de 2009

LAS CAJAS DE AHORRO Y OTRAS MENUDENCIAS







Tal vez ustedes no lo sepan, pero hay una larga guerra de las cajas de ahorro: en esta y aquella, así en en plural. No es, obviamente, una guerra de botones, ni de grandes maniobras con carros de combate. No verán sangre en las sucursales. Aunque en ella se muevan millones de euros y una tajada de poder económico, social y político de aúpa, más o menos el 50% del sistema financiero español. La guerra ha sido hasta hoy civilizada, con normas estrictas. En esa guerra entran prebendas de variado tipo, que van desde el mundo artístico y científico a la ayuda social. Desde la plaza del confesionario financiero de las CCAA y ayuntamientos a parabienes y recompensas por el honor perdido, por el cargo abandonado o por el favor realizado.



En esa guerra intervienen unos pocos, a saber: la banca privada que ha visto con muy malos ojos una competencia que no entienden, dado que las cajas no son de nadie y son de todos, un bien socialista en un mar capitalista que actúa como el mejor capitalista. A esa banca la siguen varios regimientos de ultraliberales financieros que quieren alcanzar las altas cotas del negocio a pequeña escala, negocio muy específico de estas sucursales domésticas y que rentabilizan la red de sucursales. Los partidos políticos de alto rango, pues así como la relación con la banca privada tiene para estos límites, fronteras y normas de uso, en las cajas pueden atreverse a más, a mucho más. Incluso como ahora para tener una estupenda guerra de guerrillas entre componentes del mismo partido. A la lista podríamos añadirle los gobiernos de toda índole, locales, regionales y federales, pues el pastel da para todos. Y al final, toda la corte que acompaña al poder, artistas y publicitarios, por ejemplo.



Esa guerra lleva dos décadas declarada, pero como en la segunda guerra mundial hay fases que calificaríamos al modo francés como “drôle de guerre”, pues nadie se atreve a un ataque frontal. Todos miran, amagan, se retiran y vuelta a empezar. Han habidos diversas ocasiones en que de aquella pira ha surgido fuego real y algunas plazas han cambiado de bando, como con las acciones participativas, pero en general las cosas se han mantenido en un estatus quo que ya lo querrían muchos para Gaza o Irak.



Hoy, la guerrilla en torno a Caja Madrid, una guerra localizada dentro de la general, ha elevado el riesgo colectivo del sector. Como nadie puede ganar con claridad y de forma definitiva ese toma y daca local, quieren extenderlo para ver si en un conflicto general se obtienen beneficios marginales. Si declaras un incendio que no puedes apagar lo más cómodo es que se extienda y tengan que venir los bomberos a derribar las casas en ruinas. Un pensamiento místico muy propio de nuestra derecha ultramontana, que el Psoe parece acariciar dubitativamente.



A resultas de esto, ha aparecido una propuesta rompedora para que la peor administración española, el Estado, sea quien que ponga paz y reglas en la tierra de las cajas con autorizaciones, permisos y la demás tramitación de conflictos. El PP ha levantado la voz citando dos monstruos, La Caixa y Caja Madrid, como susceptibles de ser domeñados. Forma utraconvexa de amagar su situación de bombero pirómano.



En esa turbia fase del combate de todos contra todos, aparece el real y verdadero propietario factual de las cajas, esa mesocracia de carácter funcionarial privado que maneja los hilos técnicos de todas ellas. En un bancal que es de todos y de nadie, el poder del ejecutivo se ha hecho omnívoro y casi hereditario al estilo romano. El jubilable hace previamente testamento y declara un hijo adaptivo y predilecto. Será el futuro mandamás. Recuerden ustedes que la existencia de un ejecutivo presupone la del parlamento, la de los jueces y si cabe, más modernamente, sindicatos y prensa. En las cajas el ejecutivo se come todo el pastel, manteniendo en plena siesta al resto de la distribución del poder. Ahora, como algunas maniobras de importancia, tal que las fusiones en el norte y cambios legislativos se han frustrado, este sector con mando real quiere venganza sobre el mundo político local que ha impedido las grandes maniobras y que es el verdadero freno a sus ansias de imperio. Y para ello pide auxilio al Estado federal.



El resultado de todo ello, si no conseguimos atenuar la beligerancia puede ser la pérdida por el colectivo social del poder en el 50% del sistema financiero, una especie de definitiva, aunque nominativamente oculta, privatización de las cajas. Objetivo último de la Banca, de la mesocracia y de los liberales disolutos. Atentos a ello, hoy los periódicos, mal que bien, por razones financieras propias de peso, dan la nota de alarma.



Lluís Casas huyendo a Suiza.





LA CRISIS GALOPANTE




He intentado resistirme todo lo que he podido a hablarles de nuevo de la dichosa crisis, a la que veo, como indica el titulillo, cabalgando feroz en pos del paro, del PIB y del tipo de interés. Algunos nuevos acontecimientos me invitan a romper esa resistencia y volver a la carga. Se los enumero:


1) Por fin, Barack Obama. La gran esperanza negra ya es lo que debía ser.


2) Los informes de la UE, la sutil ironía de Almunia como ministro europeo dando al traste con el gobierno español de su mismo partido.


3) La confesión del tío Solbes, que exige la presencia de Freud en el gobierno.


4) Lo que hacen los bancos, es decir acumular reservas para salvarse ellos, aunque el mundo se hunda. Ojo, parte de las reservas provienen del gobierno, que parece no enterarse.


5) Lo que hacen las empresas. Huir, pero no saben donde. En todo caso a casa si tienen donde volver por Navidad.


6) Lo que hacen las inmobiliarias. Las que tienen reservas esperar un nuevo ciclo especulativo. Única esperanza que corre por ahí, en la Moncloa, por ejemplo.


7) Lo que hacen las administraciones. Sorpresa a que no lo adivinan. Ni ustedes, ni nadie.


Una lista no exhaustiva, pero suficiente.


Por fin aquello que todo el mundo esperaba se ha producido. Ya tenemos presidente del mundo. A partir de ahora ya no hay excusa a las dilaciones.


Los meses transcurridos desde las elecciones de Noviembre han tenido un altísimo coste económico y político. Ya les dije a ustedes que apoyaran la jura ipso facto del presidente, que no podíamos esperar tanto. Bien, hemos esperado, hemos pagado el coste de la espera y ya lo tenemos.


Todos los presidentes de gobierno y todos los cabezas de cartel o de oposición tienen el futuro despejado de excusas, hoy todos tienen que echar el resto para atajar la crisis y sentar las líneas del nuevo desarrollo. Y esto tanto allí, como aquí. No valdrán medidas chapuza, ni justificaciones limitadoras. Las incógnitas políticas están despejadas y la nueva administración americana va a producir decretos y leyes, a impulsar acuerdos y compromisos. Por ejemplo, en los primeros días se han producido algunas acciones que configuran el futuro económico, entre otras cosas, el medio ambiente formará parte de la nueva política keynesiana. Gasto público generador de ocupación y negocio que siente las bases de otra economía energética, por ejemplo. Otro más, a la chita callando, el presidente ha prohibido los coches despilfarradores. Aquí eso hubiera sido insultar al Real club automóvil, a La Vanguardia y a los conductores con aspiraciones a la fórmula uno. Pues en Washington está hecho.


En el camino, España se ha dejado mucho crecimiento y ha entrado con todo el ímpetu que le ha faltado al gobierno estos meses en la depresión. El comisario Almunia es quien ha dado la mala noticia, un socialista español y candidato pasado del PSOE lo ha confirmado. Señores el paro va hacia el 20%, el tipo de crecimiento español, viviendo y derrochando inmuebles y dejando para otra década el impulso a los sectores de alta productividad, genera hoy un paro masivo, con características de difícil acomodo inmediato. Se trata, básicamente, de personas con escasa especialización, buena parte de ellas inmigrantes a los que el suelo les desaparece bajo los pies a ojos vistas. La acción benefactora del subsidio de paro, de la formación ocupacional, de la acción social municipal tiene a la vista una batalla de órdago. Por cierto, los costes del paro van a la caja autonómica y municipal, todos ellos excepto el subsidio. El único que tiene fecha fija y que corresponde al gobierno federal. ¿Pillan el asunto?El tío Solbes, a menudo candidato a aparecer en los artículos económicos, ha dado un paso de gigante hacia su entronización como víctima desarmada. El tío Solbes está a un paso de pasar a ser el profeta desarmado, titulo histórico que muchos recordaran (por si se da el caso de la desmemoria, Isaac Deutscher es la referencia). Nunca un superministro de la economía fue tan sincero y tan ingenuo. Solbes nos ha dado la tabarra este último año negando sistemáticamente el rápido proceso de deterioro económico del país. Sus cifras eran desmentidas sistemáticamente por la realidad días después de anunciarse. Algunos le atribuíamos el escaso merito de que mentía para frenar el deterioro de la economía. Pues bien, si era así el éxito ha sido nulo. Hoy, el ministro que debía, a falta de presidente, enfrentar la crisis, generar confianza, impulsar nuevas políticas, nos dice con toda la sinceridad del mundo que no sabe que hacer y que el futuro está pringado.




Una lección para todos los ministros del ramo que se esfuerzan por alimentar las escasas ilusiones de la economía. Por fin la verdad por delante. Esas declaraciones me suenan a dimisión de facto. Aunque existe el problema de conseguir un recambio en plena carrera y colocados en el último puesto, o en el primero del paro y de la reducción del PIB.La banca, ese poder permanente en la península, permanece insensible a los gritos del gobierno para que facilite crédito y suavice el trance de impagos, inversiones o hipotecas. La banca utiliza fondos gubernamentales facilitados para ese fin y los deriva hacia la estabilización de sus cuentas. Un bien social de nuevo apropiado por la banca. Estamos acostumbrados.También las empresas son noticia, piden préstamos, avales, garantías y cualquier otro regalo navideño simplemente para decir a continuación que no tienen proyectos o que los que tienen pueden irse a Sudáfrica. Muchas de ellas están procediendo a una reestructuración que en otras circunstancias seria imposible. La crisis les afecta, pero también es excusa para limpiar el tajo. Una línea que va definiéndose es la de garantizar la producción y el empleo en cas, es decir en la matriz nacional de la empresa y al resto que los zurzan. Les recuerdo que empresas de renombre propias tenemos pocas y ninguna en la automoción, o autoemoción, hoy eslogan general para los presuntos afectados.



Las empresas inmobiliarias siguen en la palestra. Las caídas, defenestraciones y otros accidentes financieros siguen su curso inexorablemente. Ahora bien, lentamente aparecen datos sobre una cierta estrategia para el inmediato futuro. Como no hay alternativa al mundo inmobiliario, en dos años volveremos. Eslogan filipino de Douglas McArthur aplicable a una nueva fase especulativa de terrenos y viviendas.



En fin, en último lugar, las administraciones se lamen las heridas fiscales, por enormes caídas de ingresos y se paralizan parcialmente mientras digieren el mal plato. Las acciones que vemos, en torno al eje principal, los recursos federales, son palpitaciones de terror, sin programa adjunto. Tal vez, una dirección mejor definida más allá del Atlántico anime a nuestros lideres a tomar caminos más eficaces.


Amén.


Lluís Casas predicador

LA CRISIS GALOPANTE

He intentado resistirme todo lo que he podido a hablarles de nuevo de la dichosa crisis, a la que veo, como indica el titulillo, cabalgando feroz en pos del paro, del PIB y del tipo de interés. Algunos nuevos acontecimientos me invitan a romper esa resistencia y volver a la carga. Se los enumero:


1) Por fin, Barack Obama. La gran esperanza negra ya es lo que debía ser.


2) Los informes de la UE, la sutil ironía de Almunia como ministro europeo dando al traste con el gobierno español de su mismo partido.


3) La confesión del tío Solbes, que exige la presencia de Freud en el gobierno.


4) Lo que hacen los bancos, es decir acumular reservas para salvarse ellos, aunque el mundo se hunda. Ojo, parte de las reservas provienen del gobierno, que parece no enterarse.


5) Lo que hacen las empresas. Huir, pero no saben donde. En todo caso a casa si tienen donde volver por Navidad.


6) Lo que hacen las inmobiliarias. Las que tienen reservas esperar un nuevo ciclo especulativo. Única esperanza que corre por ahí, en la Moncloa, por ejemplo.


7) Lo que hacen las administraciones. Sorpresa a que no lo adivinan. Ni ustedes, ni nadie.


Una lista no exhaustiva, pero suficiente.



Por fin aquello que todo el mundo esperaba se ha producido. Ya tenemos presidente del mundo. A partir de ahora ya no hay excusa a las dilaciones.


Los meses transcurridos desde las elecciones de Noviembre han tenido un altísimo coste económico y político. Ya les dije a ustedes que apoyaran la jura ipso facto del presidente, que no podíamos esperar tanto. Bien, hemos esperado, hemos pagado el coste de la espera y ya lo tenemos.


Todos los presidentes de gobierno y todos los cabezas de cartel o de oposición tienen el futuro despejado de excusas, hoy todos tienen que echar el resto para atajar la crisis y sentar las líneas del nuevo desarrollo. Y esto tanto allí, como aquí. No valdrán medidas chapuza, ni justificaciones limitadoras. Las incógnitas políticas están despejadas y la nueva administración americana va a producir decretos y leyes, a impulsar acuerdos y compromisos. Por ejemplo, en los primeros días se han producido algunas acciones que configuran el futuro económico, entre otras cosas, el medio ambiente formará parte de la nueva política keynesiana. Gasto público generador de ocupación y negocio que siente las bases de otra economía energética, por ejemplo. Otro más, a la chita callando, el presidente ha prohibido los coches despilfarradores. Aquí eso hubiera sido insultar al Real club automóvil, a La Vanguardia y a los conductores con aspiraciones a la fórmula uno. Pues en Washington está hecho.


En el camino, España se ha dejado mucho crecimiento y ha entrado con todo el ímpetu que le ha faltado al gobierno estos meses en la depresión. El comisario Almunia es quien ha dado la mala noticia, un socialista español y candidato pasado del PSOE lo ha confirmado. Señores el paro va hacia el 20%, el tipo de crecimiento español, viviendo y derrochando inmuebles y dejando para otra década el impulso a los sectores de alta productividad, genera hoy un paro masivo, con características de difícil acomodo inmediato. Se trata, básicamente, de personas con escasa especialización, buena parte de ellas inmigrantes a los que el suelo les desaparece bajo los pies a ojos vistas. La acción benefactora del subsidio de paro, de la formación ocupacional, de la acción social municipal tiene a la vista una batalla de órdago. Por cierto, los costes del paro van a la caja autonómica y municipal, todos ellos excepto el subsidio. El único que tiene fecha fija y que corresponde al gobierno federal. ¿Pillan el asunto?



El tío Solbes, a menudo candidato a aparecer en los artículos económicos, ha dado un paso de gigante hacia su entronización como víctima desarmada. El tío Solbes está a un paso de pasar a ser el profeta desarmado, titulo histórico que muchos recordaran (por si se da el caso de la desmemoria, Isaac Deutscher es la referencia). Nunca un superministro de la economía fue tan sincero y tan ingenuo. Solbes nos ha dado la tabarra este último año negando sistemáticamente el rápido proceso de deterioro económico del país. Sus cifras eran desmentidas sistemáticamente por la realidad días después de anunciarse. Algunos le atribuíamos el escaso merito de que mentía para frenar el deterioro de la economía. Pues bien, si era así el éxito ha sido nulo. Hoy, el ministro que debía, a falta de presidente, enfrentar la crisis, generar confianza, impulsar nuevas políticas, nos dice con toda la sinceridad del mundo que no sabe que hacer y que el futuro está pringado. Una lección para todos los ministros del ramo que se esfuerzan por alimentar las escasas ilusiones de la economía. Por fin la verdad por delante. Esas declaraciones me suenan a dimisión de facto. Aunque existe el problema de conseguir un recambio en plena carrera y colocados en el último puesto, o en el primero del paro y de la reducción del PIB.



La banca, ese poder permanente en la península, permanece insensible a los gritos del gobierno para que facilite crédito y suavice el trance de impagos, inversiones o hipotecas. La banca utiliza fondos gubernamentales facilitados para ese fin y los deriva hacia la estabilización de sus cuentas. Un bien social de nuevo apropiado por la banca. Estamos acostumbrados.



También las empresas son noticia, piden préstamos, avales, garantías y cualquier otro regalo navideño simplemente para decir a continuación que no tienen proyectos o que los que tienen pueden irse a Sudáfrica. Muchas de ellas están procediendo a una reestructuración que en otras circunstancias seria imposible. La crisis les afecta, pero también es excusa para limpiar el tajo. Una línea que va definiéndose es la de garantizar la producción y el empleo en cas, es decir en la matriz nacional de la empresa y al resto que los zurzan. Les recuerdo que empresas de renombre propias tenemos pocas y ninguna en la automoción, o autoemoción, hoy eslogan general para los presuntos afectados.


Las empresas inmobiliarias siguen en la palestra. Las caídas, defenestraciones y otros accidentes financieros siguen su curso inexorablemente. Ahora bien, lentamente aparecen datos sobre una cierta estrategia para el inmediato futuro. Como no hay alternativa al mundo inmobiliario, en dos años volveremos. Eslogan filipino de Douglas McArthur aplicable a una nueva fase especulativa de terrenos y viviendas.


En fin, en último lugar, las administraciones se lamen las heridas fiscales, por enormes caídas de ingresos y se paralizan parcialmente mientras digieren el mal plato. Las acciones que vemos, en torno al eje principal, los recursos federales, son palpitaciones de terror, sin programa adjunto. Tal vez, una dirección mejor definida más allá del Atlántico anime a nuestros lideres a tomar caminos más eficaces.

Amén.


Lluís Casas predicador