lunes, 23 de enero de 2012

LA DAMA SORDA DE BERLÍN Y EL BANCO CENTRAL EUROPEO


El choque entre la realidad de la crisis y las medidas europeas para no se sabe bien qué es ahora tan evidente que la risa es difícil de contener. Cuando incluso el gangsterismo capitalista propio de las agencias neoyorquinas de calificación de no se sabe tampoco qué van declarando cada vez más alto que lo importante no es el recorte sino la recuperación, uno ya no sabe qué demonios pensar de los líderes europeos, tanto los de la entente forzosa en torno a Berlín, como los voluntarios por el recorte que se hallan en las islas. Allí donde dicen que cuando hay niebla en el estrecho el continente se halla aislado.

De hecho todo les hace aguas, los efectos de los durísimos recortes no hacen mas que incrementar el paro y el descenso de la demanda interna, cosa que se está comunicando a los países que con superávit comercial creían que todo el monte es orégano, pero si el consumidor reduce gastos termina reduciéndolos todos, incluso el BMW. Y si las administraciones cierran túneles de metro las fabricas francesas o alemanas de material ferroviario ven sus encargos volar. Ni siquiera la pobre (en todos los sentidos) Grecia ha conseguido estabilizar su depauperada situación, Portugal e Irlanda tampoco ven mejoría alguna. A la lista, engrasada por Italia y España, se le están añadiendo, al parecer de las calificadoras, todo el resto de la UE, excepto la mandamás y alguno de sus satélites. Mientras tanto, en Hungría, otro necesitado, se impone el fascismo que ya cultivó por las buenas o por las malas en los cuarenta.

Estamos, pues, ya en plena crisis política y tal vez, democrática. Los logros del recorte avanzan por todos los flancos, sin que la victoria se acerque ni un milímetro.

Últimamente, incluso el Banco Central Europeo, en manos del conde Draghi, intenta hacer ver a la dama sorda de Berlín que se deje de opiniones alemanas, susceptibles de un nacionalismo económico abyecto y de un pavor infantil a la inflación y alimenten a gobiernos para que estos den alivio a empresas y trabajadores. Hoy por hoy han conseguido mediante este intermediario equivocado que es el BCE financiar a la banca en crisis con un 3 o un 4% de interés, diferencia entre el coste del crédito que obtienen en el propio BCE y el que aplican ellos a la deuda de los gobiernos. Si el BCE hiciera lo que le toca según todos los manuales de los bancos centrales, es decir, hacer de prestatario a los gobiernos directamente, estos obtendrían ahorros importantes que podrían dedicar a activar la economía, tanto no cerrando mercados, tanto promocionando sectores.

Muy probablemente, si no nos coge antes la crisis total, está cercano un cierto cambio de estrategia. Berlín va a quedarse solo y tanto los ciudadanos, como los empresarios europeos empezaran a cabrearse de verdad.

No sé si es que me estoy volviendo optimista, pero aprecio la cercanía del límite al riesgo absoluto del recorte. Debe haber alguien después a recoger la alternativa.

Lluis Casas, ojo avizor.