martes, 5 de junio de 2012

EL CLUB DEL ESPERPENTO



EL CLUB DEL ESPERPENTO



De hecho seria más realista referirme a los diversos clubs de la comedia, puesto que la pretensión de que solo hay uno es más bien falsa. Lo que si es cierto, es que las normas de funcionamiento son más o menos las mismas y los resultados similares para todos ellos.

La explicación inicial viene a cuento porque hoy solo me referiré a uno, de modo que necesito dejar sentado ante el lector que ese espécimen de diversión está abundantemente extendido para que no me tilden de poco objetivo.

Dicho esto y para evitar seguir con una escritura encriptada voy a destaparles el asunto. Me estoy refiriendo a ese magnifico espectáculo de circo político que el President Mas estrenó poco antes de las elecciones y sigue hoy por hoy en cartelera. Seguro que habrán adivinado el título, “El pacte fiscal”. La obra tiene un complemento que no siempre se exhibe que es la parte llamada “El plan B”.  

A lo largo de estos ya muy largos meses, desde el final del verano del 2010, el autor de la comedia ha ido interpretándola en diversos tonos y con distintos auditorios. Incluso el guión ha sufrido variaciones hacia arriba o hacia abajo según y cómo y según y con quién compartían palco o escenario con el President.

Ha habido momentos de extremo independentismo, incluso con palabras que no son de uso habitual en la cúspide de CIU. En otros, el asunto tomaba derroteros más técnicos y mucho más amarrados al “caler” (o sea, el mardito parné). Ahora la escenografía se ha asentado en un “pour parler” entre los partidos parlamentarios en la que parece que casi todo el mundo está de acuerdo no se sabe muy bien en qué. La presentación del guión actual, profundamente modificado, hizo de nuevo un cambio substancial con el encuentro con los hombres de la empresa (es un decir, si contamos los que son empresarios verdaderos, creadores de empresa y de futuro, el asunto podría ponerse muy chungo), que al parecer aplaudieron entusiasmados la versión light basada en la interpretación del tenor alternativo Duran Lleida, que juega a ser o no ser con el PP.

Una comedia que dura lo que está durando esta, no es moco de pavo. O estamos frente a una obra de tanto valor como Enrique V, o estamos ante una obra que los críticos y los entendidos no han visto, ni saben que existe. Otras razones no sé explicarme.

Fíjense los lectores, si han conseguido llegar hasta aquí, que he consumido un DINA4, sin describir en absoluto el significado, si lo hubiera, del “Pacte fiscal”. Y no soy el único. Leyendo la prensa y oyendo la radio o viendo TV3 tengo la impresión que el “chup, chup” del “Pacte fiscal” es como los programas sobre fútbol, se habla, se habla, pero no se dice nada que no se haya dicho ya, o que sea simplemente no especulativo o que, en realidad, signifique algo consolidado.

Hagan ustedes un esfuerzo y díganme que piensan que es eso del “Pacte fiscal”, a ver si estadísticamente podemos generar una mayoría sobre algún significado concreto.

Según mi parecer el “Pacte fiscal” es lo que en catalán (con permiso de los tribunales) adjetivamos como una “olla de cols”. Es decir, un mejunje en el que la confusión y la agitación  son máximas y el objetivo culinario un tanto desconocido. De hecho, siempre me ha parecido un instrumento de despiste por parte de CIU frente a la difícil gestión política y económica que tiene entre manos, a la vez que un instrumento de amenaza hacia el PP, hacia el PSOE y un anzuelo circunstancial hacia ERC y previsiblemente ICV (de eso estoy menos seguro).

¿Realmente CIU quiere una hacienda catalana?, ¿está dispuesta CIU a pagar por ello?. Mi respuesta es no en ambos casos. Con la simple lectura de los 23 años de gobierno anteriores de CIU, tenemos los motivos y las explicaciones. Los intereses de CIU están extensamente trabados con ciertas oligarquías estatales, con muchos intereses económicos, sociales y personales que dejan a CIU cada día más parecida a aquello que se llamó La Lliga y que decidió lo que decidió en el momento de la verdad.

Lo que me extraña es por qué todos, como pazguatos, le siguen el ritmo. Esa reunión en clave “tots junts” me ha producido demasiada repulsión como para mirar a otro lado. CIU está jugando, como lo ha hecho durante tanto tiempo y el país no necesita juegos en este momento clave y tan extremadamente difícil. Hubiera preferido ver esa pulsión unitaria hablando y DECIDIENDO políticas de activación económica, políticas para ahorrar dolores extremos a las familias sin un euro, políticas que implicaran más esfuerzo fiscal a los que se sitúan en virtud de su riqueza en paraísos fiscales de dentro o de fuera y un largo y realista etcétera.

El que Catalunya deba aspirar a una hacienda propia, a un concierto ala vasca o a lo que ustedes quieran no tiene duda alguna. La duda está si hoy por hoy eso sirve a los intereses de la mayoría de los ciudadanos, dado que los resultados previsibles de todo ello no son más que más de lo mismo, “una olla de cols”.

Lluis Casas dando espectáculo


Radio Parapanda. BRUNO TRENTIN, EL SENTIDO DE UN COMPROMISO Y SU VIGENCIA EN ESTOS TIEMPOS QUE CORREN




LO QUE HAY

Me permitirán de nuevo los lectores unas ciertas licencias. En este caso les parecerá que el artículo es una rara mezcla de cosas y casos. En el fondo no hay tal, sino que pretendo ejemplarizar una tesis en la que algunos estarán de acuerdo. Voy a ello.

Siguiendo el criterio temporal les confesaré dos conversaciones que datan de finales de los años setenta; eran los tiempos del dictador aun ejerciendo,  aunque dando pasos consistentes hacia la desaparición, desgraciadamente por simple ley de vida. Las dos conversaciones fueron con el mismo interlocutor, un excelente profesor universitario, un político pensante (no hay muchos) y un amigo siempre. Vivíamos ambos en la clandestinidad de la lucha democrática, aunque en distintos niveles.

En la primera conversación me preguntó al estilo socrático  respecto a mi postura en relación al tipo de democracia con la que estaría satisfecho. Me dijo si la democracia francesa de entonces me parecía atractiva. Yo le respondí que “dónde había que firmar”. Lo tenía muy claro, frente a la dictadura, la democracia formal francesa era un aliciente de gran atractivo, al menos para mí, que nunca fui un revolucionario esencial.

La segunda fue en torno a la liberación de un líder político del PSUC, desgraciadamente desaparecido hace ya muchos años. Me preguntó: ¿Crees que han sido las movilizaciones en la calle y las presiones en los despachos los motivos de su salida de comisaría? Mi respuesta fue contundente, no sé cómo, ni porqué lo han soltado, pero dudo mucho que la presión en la calle o en los despachos tenga mucho que ver.

Pienso que ahí está el resumen de los errores de la transición que hoy pagamos. En ambos casos, un servidor, acertaba, pero olvidaba que no hay construcción verdaderamente democrática y sólida sin una cierta limpieza de fondo. El franquismo y lo que lo generó, así como lo que este produjo, siguieron existiendo más o menos discretamente ocultos, despistando y esperando la oportunidad de hacerse de nuevo con lo que ha sido para el país la normalidad centenaria, dictado, iglesia, corrupción, élites hereditarias, mentiras e hipocresía a manta, utilización partidaria de las instituciones democráticas del Estado, desprecio por los valores de convivencia e incluso del conocimiento.

Hoy lo tenemos en primera plana y a diario. No es nuevo, simplemente ha salido a la superficie toda el estiércol que, ingenuamente, aceptamos tener bajo la alfombra. No pienso que sea exagerar si miramos retrospectivamente a lo ocurrido con Fernando VII y con las expectativas que Cádiz generó.

La contaminación provocada por ese núcleo virulento ha terminado por afectar incluso a organizaciones surgidas de la democracia, y lo que es peor, surgidas de la lucha por la democracia. No todas, pero si algunas.

Lo que sigue son dos ejemplos actuales, vivamente actuales, que muestran ese nivel de retroceso que la sociedad española está sufriendo.

El primer caso viene refrendado por la grabación televisiva de la intervención de Ada Colau representante de la “Plataforma d'afectats per la Hipoteca”, que recogió el premio (un tanto especial) en la noche de la elección del catalán del año, que El Periódico organiza anualmente.

Si bien el acto tuvo cobertura televisiva a través de TV3 y en directo, no pasó lo mismo con esa parte del acto, puesto que precisamente la entrega de ese premio y el discurso de Ada Colau no fueron emitidos. Les dejo el enlace para que vean ustedes mismos el nivel de democracia a que hemos llegado: 


Como verán quien entrega el premio es nada menos que la Presidenta del Parlament, con lo que la hipocresía final asciende a alturas inconmensurables. Nada les digo sobre el pequeño, pero sincero y claro, discurso de Ada Colau. Ustedes podrán verlo, escucharlo y valorarlo. Nada hay en el que no sea cierto, que no sea respetuoso, que no sea democrático. Pues bien no pasó censura, como antaño decíamos a propósito de Raimon o de Manolo Vázquez.

Según se dice, pero eso está en fase de comprobación, los votos emitidos para la elección del catalán del año (finalmente fue Josep María Pujals) tendían a concentrase en Ada Colau, y por lo que, algunos argumentan fue excluida, aunque compensada con un premio especial, el que no fue emitido. Insisto en que esta parte circula viva voce, aunque sin pruebas, pero me permito decirlo por si acaso.

En siguiente caso es también televisivo y a propósito de un programa que merece no solo respeto sino audiencia máxima: el Salvados que la Sexta emite el domingo por la noche, y a cargo de Jordi Évole que exprime la realidad con una infinita habilidad y consecuencia, además de un humor que facilita la digestión intelectual. Todos los programas son interesantes, pero al que me refiero es el del último domingo en el cual Évole pregunta y se pregunta qué hay que hacer para que el país tenga un futuro distinto al que el ladrillo y la especulación han determinado. Se habla por ello de ciencia y tecnología.

Lo más interesante es el momento en que distintos científicos de casa, vueltos de centros de investigación extranjeros a través de programas de recuperación de cerebros, explican que los compromisos contraídos por los políticos de turno, los del gobierno federal, autonómico o cualquier otro, no han llegado a cumplirse (algo tan simple como un contrato real efectivo y legítimo) y han quedado en paro. Su futuro es la vuelta al Tour Operador mundial de los investigadores o simplemente el abandono de su actividad y hacerse taxista o camarero. Quiero resaltar ese detalle, el incumplimiento de la palabra dada (a veces en el mismo BOE) que se permiten tantos políticos y gentes al mando en estos días. Si uno no paga una factura o la hipoteca se las ve con la fracción violenta y de rostro oculto e identificación escondida de los Mossos, si uno no cumple la palabra dada a través de programas científicos, aunque exista documentación oficial de ello, nada puede hacerse.

¿Como hemos llegado a tal falta de honorabilidad? Y cito honorabilidad como podría faltar al cumplimiento de contratos, de compromisos serios, etc. Simplemente por que lo que hay al mando no la tiene. Yo mismo en alguna ocasión y con efectos menores he podido comprobar como un acuerdo cerrado saltaba por los aires según conveniencia política.

En realidad es simplemente no tener palabra. Como decían los antiguos, aunque en esos tiempos el  asunto podía arreglarse en cualquier esquina con capa y espada. Ahora no hay ni tribunal, ni esquina válidas.

Vean el programa, que tiene muchos otros motivos de interés.


Lluis Casas, embozado y esperando a que se apaguen los faroles.