miércoles, 29 de junio de 2011

LECTURAS PARA EL VERANO EN MONTE, PLAYA Y CIUDAD




Habitualmente cada verano, el editor y talabartero de Parapanda me emplaza a que les haga algunas recomendaciones literarias para las largas horas del estío que consumimos tanto si es en la playa, como si ustedes están en el monte haciendo prácticas y preparándose para lo que ha de venir.


De hecho, estas recomendaciones veraniegas ya tienen una tradición, empecé mis colaboraciones en este su blog allá por el 2006 (un quinquenio llevo) y desde entonces motivado por Sant Jordi o por el ferragosto, les apunto algunas cosillas que alegran la vida estática y nos hacen pensar en otras cosas cómodamente instalados en el sofá o bajo el árbol (ello si las cervicales lo permiten).


Este año, en razón a las innumerables vicisitudes laborales habidas y por haber, los funcionarios hemos “sufrido” elecciones reiteradas y por ende reconversiones sin cuento, me anticipo a las fechas calientes de las vacaciones estándar del mes de agosto y ya en el final de Junio les envío mis recomendaciones librescas, como si fuera la paga doble. Lo hago para facilitarles la lectura si ya disponen de tiempo. Todas las propuestas provienen de la impresión en papel, no hay ninguna digital y pienso que al paso que voy ya no la habrá.


Como verán, amigos, la elección para esta anualidad está basada en el esparcimiento literario, con alguna excepción más sesuda. Todos los títulos tienen calidad suficiente para ser recomendados, pero reconozco en mí, un lector obsesivo cuando me dejan suelto, que he tenido una deriva insistente hacia el campo del esparcimiento. No me justifico, pero lo explico. De modo que allá voy.


Primero, las lecturas sesudas:


1. De Tristram Hunt, provinente de Gran Bretaña, les aconsejo “El gentleman comunista”, una interesantísima biografía de Don Federico Engels, harto conocido por la mayoría de ustedes que están por encima de los cincuenta. A pesar de ello, incluso en ese caso de proximidad política o sentimental, léanlo. No solo es historia y biografía, sino que la actualidad de la crisis del capitalismo hace sonar con una música nueva esos “viejos” instrumentos.


2. De Enzo Traverso, italiano con excelente dominio de nuestras lenguas, les traigo “A sangre y fuego”, una dura interpretación de la historia de la guerra en este siglo pasado. Enzo Traverso es conocido en nuestros lares por su vinculación intelectual y su presencia física en la recuperación de la memoria histórica de nuestro más que peligroso pasado reciente. Su colaboración con el Memorial Democrático ha sido, hasta ahora, constante.


Después viene todo lo demás:


1. Jean-Michel Guenassia, un francés que nos trae “El club de los optimistas incorregibles”. Una novela sobre la Francia de finales de los cincuenta y principios de los sesenta envuelta en los recovecos de la inmigración del este y la guerra argelina. No se la pierdan.


2. Erri De Luca, italiano con “El peso de la mariposa”. Un autor del que empieza a editarse su producción en castellano. Sorprendente.


3. Nicholas Montsarrat, otro británico, militar por más señas, con “Mar cruel”. Según dicen, lo mejor sobre aventuras en el mar. Emplazado en la segunda guerra mundial con los transportes atlánticos y los submarinos U-2 alemanes. Una aventura de humanos, no de héroes. Un libro francamente veterano y difícil de hallar.


4. No me es posible evitarlo y a fuer de que se que no hace ninguna falta, pero ahí va, Andrea Camilleri, siciliano, anciano, eminente, apasionante, con lo último que tenemos, “L’estacio de la caça” y “El camp del terrissaire”. En todas las lenguas que haga falta, si hace falta, claro. Para que comentarlo.


5. Ahora empieza lo bueno, una serie de novelas negras encabezadas por un clásico: John Le Carre, otro inglés, con “Un traidor como nosotros”. En la línea de sus últimas obras, el espionaje en el siglo veintiuno con rusos de la mafia y servicios de inteligencia occidentales que no tienen nada de eso.


6. Ricardo Piglia, directo de Argentina nos trae “Plata quemada”, una versión novelada de un hecho periodístico. Gángsters y policías en lo más sórdido del cono sur. Fantástica e increíble historia, aunque cierta.


7. Leo Malet, un autor francés ya con muchos años encima, pero casi desconocido por este patio. Ahí van dos títulos, no fáciles de encontrar: “Calle de la estación 120” y “Niebla en el puente de Tolbiac”. Cortos, fáciles y espléndidos. Ojo, no se equivoquen, encontraran cómics con el nombre de Leo Malet a cargo del dibujante Jacques Tardi.


8. De nuevo desde Francia, una autora ya recomendada aquí, Fred Vargas (en realidad Frederique Audoin-Rouzeau, por lo que se comprende la necesidad del nombre artístico) en un nuevo episodio de su Inspector Jean-Baptiste Adamsgergen (un pirenaico de aúpa) “El hombre del revés”. En anteriores comentarios ya les expresé mi admiración por esta autora que ha encontrado una nueva forma de encarar la novela policíaca. Enorme.


9. Philip Kerr, un escocés de la pérfida Albión. El autor tiene una serie de novelas detectivescas sobre el Berlín del nazismo y de la post Guerra, la extraordinaria trayectoria del cínico Bernie Gunther. Novelas paradójicamente inenarrables. El último en aparecer “Gris de campaña”. Atrapa que no veas. Si no están adheridos al club les aconsejo empezar por el primero de la serie y seguir con orden y concierto. Kerr aplica la técnica cinematográfica del Flash Back, de forma que el conjunto de la historia está sabiamente repartida por siete volúmenes.


10. Por último, para cumplir con la tradición decimal, Allan Furst, de más allá del Atlántico, los USA. Les recomiendo todo y especialmente el último publicado “Soldados de la noche”. Furst nos cuenta historias policiales, de espionaje en el periodo en torno a la segunda guerra mundial. Todas excelentes y apasionantes.


En fin, creo que con ello cumplo adecuadamente con el mandato presidencial y les hago una advertencia, si pasan por las librerías lo encontraran todo, aunque deberán abonar por ello. Si, por el contrario, se han pasado total o parcialmente a las bibliotecas públicas (esa maravilla de red de la Diputación), tendrán que establecer una severa metodología de seguimiento de los títulos, eso si, son gratis y detectables en cualquier lugar de Catalunya por Internet.



Lluis Casas, cumplidor y satisfecho. Me hubiera gustado auto recomendármelos para leerlos. Pero ya lo he hecho. Es lo fastidioso de los libros. Hay que esperar para releerlos.